La anarquía que reina en el estado socialista venezolano en descomposición, regido por Nicolás Maduro, propicia los robos, el tráfico de drogas, la minería ilegal de oro y los secuestros a manos de violentas bandas urbanas, según el Daily Mail.

La banda de “Los locos”

La banda de “los locos” es una de las que impone el toque de queda no oficial que hace que las calles queden desoladas a partir de las 9 de la noche por temor a los delincuentes.

Uno de sus cabecillas apodado “El Negrito”, de tan solo 24 años concedió una entrevista al Daily Mail cuenta de cómo es su actividad delincuencial.

 Crisis en Venezuela: Las peligrosas calles son dominadas por violentas bandas de secuestradores
“El negrito” supuesto líder de una banda de Caracas.

Los integrantes de la temible banda obtienen ingresos secuestrando ciudadanos comunes y corrientes en las calles de Caracas, la ciudad más violenta del mundo. Su centro de operaciones se centra en el barrio Petare.

 Crisis en Venezuela: Las peligrosas calles son dominadas por violentas bandas de secuestradores
El populoso barrio Petare, dominio de la banda de secuestradores.

No obstante, el mismo negocio del secuestro está en declive, por la creciente pobreza del país.

Así, el monto de los rescates se determina de acuerdo con el avalúo del auto de la víctima, y puede oscilar entre el valor equivalente a un auto usado y el precio de un reloj de lujo, ya escasos en la empobrecida nación.

La hiperinflación también causa dificultades a los bandidos, y disparar un arma se convierte en un lujo, porque reponer las balas de un cargador vale 15 dólares, más que el equivalente a dos veces el sueldo mensual normal.

Del mismo modo, perder la pistola por decomiso de la policía, u otras causas, significa una pérdida de 800 dólares según “El Negrito”.

La modalidad de esta pandilla da prioridad a la rapidez en el pago del rescate más que a las cifras elevadas.

Normalmente las víctimas son retenidas durante 48 horas, hasta que sus seres queridos luchan para obtener el valor del rescate.

Hasta los delincuentes planean emigrar

“El Negrito” dice que el negocio está tan malo que está pensando en dejarlo y emigrar. De hecho, algunos de sus colegas ya lo han hecho.

Para “el perro”, otro de los maleantes entrevistados por el Daily Mail, con 10 bolívares antes se compraba una pistola, pero ahora no alcanzan ni para un cigarrillo.

Asimismo, las balas han subido a un dólar cada una, y con la escasez de dinero de las víctimas potenciales los robos ya no pagan como antes.

Las prevenciones de los caraqueños

Los ciudadanos ya evitan mirar sus teléfonos celulares en la calle por temor a que se los roben; si aún conservan alguna joya la dejan en la casa en un lugar seguro, y suelen voltear a mirar mientras caminan para observar si son seguidos.

La tasa de criminalidad en el país es la más elevada del mundo, con 81,4 homicidios por cada 100.000 habitantes; a pesar de que el régimen no publica cifras “oficiales” en 2018 fueron asesinadas 23.047 personas.

Si bien en el 2017 fueron 26.616 los asesinatos perpetrados, la diminución registrada en el 2018 se atribuye a la emigración masiva de la población.

Así, la grave escasez de alimentos y medicinas ha llevado a unos 3,7 millones de personas a buscar mejores perspectivas en lugares como Colombia, Panamá y Perú.

Para Dorothy Kronick, quien enseña ciencias políticas en la Universidad de Pensilvania e investigó en los barrios marginales de Caraca, la ciudad tiene “los niveles de violencia de los tiempos de guerra, aunque no esté en guerra”, de acuerdo con el mismo medio citado anteriormente.

José Ignacio Hermosa – BLes

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