Por Gerardo De la Concha (*) para BLes.com. 

La población de Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, tiene 20 mil habitantes, muchos de ellos pequeños agricultores o comerciantes. Se encuentra a 100 kilómetros de la Ciudad de México. La región es pobre, aunque no bordea la miseria. Por el contrario, mucha gente ahí cuenta con autos o camionetas necesarios para desplazarse a sus trabajos o transportar sus mercancías. El desabasto de combustible los había paralizado.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador decidió como estrategia para combatir el robo de combustible (llamado en México “huachicoleo”) cerrar varios ductos de distintas zonas del país, al señalar que eran perforados por las bandas criminales dedicadas a este ilícito.

Esto produjo desabasto en varios estados y también confusión, pues unos días antes el Presidente había declarado en una de sus diarias conferencias a primera hora del día, que el robo por vía de los ductos era una mentira difundida para ocultar el verdadero mecanismo del saqueo, realizado a través de las propias pipas de Pemex, lo cual significaba que estaba organizado desde adentro de la empresa petrolera del estado.

Una camioneta de seguridad de Pemex sigue a un camión cisterna lleno de gasolina que se dirige a las zonas que sufren desabasto de combustible, en Veracruz, México, el miércoles 9 de enero de 2019. (AP Foto/Felix Marquez)

Por lo tanto, el cierre inesperado de los ductos resultó una sorpresa. Una versión que corrió mucho es que el equipo del Presidente López Obrador le solicitó al gobierno saliente del Presidente Enrique Peña que se dejara de importar gasolina de Estados Unidos, una compra que antes de diciembre –cuando tomó posesión de la Presidencia el candidato ganador de Morena- cubre las necesidades provocadas por la temporada de fin de año. Esta versión la publicó después The Wall Street Journal y fue rechazada por el Presidente López Obrador quien descalificara a la publicación estadounidense como poco seria.

En este contexto, el 18 de enero se dio el derrame de combustible en una toma clandestina en un campo de Tlahuelilpan. La presión creó una verdadera fuente. Cientos de pobladores, incluyendo de otras localidades cercanas se volcaron para “surtirse” de una gasolina que parecía un gran regalo. El gobierno federal envío tan solo un piquete de 25 soldados, insuficientes para cercar el lugar y mucho menos para poder disuadir a quienes comenzaron a llenar bidones de gasolina. Los militares se conformaron con avisar a quienes escuchaban sin hacer caso, que ese sitio era peligroso.

Luego de permanecer en el lugar durante dos horas el pelotón de soldados decidió –o recibió la orden- de retirarse. Ahí había una verdadera fiesta. Era una típica expresión del relajo mexicano, al llenar la gente sus bidones con singular alegría, mojándose incluso en gasolina, otros contemplaban la situación y grababan videos, algunos muchachos jugaban cerca. Unos momentos después del retiro de los militares hubo una explosión, con una enorme y aterradora llama. Se vio a gente correr convertida en antorchas humanas. Hay imágenes tan crueles que se recomienda no verlas.

Explosión de un ducto de Pemex en Hildago
Explosión de un ducto de Pemex en Hidalgo

Hasta ahora se han contabilizado 95 muertos y docenas de heridos graves o desaparecidos. Tlahuelilpan y sus alrededores se llenaron de luto y el país se conmocionó. El Presidente se acercó al lugar ya tarde, al haber puesto fuera de servicio a helicópteros gubernamentales además de tener en venta el avión presidencial, argumentando que eran un “lujo”.

Sin embargo, el poderoso aparato de propaganda y publicidad del gobierno, se ha dedicado a exaltar la figura del Presidente y a acallar las críticas que han surgido ante este acontecimiento, sobre todo por las evidentes negligencias, los efectos negativos de la estrategia gubernamental o porque el gobierno no fue capaz siquiera de poner un cerco, cuando acusa a los anteriores gobiernos de “no hacer nada” frente al huachicoleo. En las redes sociales los seguidores cibernéticos del Presidente se encargan de llenar de insultos a cualquiera que disienta de las versiones oficiales. En estas mismas redes se llena de denuestos a las víctimas de Tlahuelilpan, porque se encontraban robando el combustible y pudieron merecer lo que les pasó.

Pero si bien hay localidades como en el estado de Puebla con muchos habitantes comprometidos en forma organizada con las mafias del huachicoleo, lo cierto es que lo sucedido en Tlahuelilpan era más bien una manifestación de la irresponsabilidad y el poco respeto a lo legal y a la autoridad, existente muchas veces cuando un grupo marginado puede aprovecharse en su beneficio de una coyuntura. En este país casi no se castiga a los saqueadores de ningún tipo.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO)
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador

El propio Presidente López Obrador, quien mantiene una gran popularidad al frente del gobierno, indujo antes a pobladores de su estado natal, como parte de una protesta política, a no pagar el consumo de luz. El resultado son 500 mil millones de pesos mexicanos (26 mil millones de dólares) robados colectivamente de energía eléctrica; ¿cuál es la diferencia con tomar un poco de gasolina si el gobierno ha cerrado los ductos, una acción equivalente a que para evitar un robo en el Metro simplemente se le paralizara? Lo curioso es que a nadie se le ocurrió cerrar el ducto de Tlahuelilpan donde había en ese momento un riesgo tan elevado para la población.

Ahora el Presidente dice que no importa el sacrificio que se deba hacer, pues él no va a modificar su estrategia. Tiene como su consigna o su mantra: “me canso ganso”, una manera de decir que va a hacer lo que quiera. Eso ya lo saben sus colaboradores, los cuales asumen eso incondicionalmente; la población o es indiferente a ello o comienza apenas a aprender de qué se trata.

La desgracia en Tlahuelilpan produce compasión por las víctimas, cualquiera que haya sido su falta. Aunque los errores gubernamentales y el cúmulo de vicios sociales provocan que este suceso deba considerarse como una verdadera tragedia mexicana.

(*) Escritor mexicano. Su último libro es la novela Las furias, Ediciones B de Random House.

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