La Santa Sede informó este lunes que el papa Francisco sostuvo una reunión de 40 minutos con el secretario de Estado de la Administración Biden, pero el año pasado, alegando no querer interferir en las elecciones, se rehusó a recibir al secretario de Estado de Trump

El papa Francisco recibió este lunes en el Vaticano al secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, en un “clima de cordialidad”, según informó la agencia EFE, citando a la Santa Sede. En contraste, el papa se rehusó a recibir el año pasado al secretario de Estado de la Administración Trump, Mike Pompeo, alegando no querer interferir en las elecciones presidenciales.

«La audiencia de esta mañana con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony John Blinken, tuvo lugar en un ambiente cordial. Duró unos 40 minutos y fue una oportunidad para que el papa recordara el viaje que realizó en 2015 y para expresar su cariño y atención al pueblo de los Estados Unidos de América», dijo el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, en un comunicado breve en el que no se ofrecieron mayores detalles.

Si bien el Vaticano ha tenido históricamente como norma abstenerse de tener encuentros con figuras políticas en tiempos de campañas electorales para evitar ser instrumentalizados, Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y Paul Gallagher, secretario para las relaciones exteriores con los Estados, se reunieron el año pasado con Joe Biden cuando aún era candidato.

No se trató entonces de un hecho irregular que Jorge Mario Bergoglio se abstuviera de reunirse con Pompeo durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2020. Sin embargo, para ese momento existía una tensión previa con la Administración Trump que dejaba dudas sobre la razón de esa decisión, que además fue selectiva.

Polémico acuerdo con China

Al parecer en el Vaticano no cayó bien que el jefe de la diplomacia de Donald Trump hubiese expresado en un artículo que la Iglesia católica estaba arriesgando su “autoridad moral” al renovar un acuerdo que le permite al régimen comunista chino influir sobre el nombramiento de obispos.

Como en octubre del año pasado debía renovarse o no un acuerdo existente entre China y la Santa Sede, el cual permite al Partido Comunista Chino designar a los obispos, el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, a través de un artículo publicado en la revista First Things, aprovechó para invitar al papa a no renovar dicho convenio con un régimen totalitario acusado de violaciones de derechos humanos de las que no han escapado los cristianos en ese país.

El Cardenal Zen, obispo emérito de Hong Kong, quien estuvo preso en un campo de trabajo forzado en China, ha sido uno de los más críticos de este acuerdo. «Olvidamos que nunca se puede tener realmente un buen acuerdo con un régimen totalitario”, dijo ya en septiembre de 2018 el Cardenal Zen, cuando el papa Francisco firmó el acuerdo provisional.

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“Los católicos y otros creyentes eran arrestados y enviados a campos de trabajo. Yo volví a China en 1974 durante la Revolución Cultural, y la situación era terrible, peor de lo que puedan imaginar. Era una nación bajo la esclavitud y olvidamos estas cosas fácilmente», acotó el Cardenal Zen.

Estados Unidos advirtió el año pasado que seguirle dando ese poder al régimen chino podría aumentar la persecución contra los católicos en ese país, donde cerca de 5 millones de creyentes practican su fe de forma clandestina.

Contra el capitalismo y la propiedad privada

Pero esta no es la única polémica de carácter político que involucra al papa Francisco. Su posición ideológica alineada con la izquierda progresista ha sido evidente. También en octubre de 2020 el pontífice argentino arremetió contra el capitalismo en la tercera encíclica que se suponía un documento de carácter social y terminó tomando un tinte más político-ideológico.

Francisco criticó en esta encíclica al liberalismo económico y la “tiranía” de la propiedad privada sobre el derecho a los bienes comunes. No en vano, el diario El País, de España, lo calificó como “su documento más político” y en Argentina se le asocia abiertamente con una parcialidad política, lo que le ha valido el apodo del “papa peronista”.

José Gregorio Martínez – Panampost.com