Redacción BLesTras la cancelación del oleoducto Keystone XL como parte de las nuevas políticas del presidente Joe Biden que apuntan a destruir al sector energético tradicional, ahora peligra el oleoducto Dakota Access el cual ha sido objeto de críticas por parte de reconocidos actores de Hollywood que seguramente poco conocimiento tienen de la industria y sus implicancias en la vida cotidiana de todos los ciudadanos.

Las malas noticias para el mundo energético no para de llegar desde que asumió Joe Biden como presidente de los EE. UU. luego de recibir la dura noticia sobre la cancelación del oleoducto Keystone, el cual planeaba emplear a más de 50 mil personas y ayudaría a garantizar la soberanía energética de los Estados Unidos, ahora comienzan a sonar voces que ponen en duda la continuidad del oleoducto Dakota Access.

El Dakota Access es un oleoducto subterráneo de 2.850 km (1.172 millas) de 30 pulgadas de diámetro que transporta petróleo crudo desde el área de producción de Bakken / Three Forks en Dakota del Norte hasta Patoka, Illinois. El oleoducto ha sido un factor para mantener bajos los precios de la gasolina. Es el principal oleoducto que transporta el petróleo de Dakota del Norte, el segundo estado productor de petróleo.

Por desgracia, a Hollywood parece no preocuparle ni el precio del combustible, ni las miles de fuentes de trabajo que genera. Pero como hoy hablar de ambientalismo, aunque no se sepa absolutamente nada del tema, “te coloca del lado de los buenos”, 200 actores, estrellas del deporte y líderes indígenas han firmado una carta pidiendo a la administración Biden que cierre definitivamente el ducto Dakota Access Pipeline.

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Las celebridades ambientales, incluidos Aaron Rodgers, Amy Schumer, Don Cheadle y Mark Ruffalo, por nombrar algunos, no se preocupan o no son conscientes de las consecuencias sociales de sus reclamos y están usando su fama y reconocimiento para influenciar a la Casa Blanca para promover terribles políticas “ambientalistas”, que de por sí ya están en marcha, pero siempre se pueden profundizar.

Tras el cierre de Keystone, los productores de petróleo de EE. UU. han recortado la producción y en consecuencia han aumentado los precios en previsión de más regulaciones que provocarán una mayor caída del suministro de petróleo y un aumento de los precios de la gasolina.

El precio minorista promedio de la gasolina en los Estados Unidos ahora es de 2,50 dólares por galón cuando el precio promedio durante el 2020 fue de 1,74 dólares. Desde que asumió Biden el precio del gas no paró de aumentar gradualmente. Y en caso de concretarse otro cierre como el del oleoducto Dakota, las consecuencias podrían ser terribles. 

Claramente a los actores de Hollywood no les afecta un aumento del precio del combustible y mucho menos un aumento en la boleta de electricidad o una bolsa de arroz en el supermercado. Pero no es la misma realidad la que viven la mayor parte de los estadounidenses.

Si la administración Biden continúa con su campaña contra oleoductos, fracking y producción de petróleo, los estadounidenses se enfrentarán a precios récord de la gasolina en solo unos pocos años, eso se traduce automáticamente en un proceso inflacionario que en una situación de alto desempleo como la actual, debido a la pandemia provocada por el virus PCCh y las políticas de encierro, el futuro de los Estados Unidos podría ser catastrófico.

Andrés Vacca – BLes.com