Las divisiones entre Perú Libre y el presidente Castillo se acentúan ante el cambio de gabinete que deja sin cuota de poder al partido

El conflicto creció. Ya no es una batalla campal sino una mismísima guerra lo que protagonizan el presidente peruano, Pedro Castillo y Perú Libre. El partido lo acusa de “traición” por remover a siete de los 19 ministros que conformaban el gabinete y correspondían a la cuota de poder de la organización izquierdista.

La depuración administrativa del mandatario sulfuró a la bancada de la tolda en Congreso. A horas de los cambios, su vocero, Waldemar Cerrón -hermano de Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre- negó el respaldo a los nuevos miembros del tren ejecutivo.

División inevitable 

La molestia es evidente. La noticia cayó mal por varias razones, entre ellas, que Guido Bellido, quien salió del puesto de primer ministro, es militante y colaborador ideológico de los hermanos Cerrón.

Castillo lo escogió para liderar su gabinete pese a estar investigado por presunta apología del terrorismo en las redes sociales; pero la polémica por la propuesta de nacionalizar a uno de los principales yacimientos de gas del país -Camisea- detonó su partida. En su lugar, estará ahora  Mirtha Vásquez, la expresidenta del Congreso (2020-2021) que con su nombramiento se convierte en la sexta primera ministra de la historia peruana.

En un comunicado, el partido exigió a Castillo representación partidaria” alegando que “los aliados electorales han tomado el control” ministerial en el nuevo gabinete, incluso le advierten al maestro que el “poder real es la bancada, el poder popular, el partido y los líderes” que tienen “vuelo nacional”.

Una amenaza que va de la mano con un tuit de Vladimir Cerrón que pide “excluir a derechistas, caviares y traidores” para garantizar el programa partidario que incluye una Constituyente a corto plazo.

El presidente parece ignorarlos. El mandatario ya lideró una reunión de coordinación con los nuevos miembros para establecer las primeras acciones instersectoriales. El encuentro de coordinación duró poco más de dos horas se priorizaron los temas de salud y reactivación económica.

Buscando la moderación 

Castillo purgó al gabinete para apostar por la moderación considerando que entre los siete ingresos está Bettsy Chávez, legisladora y militante de Perú Libre −ubicada en el ala moderada de la bancada− que asume la cartera de Trabajo.

También destaca Gisella Ortiz, activista por los derechos humanos y familiar de una de las víctimas de la masacre de La Cantuta en 1992 que reemplaza a Ciro Gálvez en el ministerio de cultura.

El sector educación será encabezado por Carlos Gallardo, exdecano del Colegio de Profesores del Perú que fue parte del equipo técnico de Castillo en la campaña. También ha participado, junto al legislador Edgar Tello, en eventos del Fenate Perú, gremio magisterial fundado por Pedro Castillo.

Al Ministerio del Interior entrará en reemplazo del exfiscal Juan Carrasco, Luis Barranzuela. Este se ha desempeñado como abogado de Vladimir Cerrón, Guido Bellido y Perú Libre en el marco de una investigación fiscal por lavado de activos.

Pero la congresista, Silvana Robles, cree que la  elección de este nuevo grupo ministerial es una muestra de que “el presidente Pedro Castillo optó por el suicidio político. La ultraderecha le impuso su agenda camino a la vacancia. Con el golpismo apátrida no se negocia, porque más temprano que tarde le dará el zarpaso de odio y de venganza. Ganó el golpismo y perdió el Perú”, se lee en su cuenta oficial de Twitter.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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