El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abandonó este miércoles el hospital Albert Einstein de Sao Paulo donde se recuperaba de una intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 27 de febrero, cuando le fue retirada una bolsa de colostomía, y agradeció haber dejado atrás “el riesgo de muerte”, según sus propias palabras.

Recordemos que Bolsonaro fue apuñalado el 6 de septiembre de 2018, durante un mitin político, y desde entonces ha sido sometido a tres operaciones. “Fueron 3 cirugías y más de un mes en el hospital en estos últimos 5 (meses). Finalmente dejamos en definitivo el riesgo de muerte tras un intento de asesinato”, publicó el mandatario en su cuenta de Twitter, mientras esperaba en el avión que lo trasladó hasta Brasilia.

“Solo puedo agradecer a Dios y a todos por finalmente poder volver a trabajar en plena normalidad”, agregó el presidente, quien abandonó el recinto asistencial en medio de fuertes medidas de seguridad, acompañado de su esposa, Michelle, y algunos miembros de su equipo técnico. Pese a que viajó a la capital, no está prevista ninguna actividad en la agenda del presidente de Brasil.

Reactivar agenda

El portavoz de la Presidencia, Otavio do Rego Barros, informó que Bolsonaro se quedará en su residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, siguiendo las órdenes médicas de guardar aún un período de reposo. “Los médicos prescribieron que él se mantenga en descanso y haga una autoevaluación sobre recibir o no a los ministros”, completó Rego Barros.

Finalmente, el portavoz destacó que la agenda de viajes de Bolsonaro, quien tiene planeado desplazarse a Estados Unidos en marzo y a Israel en abril, de momento sigue sin alteraciones.

La salida del hospital de Bolsonaro debería reactivar al gobierno, empezando por la crucial reforma de las jubilaciones prometida por el jefe de Estado a los inversores. El mandatario solo delegó funciones en su vicepresidente, Hamilton Mourao, dos días, el de la operación y el siguiente. Luego, volvió a asumir su trabajo, pese a las advertencias de los médicos, lo que algunos analistas ven como posibles señales de quiebre en el interior del Ejecutivo brasileño.

Fuente DW

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Categorías: América