El candidato izquierdista reiteró su propuesta que planea ejecutar a través de un decreto supremo, dando 72 horas a personas extranjeras para que salgan de Perú, donde viven cerca de 1,2 millones de venezolanos

En los planes de Pedro Castillo no solo está nacionalizar empresas, cambiar la Constitución e implantar el modelo socialista en Perú. Lo dejó claro en su cierre de campaña. El candidato por el partido Perú Libre también planea expulsar a extranjeros.

Ante sus seguidores dijo que el 28 de julio —día de la toma de posesión para quien resulte ganador— firmaría un «decreto supremo» para dar 72 horas de plazo a ciudadanos de otros países “que han ido a faltar el respeto”, para que se vayan.

No es de extrañar su reacción. Perú ha sido destino de millones de migrantes, especialmente venezolanos, alrededor de 1,2 millones para ser más exactos, debido a la grave crisis provocada por el régimen socialista de Nicolás Maduro. De hecho, Perú es el segundo país de América Latina que más migrantes venezolanos ha recibido. Con 19,8 % del total de personas que han salido de Venezuela, se ubica por detrás de Colombia (29,9 %) y por delante de Chile (19,7 %), según datos de ACNUR.

Es así como Castillo planea iniciar un hipotético gobierno. No abriendo las fronteras a quienes buscan mejor calidad de vida, ni con proyectos o ideas para agilizar eficientemente la recepción de extranjeros. Su gobierno iría en sentido contrario. Los extranjeros parece que no tienen cabida en un Perú socialista.

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Castillo queda advertido

Pero no es la primera vez que Castillo vocifera su propuesta sobre los extranjeros en Perú. Durante el primer cara a cara con su rival, Keiko Fujimori, también lo mencionó, reiterando el plazo de las 72 horas. Lo más irónico es que durante su cierre de campaña pidió «concretar el clamor del pueblo» rumbo al balotaje del domingo 6 de junio sin «mirar ideologías, ni el color de la piel”.

Ante esto, el candidato socialista fue advertido. A mediados de abril, Amnistía Internacional solicitó compromiso y fortalecimiento hacia los derecho humanos para una nación que durante el último año solo tuvo retrocesos. Perú ha experimentado falta de acceso a la salud, amenazas contra quienes defienden sus territorios y el medioambiente, aumento de la represión policial y la xenofobia, de acuerdo al balance anual de la organización.

También exigió garantizar el respeto a la libertad de expresión, el ejercicio libre para las organizaciones de la sociedad civil y la relación del Estado con la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Una invitación que fue extensiva también a Keiko Fujimori, aunque la abanderada de Fuerza Popular tiene otros planes.

Durante su cierre de campaña, la hija del expresidente Alberto Fujimori instó a los ciudadanos a «salvar a Perú del comunismo». En materia de gobernabilidad ha defendido un modelo mixto empresarial con el fortalecimiento de los sistemas de transporte, la lucha contra el blanqueo de capitales y la fuga de divisas. Algo totalmente contrario a los planteamientos del profesor izquierdista.

Ataques contra venezolanos

Para nadie es un secreto que la xenofobia contra los venezolanos en Perú ha llegado a niveles lamentables. Una y otra vez han rodado videos en redes sociales de agresiones e insultos hacia esta comunidad. Un escenario que podría agravarse con los incentivos de Castillo.

Actualmente los migrantes y refugiados venezolanos se encuentran en empleos más vulnerables, debido a la alta informalidad y su concentración en pequeñas empresas, indica un informe del Banco Mundial.

Tres cuartos de los venezolanos tienen un empelo y 67 % trabajan en pequeñas empresas, dentro de este grupo que labora en pequeñas empresas, solo 6 % cuenta con algún contrato. Además, los migrantes venezolanos ganan 37 % menos que los ciudadanos peruanos.

Se desconoce qué pasará con esos indicadores si Castillo llega al poder, ya que él tampoco incluye en su plan de gobierno estrategias de contingencia para los extranjeros como sí lo ha hecho Colombia al regularizar a millones de venezolanos.

En 2018 hubo una campaña anónima denominada «Perú sin venezolanos» por parte de una minoría que exhibió pancartas en diferentes puentes de Lima. En enero de 2019 un venezolano fue asesinado en el distrito de Chao, provincia de Virú. También ha habido enfrentamientos entre grupos de ambas ciudadanías, sin contar el ataque contra la embajada venezolana en Lima a inicios de este año.

Los ataques han sido reiterativos y parecen no acabar. El escenario será incluso más preocupante si Castillo llega a la Casa de Pizarro con un planteamiento tan xenófobo como autoritario.

Oriana Rivas – Panampost.com