Redacción BLes – El miércoles pasado la Agencia de Protección Ambiental dio el aviso de la implementación de una nueva normativa que permitiría brindar una mayor flexibilidad frente a los procesos de regulación en las centrales eléctricas de carbón. Con la medida se reemplazarían los controles establecidos por la administración Obama.

Con la nueva política energética se esperan establecer pautas que permitan brindar un mayor margen de maniobra a cada uno de los estados para decidir sobre la producción de energía a base de carbón en las centrales termoeléctricas.

Hasta entonces la regulación política que regía los temas energéticos durante la administración Obama justificaba la limitación en la producción y funcionamiento de la red de energía bajo el argumento del alto impacto que genera en el medio ambiente.

En ese mismo sentido, los fiscales generales de 27 estados presentaron una demanda ante el Plan de Energía limpia de Obama, señalando que excedía la autoridad que el Congreso otorgó a la EPA de acuerdo a la Ley de Aire Limpio la cual estableció medidas que no podían lograrse con plantas individuales que se dedican a la quema de carbón, informó The Daily Signal.

A la audiencia que estaba en el evento llevado a cabo en la sede de la EPA en Washington, Andrew Wheeler, administrador de la EPA expresó: “Hubo personas en el gobierno de Obama que dijeron: ‘No sabemos si esto se va a mantener o no, pero creemos que esto va obligar a la industria a cumplir’”.

“Estaban tratando de dirigir la política pública sin seguir la ley. Lo que estamos tratando de hacer es seguir los cuatro ángulos de la Ley de Aire Limpio, el tribunal del distrito anterior y el precedente de la Corte Suprema, y presentar un reglamento que pueda enfrentar los desafíos de la corte y se espera implementar en todos los ámbitos”.

Por su parte, Mick Mulvaney, jefe del personal de la Casa Blanca dijo: “No sólo era ilegal sino que es un impuesto para los trabajadores estadounidenses comunes y corrientes. Eso esta mal, y eso no le gustó mucho —al presidente Trump—”.

Mulvaney también señaló que los Estados Unidos estaban logrando un aire más limpio sin incurrir en altos costos ni acuerdos internacionales, como los acuerdos climáticos de París de los cuales se retiró el presidente Trump en el 2017.

Tales declaraciones se pueden ver reflejadas en las recientes actualizaciones brindadas por la Base de Datos Mundial de la calidad de Aire de la Organización Mundial de la Salud, que muestran la calidad del aire en los Estados Unidos como una de las mejores en el mundo, con tasas por debajo de los niveles de referencia tanto en zonas urbanas como rurales.

“Nos retiramos de los acuerdos climáticos de París, que ha pasado desde entonces? Nuestra producción de dióxido de carbono se ha reducido a una economía en crecimiento” señaló Mulvaney.

De acuerdo con la EPA, la normativa de Energía Limpia Asequible también reducirá las emisiones de mercurio, así como también de algunos otros precursores contaminantes como partículas finas y ozono a nivel del suelo.

Las proyecciones de la EPA estiman que para el 2030, la nueva regla de Energía Limpia Asequible reducirá las emisiones de carbono, lo cual equivale a sacar de la carretera a 2.1 millones de autos. La entidad también prevé que la medida dará lugar a beneficios económicos netos de entre 120 millones y 730 millones, incluidos los costos de cumplimiento, los beneficios climáticos internos y los beneficios para la salud.

La nueva normativa ambiental se implementará en tres etapas de las cuales la primera se encarga de determinar cuál es el “mejor sistema de reducción de emisiones” o una fórmula que permita hacer una medición en relación a la producción de las centrales eléctricas de carbón existentes.

Como señala The Daily Signal, este nuevo plan difiere del anterior en que el último exigía requisitos a los sistemas de energía renovable, pretendiendo el cambio del carbón a fuentes de energía alternativas.

David McKinley, Presidente del Comité de Carbón del Congreso señaló que en la era Obama nunca se hacía realmente referencia a un medio ambiente más limpio sino más bien a la regulación de la industria del carbón.

En cuanto a la implementación del segundo paso, la nueva medida exige que cada estado presente ante la EPA un plan de reducción de emisiones en un plazo de tres años y el el tercer paso la EPA deberá decidir si aprobar o no el plan en un lapso de tiempo de un año.

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