Por: Guillermo Fariñas Hernández para BLes.

La Chirusa, Santa Clara, Cuba, 15 de junio del 2019; (Cartero Antitotalitario). Desde que casi todos los seres humanos son niños por lo menos en el hemisferio occidental de este planeta, han leído u observado en los dibujos animados la trama infantil «Peter Pan y Wendy», escrito por el escocés James Matthew Barrie. Donde la imaginación de los infantes aspirar a vivir, en un sitio donde no tengan responsabilidades y disciplinas paternas o familiares.

Cuando se escucha el nombre de Peter Pan en el contexto nacional, enseguida vienen a las mentes de las cubanas y cubanos, aquellos adoctrinamientos ideológicos masivos recibidos por todos los que sufrieron la politización en el Sistema Educacional del Castrismo. Al referirse peyorativamente a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y a su «Operación Peter Pan».

Una operación ejecutada en Cuba, entre la CIA y la Iglesia Católica criolla de los primeros años de la década del 60 en el pasado Siglo XX. Donde fueron sacados más de 10. 000 niños y niñas de la Isla hacia los Estados Unidos de América -siempre con la anuencia de sus padres- para alejar a esos impúberes de las sistemáticas atrocidades del Comunismo.

Ahora; los psicoterapeutas infanto-juveniles del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y otros profesionales subordinados al Sistema Nacional de Salud o al Ministerio de Educación (MINED) tienen prohibido exponer en público un fenómeno que está ocurriendo. Porque el Partido Comunista de Cuba afirma: «…puede verse empañada la imagen de la Revolución».

Así los trabajos de investigación a través de sus ponencias científicas y recopilaciones de estadísticas para defender diplomados, maestrías o doctorados en ciencias, no pueden reflejar esta singularidad social. Pues los profesionales de la Salud en sus consultas están enfrentándose al mismo fenómeno de separación entre padre e hijos, como aquel que sucedió hace casi 6 décadas.

Solamente que en esta ocasión; los factores se invirtieron en la ecuación de alejamiento consanguíneo. Sí, porque ahora curiosamente son los niños y niñas, los que se están quedando atascados en el Comunismo de la Isla, y ahora, son sus padres los que se van a los Estados Unidos por un indefinido periodo de tiempo, que para muchos se ve cual infinito.

Progenitores que determinaron alejarse de sus vástagos, para tener la posibilidad de garantizar la economía de la familia, con la esperanza de mantener un envío de remesas financieras y otros insumos básicos para la sobrevivencia de su núcleo familiar. Puesto que comprenden, que las complicidades-puentes de la Administración Obama se derrumban a diario.

Esos padres que desesperadamente consideran que su presencia física junto a sus cimientes, no amortiguará la hambruna de sus hijos en esta segunda temporada del Periodo Especial en Tiempos de Paz. Y como progenitores preocupados aspiran a obtener la ciudadanía norteamericana -o cualquiera otra- y llevarse a sus hijos del infierno que es Cuba.

Por lo general; éstos niños y niñas se quedan al cuidado de sus abuelos, sean maternos o paternos, quienes por lo general los educan con un marcado sentimiento de lástima. Debido a que los menores no podrán contar por 5 años o más, con los cuidados y los cariños constantes, además de personalizados, de sus padres, estar junto a ellos en el día a día.

A los ancianos abuelos los carcome internamente la más intensa incertidumbre, lo que los lleva a hacerse toda una serie de preguntas, para muchos dudosas, como son: ¿Cuándo volverán a vivir con sus padres? o ¿Cuánto tiempo padres e hijos estarán separados? Una inseguridad que en la medida que los nietos crecen, también la van incorporando a sus personalidades.  

Cuestión convertida en peligrosa para la formación como seres sociales de éstos “Infantes con Padres Alejados” o “ICPA”. Que es el término que el exMinistro de Salud Pública, Roberto Morales Ojeda, hoy Vicepresidente del Consejo de Ministros, “orientó” se refirieran a estos casos clínicos. Puesto que la tendencia oficialista es a ocultar la realidad, y jamás a reconocer las causas.

Ya que los abuelos por la lástima que sienten, y sobre todo demuestran a sus descendientes, por lo que se convierten a los ojos de los muchachos en figuras mayores familiares altamente permisivas. Lo que trae todo un grupo síntomas, manifestaciones y actitudes conductuales incongruentes para la buena formación social de un infante o adolescente.

Antes hemos denunciado, que, desde la Presidencia de Barack Obama, la Junta Militar Neo-Raulista ejecuta una Ola Migratoria Silenciosa, como modo práctico para liberar presión social y estallidos, que hagan ingobernable a la sociedad nacional. El entonces Viceministro Primero del Interior, Carlos Fernández Gondín, la denominó «Operación PDP» u «Operación Puente de Plata».

Éstos “infantes alejados de sus padres”, son sin dudas una de las consecuencias macabras de la cínica «Operación PDP», ideada para mantener a una población nacional como rehén y aspirar a ser mantenidos por los “dólares imperialistas”. Como esos niños y niñas no tienen controles, disciplinas y responsabilidades, bien podría llamarse la «Operación del País del Nunca Jamás».

Este artículo forma parte de la sección ‘Crónicas del dolor en Cuba‘ de BLes.