El Senado estadounidense aprobó el martes con una abrumadora mayoría una legislación para disminuir la elevada población carcelaria en el país, incluyendo la reducción de algunas sentencias federales obligatorias y oportunidades adicionales para que los reclusos obtengan reducciones de las condenas.

Es una medida que pretende incentivar a los presos a mejorar sus conductas y a su derecho a la rehabilitación, reduciendo las probabilidades de que vuelvan a cometer crímenes cuando se encuentren en libertad.

Con una votación de 87 a favor y 12 en contra, pasó la propuesta al Senado.

Representa una victoria para el presidente Donald Trump y fue bien recibida por numerosos grupos conservadores y liberales.

El proyecto de ley aborda la preocupación de que la guerra nacional contra las drogas había llevado al encarcelamiento de una alta cifra de estadounidenses por delitos no violentos y sin que fueran preparados para ser reincorporados a la sociedad.

Ahora resta esperar que la Cámara de Representantes apruebe el proyecto esta semana y luego deberá ser firmado por el presidente Trump.

El mandatario reaccionó en Twitter a la victoria del martes.

“Estados Unidos es el mejor país del mundo y mi trabajo es luchar por todos los ciudadanos, incluso aquellos que han cometido errores”, escribió Trump tras la votación en el Senado el martes.

Por ejemplo, el proyecto de ley reduciría a 25 años la condena a cadena perpetua para algunos sentenciados por drogas.

“Esto mantendrá a nuestras comunidades más seguras y brindará esperanza y una segunda oportunidad a quienes las ganan. Además se ahorrarán miles de millones de dólares. ¡Espero con interés convertir esto en ley!”, afirmó Trump.

Chuck Schumer, el líder demócrata del Senado de Nueva York, también elogió el proyecto. “El proyecto de ley hace cambios inteligentes a nuestro sistema de justicia penal de manera que lo haga más justo, más humano”, indicó.

El republicano de Mississippi Roger Wicker dijo en un comunicado que esta “legislación es una prueba de que podemos ser duros con el crimen y más compasivos con aquellos que merecen una segunda oportunidad”.

El proyecto de ley apunta a corregir un intento fallido de la década de 1980 para disuadir el uso de drogas ilegales que establecía largas condenas de prisión obligatorias para las condenas por drogas, dijeron los defensores.

“Desde 1980, la población de las prisiones federales ha crecido en más del 700 por ciento”, dijo el demócrata Dick Durbin de Illinois. “En la actualidad, los Estados Unidos de América tienen más prisioneros que cualquier país del mundo, más que Rusia o China”.

Durbin agregó que la ley existente ha atacado injustamente a las personas afrodescendientes: “La mayoría de los usuarios y vendedores de drogas ilegales en Estados Unidos son blancos. Pero tres cuartos de las personas que cumplen condena en prisión por delitos de drogas son afroamericanos o hispanos”.

Muchas organizaciones de aplicación de la ley apoyan el proyecto.

“Las familias estadounidenses serán más fuertes y nuestras comunidades serán más seguras”, dijo el senador republicano de Utah Mike Lee. “Esta es una gran victoria para Estados Unidos y para el presidente Trump”, advirtió.

A través de Voz de América

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