Redacción BLes – Son pocos los estadounidenses que están dispuestos a escuchar que bajo el segundo mandato del presidente Barack Obama, Estados Unidos experimentó el punto crítico de la trata de personas y de la pedofilia a nivel mundial. Este tema, de hecho, fue totalmente ignorado por los medios de comunicación dominantes (MCD).

“La gente no quiere reconocer tal maldad en los Estados Unidos”, apuntó Jaco Booyens, fundador de SHAREtogether, una organización sin fines de lucro que lucha contra el trafico sexual de niños alrededor del mundo.

Sin embargo, en el frenesí de la detención de Epstein y su muerte, los MCD de repente comenzaron a informar sobre el tráfico sexual, el tráfico sexual de menores de edad más precisamente. Este repentino interés está muy lejos de la cobertura brindada cuando el Presidente Donald Trump, a solo unos meses de haber asumido, emitió el 9 de febrero de 2017 la Orden Ejecutiva 13773 sobre hacer cumplir la Ley Federal con respecto a las organizaciones criminales transnacionales y prevenir el tráfico internacional de personas.

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Diez meses después, el 21 de diciembre de 2017, sin que prácticamente ningún medio de comunicación dominante le diera cobertura, emitió la Orden Ejecutiva 13818, que bloquea la propiedad de las personas involucradas en abusos graves a los derechos humanos o corrupción, dirigida a cualquier persona o entidad en los Estados Unidos o a cualquier persona extranjera.

“El Presidente Donald Trump ha hecho más que cualquier líder del mundo en la lucha contra el tráfico sexual de niños que cualquier otro líder mundial, pero los Estados Unidos tienen un largo camino por recorrer para proteger a la juventud estadounidense”, explicó Booyenes en una entrevista publicada el 16 de agosto en Daily Caller.

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Con estos decretos ejecutivos, el presidente Trump demostró ser el único presidente en los Estados Unidos que está dispuesto a luchar abiertamente contra este crimen contra la humanidad.

La Orden Ejecutiva 13818 afirma que “la prevalencia y la gravedad de los abusos contra los derechos humanos y la corrupción que tienen su origen, en su totalidad o en parte sustancial, fuera de los Estados Unidos, han alcanzado tal alcance y gravedad que amenazan la estabilidad de los sistemas políticos y económicos internacionales“.

Por lo tanto, el presidente Trump no solo pensó en Estados Unidos, sino en el mundo, ya que las prácticas despreciables de pedofilia, violación de niños, sacrificios humanos, extracción de órganos junto con el tráfico de personas no están restringidas a ciertas áreas, sino que están conectadas internacionalmente. Los que están involucrados en estas prácticas, que constituyen el comercio más lucrativo de todos, han acumulado un gran poder político y financiero. Muy probablemente, estas prácticas son también medios para atraer a los que están en el poder y luego chantajearlos.

Para una persona promedio, este tema es desconocido, difícil de concebir y de digerir y simplemente no cree que este crimen exista. La persona promedio, aunque muy perturbada, es incapaz de cambiar su mentalidad. Sin embargo, cuando las personas promedios se despiertan frente a la verdad sobre la existencia de estas prácticas aborrecibles, deberían apoyar a cualquier poder político que se atreva a desafiar estos males. Se necesita un líder con una voluntad férrea, poder real y medidas drásticas para luchar contra este horror.

Para cualquier líder mundial, esta sacrificada lucha podría representar un “viaje al infierno”. En su desgarrador discurso de campaña del 1° de octubre de 2016 en West Palm Beach, Florida, Trump dijo: “Muchos de mis amigos y muchos expertos políticos me advirtieron que esta campaña sería un viaje al infierno… Pero están equivocados. Será un viaje al cielo, porque ayudaremos a mucha gente que necesita ayuda desesperadamente”.

Muy pocos líderes mundiales lo acompañan, uno de ellos es el presidente filipino, Rodrigo Duterte. Ya en 1995, las estadísticas mostraban que Filipinas era el cuarto país con respecto a la cantidad de niños forzados a prostituirse, y cada año aumenta el número de abusadores de niños que van a esa nación asiática.

Desde que asumió el cargo el 30 de junio de 2016, Duterte ha declarado muy claramente: “Soy implacable, especialmente contra las drogas y la esclavitud”. También dijo: “La trata de seres humanos es un problema grave que trasciende las fronteras. Por lo tanto, todos tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que esta batalla se gane”. “No solo son esclavos en el sentido histórico de la palabra, sino que también son esclavos sexuales”, añadió.

