Un informe de la organización Prisoners Defenders revela que el Partido Comunista a través de la OAARR decide sobre obras, reformas, procesiones, ritos yorubas, sepelios, donaciones, importaciones, viajes, visitas o visitas.

“El Partido Comunista de Cuba es el rector, actualmente, de la libertad religiosa en Cuba porque no existe legislación que fije el marco jurídico sobre la defensa de los derechos religiosos”, revela el nuevo informe de la organización Prisoners Defenders al que tuvo aacceso PanAm Post, en el cual se evidencia que al menos 93% de los encuestados sufre algún tipo de acto represivo por motivos religiosos.

El documento señala que el “Partido Comunista se define como un ente supra-Constitucional y a fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”, con esa autodefinición, la tolda del régimen castrista “se ha arrogado plenas capacidades para restringir la libertad y cultos religiosos de forma arbitraria sin que haya capacidad legal de oposición mediante la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos (OAARR), cuya autoridad y funcionamiento emanan y dependen del Comité Central del Partido Comunista de Cuba».

Ambas entidades son «oscuras y trabajan bajo la ausencia de legislación que regule las actividades religiosas en Cuba”. ¿La prueba? La OAARR controla todas las actividades y cuenta con “plenas potestades y poder absoluto para usar cualquier institución y organismo del Estado al servicio del control represivo de los religiosos». Esta instancia decide sobre obras, reformas, procesiones, ritos yorubas, sepelios, donaciones, importaciones, viajes, visitas o visitas.

Su función suprema es «crear una organización estatal que finja ser religiosa para ocupar el espacio de las verdaderas organizaciones religiosas, y así presentar supuestos religiosos que están en armonía con ellos”. Los testimonios de 56 líderes religiosos y laicos de la isla lo confirman y además denuncian que los perjudicados son los católicos, protestantes, yorubas y musulmanes.

Represión sistemática

La represión contra las Iglesias protestantes es la más obvia”, indica el informe de Prisoners Defenders tras detallar que consta de dos fases: una se da mientras el Pastor pertenece a una congregación con personalidad jurídica e importancia en Cuba. Bajo esta modalidad se busca controlar al Pastor y su activismo chantajeándolo y amenazándolo. La segunda fase se produce cuando consiguen que el Pastor, por presiones a sus jerarcas, resulte expulsado de la Obra.

“El Pastor en ese momento cargará con una represión sin límites, donde ya no tendrá el amparo de la congregación a la que pertenecía anteriormente. Este tipo de represión suele acabar con el Pastor en el exilio o encarcelado”.

De ese accionar ya hay evidencia. El pastor Ramón Rigal  y su esposa Adya Expósito fueron condenados a un año de cárcel cada uno. Rigal la cumplirá en un centro de trabajo forzado y su esposa en la casa por negarse a que sus hijos reciban enseñanzas del sistema educacional cubano.

Otra religión reprimida es la yoruba o afrocubana. Aunque está “consentida” no ha sido permitida y/o legitimada oficialmente obligando al sacerdote Ifá, o Babalawo a practicar su religión en la clandestinidad, en condiciones perfectas para ser víctima de manipulación ante cualquier manifestación que desagrade al régimen.

Persecución sin tregua

Para la religión musulmana, el castrismo creó una “institución registrada con falsos musulmanes, agentes de la Seguridad del Estado y afines oficialistas, en una maniobra en la que se apropiaron de la labor del Imán Hassan Abdul Gafur (Ernesto Silveira Cabrera) en los años 90, cuando fue muy respetado por su lucha por el Islam”.

Según el informe “después de solicitar durante varios años el registro de la Liga Islámica recibiendo represión, el Gobierno decidió registrar la Liga Islámica asociándola al registro del Consejo de Iglesias bajo su personalidad jurídica, además con toda una serie de condicionantes, y con una junta directiva que no controlaría el Imán Hassan, sino el régimen».

De esa manera, durante cinco años el régimen cubano comunicó al mundo árabe que Hassan creó la Liga Islámica y que era su Vice-Presidente, al tiempo que el Imán Hassan emitía las quejas a las autoridades para que quitaran su nombre de la organización.

Frente a la presión, «un grupo de agentes de la Seguridad del Estado tomaron el control de la oficialidad del islam en Cuba, buscando la legitimidad de la manera descrita. Así, la Liga Islámica opera como un organismo de la Seguridad del Estado que acapara todos los eventos y atención sobre el Islam en Cuba, ocultando la represión real a la que son sometidos los musulmanes y sus organizaciones independientes»,

Algunos de los patrones represivos sobre el Islam son el rechazo a la construcción de templos, la falta de permiso de reunión, hostigamiento a los feligreses musulmanes que oran en las organizaciones independientes, cierre del mercado laboral para musulmanes independientes, irrespeto al uso del velo o cualquier símbolo o atuendo identificativo del Islam en las escuelas y universidades, así como la negativa de enterrar a sus muertos bajo su rito, ni en un cementerio propio.

Por Gabriela Moreno – Panampost.com

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