Los Legionarios de Cristo tendría un multimillonario negocio en paraísos fiscales. Uno de ellos es una red inmobiliaria en EEUU, que realiza cobros abusivos a sus arrendatarios y lucra con sus desalojos.

Las revelaciones de los Pandora Papers han dado la vuelta al mundo. La inédita investigación periodística evidenció las tácticas que se utilizan para mover dinero y ocultarlo a través de paraísos fiscales. De esta forma, políticos, deportistas, celebridades y hasta una orden religiosa han sido acusados por evasión de impuestos. Esta última corresponde a la orden católica de Los Legionarios de Cristo.

De acuerdo con las indagaciones, la congregación fundada por Marcial Maciel en 1941 mantenía un multimillonario negocio a partir de empresas offshore. La suma ascendía a los 295 millones de dólares en activos. Una de sus mayores fuentes de ingresos provenía de una red inmobiliaria que impulsó en diferentes ciudades de Estados Unidos.

Paraísos fiscales

Todo comenzó en 2010, cuando el Vaticano decidió intervenir la orden tras destaparse los escándalos por abuso sexual del sacerdote mexicano. Así la Santa Sede anunció que tomaría el control de sus operaciones y examinaría sus opacas finanzas. Además de establecer una comisión para investigar los delitos y reparar a las víctimas.

Sin embargo, eso no pareció frenar a la Legión. Unos meses después, montó un fideicomiso en Nueva Zelanda llamado Fideicomiso Caritativo Médico y de Jubilación (RMCT por sus siglas en inglés). Según su acta de creación, tendría el propósito de «recaudar donaciones y hacer inversiones». Y de esta forma «asistir financieramente a miembros retirados, afectados mentalmente o heridos en algún accidente».

No obstante, tras la fachada benefactora se escondían otros dos particulares fideicomisos: AlfaOmega Trust y Salus Trust. Este último fue creado por el sacerdote Luis Garza, también acusado por abuso sexual contra una menor.

En esa estructura inyectaron millones de dólares que, según explican, provenían de «una herencia familiar». El negocio incluía una amplio repertorio: residencias para adultos mayores, proyectos de infraestructura y bienes raíces y clínicas de rehabilitación física.

También invertían en empresas de suplementos alimenticios, hospitales, escuelas y universidades. Además de aplicaciones tecnológicas, empresas de exploración de petróleo y hasta compañías que figuran en la lista negra del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México.

Estos fideicomisos gozaban de una gran ventaja: no estaban obligados a hacer declaraciones públicas que pudieran establecer vínculos con el alto mando de los Legionarios de Cristo.

Por otra parte, los números iban viento en popa. Según El País, AlfaOmega contaba con activos por US$ 148 millones tan solo seis años después de su debut. Mientras que Salus reportaba ganancias de unos US$ 147 millones. Gran parte de este dinero fue destinado a una industria clave para la orden, una red inmobiliaria en Estados Unidos.

Negocio redondo

A través de Pensam Capital, los legionarios invirtieron en al menos ocho complejos de apartamentos en EEUU. Florida, Texas, Indiana, Illinois e Iowa fueron sus focos predilectos. Sin embargo, la acaudalada inversión contrastaba con el deplorable estado de sus instalaciones.

Inundaciones, paredes consumidas por el moho, electrodomésticos averiados y ascensores peligrosos eran reclamos frecuentes de sus moradores, según reportó El Nuevo Herald. Además los edificios acumulaban un arsenal de infracciones y multas en su contra, registrados en los documentos públicos del Condado Broward.

A pesar de ello, la rentabilidad de Pensam Capital gozaba de buenos números, con un índice del 15 % anual sobre sus propiedades de alquiler. La filtración de los Pandora Papers evidenció que esta cifra superaría fácilmente los valores normales dentro del mercado.

Por otra parte, la inversora contaba con una insólita estrategia para llenar sus arcas. Vecinos denunciaron a El Nuevo Herald que la compañía solía aplicarles sanciones exorbitantes ante los pagos atrasados del alquiler. Además de cobrarles precios injustificados por su desalojo.

«Estas empresas consideran que los cargos por demora y las tasas judiciales son una forma importante de aumentar sus ingresos» afirmó Shamus Roller, director ejecutivo del National Housing Law Project ante investigadores de los Pandora Papers. Asimismo, aseguró que «este proceso está destinado a extraer la mayor cantidad de dinero de los inquilinos más pobres».

Los secretos de la orden

En 2017, tras conocerse los Paradise Papers, Aaron Smith, el portavoz global de los legionarios, declaró que la congregación no poseía empresas offshore. Tampoco que manejaba recursos en ellas.

Asimismo, la orden afirmó que el Fideicomiso Caritativo Médico y de Jubilación es el único que reconoce como propio. Si bien confiesa estar al tanto de los fondos creados por la familia de Luis Garza, asegura no conocer el funcionamiento de lo fideicomisos. «La congregación no posee ni controla sus fondos o inversiones y no tenemos conocimiento de sus operaciones» dijo Smith.

María José Olea Álvarez – Panam Post

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