Otro líder mundial es Vladamir Putin, quien abordó este tema abiertamente. En su discurso de Navidad de 2016 afirmó que la cultura occidental impulsa la idea de que “la fe en Dios es igual a la fe en Satanás”.  Y fue muy crítico: “Los excesos y exageraciones de la corrección política en estos países llevan a considerar seriamente la legitimación de los partidos que promueven la propaganda de la pedofilia”.

El presidente ruso Vladimir Putin habla en una ceremonia de credenciales para nuevos embajadores en Moscú, el miércoles, 3 de julio del 2019, en el Kremlin. (Maxim Shipenkov/Pool Foto via AP)
El presidente ruso Vladimir Putin habla en una ceremonia de credenciales para nuevos embajadores en Moscú, el miércoles, 3 de julio del 2019, en el Kremlin. (Maxim Shipenkov/Pool Foto via AP)

Nunca hubo ninguna colusión entre Trump y Putin; más bien hubo una implicación entre ellos: se pusieron de acuerdo sobre la necesidad urgente de atacar este horrible abuso, el crimen contra los niños.

Las repercusiones de las mencionadas órdenes ejecutivas son tremendas, y justo después de las respectivas emisiones, muchas figuras poderosas renunciaron repentinamente a sus cargos. Por ejemplo, el 21 de diciembre de 2017, el mismo día en que salió la Orden Ejecutiva 13818, Google anunció que Eric Schmidt renunciaba como presidente ejecutivo de la junta directiva de Alphabet. Desde febrero de 2017, ha habido, en todo el mundo occidental, un aumento en el número de renuncias de CEOs, y la lista ha ido creciendo sin ninguna razón aparente.

Las estadísticas y los informes de fuentes creíbles son impactantes. Niños de diferentes razas, grupos étnicos y religiones son traficados constantemente desde o hacia los Estados Unidos, afectando regiones de todo el mundo. Según estadísticas publicadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, entre 600.000 y 800.000 personas son traficadas a través de las fronteras internacionales cada año, de las cuales el 80% son mujeres y la mitad son niños.

Nombres de políticos muy importantes, miembros de la realeza, artistas famosos, líderes religiosos, judiciales, financieros multimillonarios, periodistas conocidos, científicos, profesores y entidades tales como importantes fundaciones, organizaciones de ayuda internacional y organizaciones políticas mundiales, etc., aparecen continuamente en Internet y en los medios sociales en relación con estos crímenes. Dado que los alcances de esta maldad son insospechables, probablemente esté ocurriendo desde hace mucho tiempo y afectaría también otros lugares. De hecho, aparecen continuamente nombres de diferentes países implicados. Queda por ver si todo esto es parte de una teoría conspirativa inventada o si, por el contrario, los usuarios de las redes sociales están revelando -gota a gota- una verdadera conspiración a nivel mundial.

Más allá de eso, la verdad es que bajo la presidencia de Trump, los arrestos por tráfico sexual se elevaron significativamente a alrededor de 6000 en 2018, en comparación -por ejemplo- a solo 300 arrestos en 2010 bajo la administración Obama.

Los arrestos relacionados con el culto NXIVM formaron parte de un gran caso y ahora, lo de Epstein es un asunto aún mayor, ya que el financista estaba conectado con personas aún más poderosas en todo el mundo.

A pesar de que los medios de comunicación dominantes han estado ignorando este tema de los abusos organizados contra los niños y el tráfico sexual, la avalancha de informes de investigación de hechos y teorías en todas las redes sociales, a pesar de las censuras, finalmente se volverá tan abrumadora que los MCD no tendrán más remedio que cubrir el tema.

Esto ha existido durante mucho tiempo, pero ha sido negado por muchos debido a la ignorancia, la falta de información o porque es algo demasiado horrendo para creerlo. En efecto, si bien la gente promedio no quiere creerlo, este crimen desgarrador contra los niños es un tema que no se puede seguir negando. Los mencionados decretos ejecutivos, los únicos en el mundo sobre este tema, demostraron que el presidente Trump luchará contra este crimen contra la humanidad. Debe haber justicia; no justicia sin ley, sino justicia real. Donald Trump guiará el camino y la hará cumplir.

Por Ayelen Klemann para BLes.com

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