Una de las más fuertes revelaciones de los últimos tiempos ponen al ex-presidente Barack Obama como el principal artífice de una larga serie de ataques e intentos de desestabilizar el gobierno de Trump y de removerlo del cargo. Esto es #Obamagate.

Mientras la política estadounidense continúa intentando comprender todos los detalles del caso del Teniente General Michael Flynn, el presidente Donald Trump no se detiene, y ha dejado claras indicaciones sobre sus pasos a seguir.

Desde el pasado domingo 10 de mayo, Trump ha comenzado a publicar en sus redes sociales mensajes con un término que rápidamente se convirtió en tendencia a nivel global: Obamagate.

El término Obamagate hace referencia no a una investigación en particular, sino a una serie de investigaciones específicas que se unen en una figura: el ex-presidente Barack Hussein Obama.

Cada uno de esos “hilos” corresponde a una maniobra distinta que la oposición demócrata ha llevado a cabo para intentar desestabilizar o hasta remover de su cargo al Trump, que comenzaron incluso antes de que fuera electo. Cada una de estas maniobras fueron presentadas de manera independiente por distintas personas, ya sea integrantes del arco político, activistas independientes, o medios de comunicación cercanos al Partido Demócrata.

Hablar de Obamagate es analizar la conexión en común entre todas estas maniobras golpistas: la coordinación desde las sombras del ex-presidente Obama e integrantes de su gestión para desestabilizar a un gobierno legítimo y electo democráticamente.

La expresión “desde las sombras” es particularmente apta en este caso, ya que Obama se ha propuesto permanecer casi oculto y en silencio desde que abandonó la presidencia el 20 de enero de 2017. La familia Obama tomó la llamativa decisión de continuar viviendo en Washington D.C. en vez de volver a su estado natal de Illinois. En Estados Unidos existe una tradición que no es formal pero viene siendo respetada muy estrictamente por todos los ex-presidentes desde los comienzos del país; cuando dejas el cargo de presidente, dejas Washington. Es simbólico pero también fáctico, la política es más sana si no hay dos figuras de poder cerca de la Casa Blanca al mismo tiempo.

De la misma forma que los Obama nunca se alejaron físicamente del poder, mantuvieron en la práctica un enorme control del Partido Demócrata, aunque lo que eligieron mostrar ante las cámaras no fue su perfil político si no su perfil “hollywoodense”. Una de las más famosas movidas en el mundo del entretenimiento fue el acuerdo alcanzado entre Obama y su esposa, Michelle, con la plataforma Netflix, para producir contenido exclusivo. Esta inédita colaboración entre un reciente ex-presidente y una productora de entretenimiento ya sacó el documental “American Factory”, sobre una fábrica instalada en Ohio por una corporación china, al cual la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas no pudo evitar darle el Premio Óscar por “mejor documental” en la última ceremonia; y el documental “Becoming”, lanzado sorpresivamente a principios de mayo 2020, basado en la autobiografía de la ex-primera dama Michelle Obama. Estso proyectos sirven como una máscara para ocultar el verdadero lobby que Obama sigue realizando atrás de escena.

Fuente: Derecha Diario.