El Santo Padre dio su primer Ángelus de domingo desde el Vaticano tras ser intervenido por un problema en el colon, y aprovechó la ocasión para darle un peculiar pedido a los cubanos que luchan por su libertad.

El Papa Francisco, recién salido de una complicada internación, habló ante los miles de cubanos congregados en la Plaza de San Pedro y, con su defensa a la izquierda que lo caracteriza, y de alguna manera les insinuó a los residentes de la Isla dejar de lado las protestas y construir en paz, diálogo y solidaridad, una sociedad siempre más justa y fraterna”.

El Papa, de 84 años, visitó a Cuba en septiembre de 2015, cuando aún estaba al mando Raúl Castro, y se reunió con el brutal y sanguinario dictador Fidel Castro, donde le regaló un libro y compartieron un abrazo.

Ruego al Señor que ayude a construir en paz, diálogo y solidaridad, una sociedad siempre más justa y fraterna”, remató, con un claro pedido para que paren las protestas.

Exhorto a todos los cubanos a encomendarse a la materna protección de la Virgen María de la Caridad del Cobre, ella los acompañará en este camino”, concluyó su corto mensaje.

El mensaje del Sumo Pontífice es opuesto al que dio San Juan Pablo II durante su papado. En su momento, en una visita a La Habana en 1998, le pidió a la dictadura que “Cuba se abra al mundo“, y le recriminó al fallecido dictador que no le había dado suficiente espacio a la Iglesia católica durante su gestión del país.

En la tradicional oración mariana del Ángelus, que tuvo que dar desde el hospital Gemelli por su internación, Francisco destacó al reflexionar sobre el Evangelio del día, dos aspectos importantes de la vida cristiana: el descanso y la compasión.

En este marco, advirtió sobre el peligro de “dejarse llevar por el frenesí del hacer, caer en la trampa del activismo, en el que lo más importante son los resultados que obtenemos y el sentirnos protagonistas absolutos”.

Cuántas veces sucede también en la Iglesia: estamos atareados, vamos deprisa, pensamos que todo depende de nosotros y, al final, corremos el riesgo de descuidar a Jesús”, dijo.

Por eso Él invita a los suyos a reposar un poco en otro lugar, con Él. No se trata solo de descanso físico, sino también de descanso del corazón. Porque no basta desconectar, es necesario descansar de verdad”, agregó.

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En este marco, concluyó con un llamado a “evitar el eficientismo” y a “parar la carrera frenética que dictan nuestras agendas”. “Aprendamos a detenernos, a apagar el teléfono móvil para mirar a los ojos a las personas, a cultivar el silencio, a contemplar la naturaleza, a regenerarnos en el diálogo con Dios”, pidió.

Artículo parcialmente modificado.

Fuente: derechadiario.com.ar