Justin McConney, el gerente de medios sociales de la Organización Trump, liderada en el 2011 por Donald Trump, el actual presidente de Estados Unidos, relató los inicios de su jefe en el manejo de Twitter.

“El momento en que supe que Trump podía twittear por sí mismo fue comparable al momento en [la película] ‘Jurassic Park’ cuando el Dr. Grant se dio cuenta de que los velociraptores podían abrir puertas… Yo quedé como, ‘Oh no”, contó McConney al medio Politico.

El gerente se había graduado tan solo tres años antes en cinematografía, y se convirtió en el primer director de redes sociales de la Organización, y recuerda que en ese entonces Trump no usaba Twitter y tal vez ni la computadora, si bien la cuenta estaba desde el 2009.

McConney, de 24 años, le sugirió una estrategia para su cuenta, y empezar con un canal de YouTube, tratando de que participara en los contenidos y las respuestas; así que le imprimía los mensajes y las respuestas para que su jefe hiciera anotaciones al margen.

Una vez lo vio comiendo pizza con cubiertos y le dijo que lo grabaran y explicara por qué lo hacía, y el video fue reseñado en todos los canales impresionándolo mucho, por lo que McConney aprovechó para convencerlo de que no necesitaba una gran cantidad de periodistas ni personal encargado de las relaciones públicas, que con un solo tuit sería tenido en cuenta en los medios.

Así se abrió a una audiencia mucho mayor como empresario.

“Creo que ha sido exitoso porque a la gente le sorprende que un empresario millonario haga comentarios acerca de los premios Oscar o la nueva versión de la película de los Cazafantasmas. No sabían que estos temas podían interesarle” dijo el iniciador en redes sociales, del ahora presidente del país.

Un año después llevaba el frenético ritmo de 10 veces por día y llamaba a McConney a toda hora, a través de Melania, bien podían ser las 2 A.M, o fines de semana y demorar hasta 20 minutos cambiando el texto con su esposa añadiendo más sugerencias para desasosiego de su asesor.

El ritmo se aceleró tanto que tuvo que contratar a otros profesionales para que los publicaran y McConney apenas si podía seguirle el ritmo, según sigue contando Politico.

Para el 2013 envió más de 8.000 mensajes y para el 2015 ya la dominaba como un arma política de gran valor.

Si bien siguió ayudándole hasta principio de la campaña presidencial no le interesaba la política, y en 2017 se retiró.

Ahora lo que comenta al comparar las dos épocas es que al presidente Trump le ayudaría ser menos beligerante e incorporar un poco de sentido del humor sobre sí mismo (que lo tiene en cantidad), en sus mensajes a su auditorio.

En la actualidad sus tuits superan los 40.000 y cuenta con más de 57 millones de seguidores y es probable que sigan aumentando.

Por otro lado, la influencia del mandatario estadounidense ha sido vital para el medio social.

Desde que Donald Trump fue elegido presidente en noviembre de 2016, las acciones de Twitter se han recuperado un 136%.

En entrevista para ExpansiónJuan Carlos Minero, director general de inversiones en Black Wallstreet Capital, dijo que esto no es una coincidencia.

“A partir de ese momento —de la elección de Trump— el uso de la red social se incrementó bastante fuerte. Tanto los temas sociopolíticos como las decisiones de carácter público, si bien no se puede decir que la salvaron, sí la convirtieron de nuevo en una plataforma relevante”.

José Ignacio Hermosa – BLes

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