Redacción BLes– Un representante republicano acaba de pedir la renuncia del director del FBI por su falta de cooperación para aportar datos en el caso conocido como “Huracán Crossfire”.

“Huracán Crossfire” es el nombre en clave que utilizaba la agencia de investigación en 2016, bajo la administración del presidente demócrata Barack Obama, para hacer contrainteligencia en la campaña del entonces candidato presidencial Donald Trump.

Más allá de que ya se comprobó que la campaña de Trump no coludió con Rusia, la investigación reciente sobre el caso está arrojando datos que podrían demostrar que la Administración Obama espió ilegalmente la campaña del candidato republicano.

Es aquí donde desde diversos sectores están apuntando al actual director del FBI, Christopher Wray, ya que lo acusan de no colaborar y entorpecer intencionalmente la investigación.

Una de esas personas es el representante Doug Collins (R-GA) quien, en una entrevista en el programa “Justicia” de Fox News, explicó el sábado que el director Wray “ha sido un problema” a la hora de avanzar con la investigación de las irregularidades que podría haber cometido la Administración Obama.

La falsa colusión rusa

En julio de 2016, el FBI inició una investigación para determinar si la campaña de Trump había coludido con Rusia para ganar las elecciones presidenciales de ese año. La agencia se basó en la información contenida en el famoso expediente Steele. El expediente fue elaborado por Fusion GPS y el exoficial de inteligencia británica Christopher Steele. La campaña de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata financiaron el expediente.

Una vez que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y aparecieron las acusaciones de colusión rusa, el mandatario negó una y otra vez tal información.

Es por eso que el entonces consejero especial, Robert Mueller, inició una profunda y costosa investigación en mayo de 2017 para determinar si existió tal colusión. Finalmente, tras 22 meses de investigación, no encontró pruebas de que Trump o su campaña conspiraran o se coordinaran a sabiendas con el gobierno ruso para influir en el resultado de las elecciones presidenciales de 2016.

Sin embargo, a su vez, el caso arrojó información valiosa sobre cómo la Administración Obama habría logrado de manera poco transparente que la justicia le permitiera espiar al entonces candidato Trump. Y eso es lo que hoy se está investigando.

¿Obama espió ilegalmente a Trump?

El inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, publicó un informe el 9 de diciembre de 2020 en el que encontró 17 “inexactitudes y omisiones significativas” en la aplicación y renovación de la orden de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) que el FBI utilizó para espiar al asesor de campaña de Trump, Carter Page.

El expediente Steele jugó un papel “esencial” para que la justicia autorizara una orden de espionaje del FBI hacia el ayudante de campaña Trump.

Después de leer el mencionado informe del inspector general Horowitz, el presidente del Comité Judicial del Senado, Lindsey Graham catalogó a las mencionadas acciones del FBI bajo la Administración Obama como una “empresa criminal” que se descarriló.

En este marco es que, desde entonces, el Congreso busca saber hasta dónde llegaron esas “inexactitudes y omisiones significativas” que se utilizaron para aplicar la orden FISA en los últimos meses del mandato de Obama.

El rol clave del FBI

En un ida y vuelta entre miembros del Partido Republicano y las agencias de inteligencia, para que estas accedan a proporcionar información que podría resultar clave para conocer lo que pasó, la semana pasada el presidente del Comité de Seguridad Nacional del Senado, Ron Johnson (R-WI), emitió una citación al FBI por “todos los registros relacionados con la investigación del Huracán Crossfire”.

En una carta de 11 páginas, Johnson explicó que había buscado la cooperación voluntaria de las agencias relevantes, pero que recurrió al poder de citación principalmente debido a su “fuerte creencia de que la transparencia en el gobierno es esencial y que el pueblo estadounidense ha esperado demasiado tiempo para conocer la verdad”.

Mientras tanto, el senador Lindsey Graham envió una carta al actual director del FBI Christopher Wray exigiendo los nombres de los informantes del FBI que, de acuerdo al congresista, “engañaron” al Comité de Inteligencia del Senado con respecto a la veracidad del desacreditado expediente Steele.

Graham lanzó su pedido tras exponer otra grave irregularidad del FBI que salió a la luz en los últimos días: un documento informativo de la agencia de investigación, fechado el 14 de febrero de 2018 y recientemente desclasificado, había afirmado la fiabilidad del expediente Steele a pesar de que la subfuente principal de Steele, Igor Danchenko, ya le había reconocido a la propia Oficina que “el informe lascivo era una tontería”, de acuerdo a las palabras de Chris Farrell, director de investigaciones de Judicial Watch.

Según explica Farrell en una columna publicada en Daily Caller, estos recientes documentos desclasificados exponen que los informantes del FBI le mintieron al Senadoal igual que la Oficina le mintió al tribunal de FISA, solicitando autorización para establecer vigilancia [al asesor de campaña de Trump] Carter Page y, por extensión, espiar a todo el equipo de Trump, incluido el propio Trump”.

El senador Graham no dejó lugar a dudas sobre la gravedad del asunto: “Alguien tiene que ir a la cárcel por esto”.

Las miradas apuntan al director del FBI

“Después de lo que hemos escuchado esta semana saliendo de los e-mails liberados del senador Graham, pero también escuchando al senador Johnson, es hora de que [el director del FBI] Christopher Wray renuncie”, señaló el sábado pasado el representante Collins.

“Es hora de que se quite de en medio porque hemos visto cómo el FBI se arrastra constantemente en este tema. Está llevando meses conseguir cosas que ya deberían haber sido entregadas al Congreso”, añadió el congresista republicano.

Inclusive, según explica Farrell de Judicial Watch, la investigación que está llevando adelante el fiscal federal John Durham sobre los orígenes de la investigación rusa también está siendo bloqueada por el director Wray.

En este marco, en una entrevista el jueves en Fox Business, el presidente Trump lamentó que Wray no haya entregado los documentos relevantes solicitados por los investigadores. 

“Hay documentos que ellos quieren obtener”, dijo Trump añadiendo: “Nosotros hemos dicho que los queremos obtener. Vamos a averiguar si va a dar esos documentos. Pero ciertamente ha sido muy, muy protector”.

“Es hora de que se vaya. Él ha sido un problema. Es hora de que el FBI se limpie”, apuntó por su parte Collins.

Miguel Díaz – BLes.com