Una ciudadana estadounidense declaró contra todos los pronósticos sociales establecidos: “Me gusta Donald Trump, y creo que es el presidente perfecto para estos tiempos”.

“Soy mujer, inmigrante legal, una persona de color (nunca me gustó el término), exdemócrata y votante de un tercer partido en 2016”, estas son razones por las que no se esperaría en sus círculos sociales su adhesión al mandatario de los Estados Unidos, según escribió ella misma, Saritha Prabhu, el 4 de noviembre en un artículo publicado por The Federalist.

No obstante, enumera al menos 10 razones por las que le gusta el presidente Trump.

En primer lugar, por su singularidad, gracias a la cual transformó la política de una manera impensada, por su fuerza personal y sus ideas, con buenos resultados.

Luego, ha hecho reflexionar al país sobre temas tales como la enorme burocracia, el egoísmo de los funcionarios que se creen a cargo de la república, al igual que sobre el orden internacional liberal y sobre temas como las élites y su meritocracia.

Por otro lado, también ha hecho pensar en cuanto a política exterior, sobre el rol de los Estados Unidos como policía del mundo y los elevados costos implicados en ello.

En tercer lugar, su amor por el país. Un amor genuino y hasta retro, en abierto contraste con el “autodesprecio, la autoflagelación y la reescritura de la historia desde la izquierda”, todo lo cual le resulta refrescante a Prabhu.

Asimismo, como cuarto aspecto que le gusta del presidente Trump, cita su franqueza al decir lo que piensa, la accesibilidad y su tendencia a responder cuando se le pregunta, características que también denotan una honestidad muy original con respecto a todos los demás políticos, lo que le hace ganar adeptos.

En este mismo apartado la votante ubica el efectivo estilo retórico del mandatario que lo presenta como una “persona real”.

En el quinto lugar su reformulación de los conceptos creados por el Partido Republicano en cuanto a comercio, a la inmigración y a la intervención extranjera.

Asimismo, admira la forma en la que el jefe de estado atiende a sus votantes, en contraste con el hecho de que siendo un multimillonario se relaciona con camaradería y afecto con ellos.

De igual manera encuentra en él actitudes que entre divertidas y sarcásticas enriquecen sus opciones como candidato para las elecciones del 2020, haciendo parecer deslucida a la izquierda.

La protección del presupuesto en incursiones militares al extranjero que hace el presidente Trump también le muestran un aspecto favorable del mandatario, que no compromete al país en campañas interminables. No menos importante es el ahorrarles a las familias estadounidenses el dolor de recibir a sus hijos en ataúdes.

Igualmente, es loable para la ciudadana el enfrentamiento con China, un desafío que no se había sido intentado antes.

El mismo hecho de que le dé prioridad a los ciudadanos estadounidenses le parece muy bueno, ejecutando su rol como presidente de su país, sin desviarse en asuntos del mundo.

Finalmente destaca la osadía con la que pone de manifiesto que prima la voluntad de los votantes sobre la arrogancia de los burócratas, que tratan de anularla.

Por otro lado, sus defectos son minúsculos comparados con la corrupción descomunal de la élite y los medios de comunicación.

Otra de las virtudes que encuentra la votante y escritora Prabhu es que mediante su gestión el presidente propició el desenmascaramiento de sus oponentes demócratas, a quienes ella califica de “gente viciosa e intolerante que es peligrosa cuando se la arrincona”.

Las declaraciones de Prabhu no son un caso aislado, Rebecca Carnes, una residente de Newtown, estado de Connecticut, se refirió al presidente diciendo: “Trump 2020, él está salvando el mundo”, mientras criticaba al excandidato Beto O’Rourke por su polémica propuesta de confiscación de ciertas armas de los ciudadanos.

Asimismo, el mandatario encuentra defensores decididos entre los senadores, como en el caso del senador republicano Lindsey Graham quien aseguró el 30 de octubre que ningún republicano va a votar a favor de la destitución del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, “porque no hizo nada malo”.

El presidente Trump ha sido demandado por los legisladores demócratas, quienes alegan que este habría llamado al mandatario de Ucrania solicitándole un supuesto “favor” para investigar al exvicepresidente de EE. UU. Joe Biden, quien es su rival político en las elecciones de 2020.

Con respecto al Caso Ucrania, como se le llama, la Casa Blanca negó enfáticamente las acusaciones hechas contra el presidente y, de hecho, publicó las transcripciones de las conversaciones sostenidas entre el presidente de los Estados Unidos Donald Trump y el presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky.

En la conversación se observa que Trump no presionó ni ofreció ningún tipo de retribución económica a Ucrania para que investigue al hijo de Joe Biden, quien estaba involucrado en un megacaso de corrupción de la principal empresa gasífera del país europeo.

José Ignacio Hermosa – BLes

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