Redacción BLes – A dos semanas de haber comenzado el juicio político que pretende destituir de su cargo al presidente estadounidense Donald Trump, liderado por el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, las opciones del Partido Demócrata por inculpar a Trump parecen resquebrajarse.

Pese a que la investigación de los legisladores demócratas comenzó a implementarse en la Cámara de Representantes, con una mayoría que sobrepasa a una minoría republicana, junto con el rol de los medios y la opinión pública a su favor, una posible destitución se encuentra lejos de concretarse, según indica la comentarista Mollie Ziegler Hemingway en una columna de opinión.

De acuerdo con la encuesta Gallup, respecto a qué consideran los ciudadanos sobre si se debería destituir al presidente, el 48% lo afirma, mientras que el 50% se muestra en contra de tal decisión.

Además, según datos aportados por Deadline Hollywood, durante el segundo día de audiencias en el Capitolio, 12,7 millones de personas siguieron los testimonios, sumando los espectadores de los principales medios de noticias (ABC, CBS, NBC, CNN, MSNBC y Fox), teniendo en cuenta que según datos de la Oficina del Censo del mes de julio del año pasado, en Estados Unidos hay 254 millones de personas mayores de 18 años, lo que revela la falta de interés general que hay en el juicio político.

Por otro lado, de acuerdo con el artículo de opinión de la editora senior de The Federalist, hasta ahora las audiencias no han contado con pruebas creíbles o argumentos que logren demostrar que el presidente está implicado en un delito grave o en un delito menor.

Como señala la autora, para nadie es un misterio que el presidente Trump quería que se investigara sobre el rol del hijo del vicepresidente Joe Biden, Hunter Biden, ya que fue una información que quedó revelada en la transcripción que se dio a conocer de la llamada que tuvo con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

Del mismo modo, el apoyo armamentista del presidente Trump a Ucrania también fue un tema conocido, como ha indicado Hemingway: “Precisamente nadie tenía ninguna prueba de que algo realmente ilegal estuviera ocurriendo, aunque desearan que Trump amara más la ayuda extranjera y no quisiera las investigaciones que le dijo a todo el mundo que quería. Eso hizo que el caso contra Trump fuera más difícil de argumentar”.

Respecto al cuestionable rol del presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, cargo que originalmente habría sido ocupado por el representante demócrata Jerry Nadler, Hemingway señaló: “Los demócratas no querían que el representante Jerry Nadler presidiera la acusación, ya que había estropeado por completo el esfuerzo de acusación inicial que fue la investigación de Robert Mueller”.

Hemingway añadió que Schiff dirigió los esfuerzos de los demócratas e hizo uso de los medios de comunicación para vender la idea de que Donald Trump era un traidor que se había aliado con Rusia para robar las elecciones del 2016.

“Cuando llegó el momento de la acusación, siguió el mismo patrón, filtrando a los medios de comunicación seleccionados fragmentos de transcripciones para pintar una narración falsa. Pero esta vez, no funcionó tan bien. Por un lado, la complejidad que armaba con tanto éxito en el engaño de Rusia no funcionó con el público”, indicó la comentarista política en su artículo.

Hemingway continúa diciendo que si bien las preguntas de los legisladores demócratas fueron importantes, nunca pudieron concentrarse en un objetivo particular o consistente, contrariamente a los argumentos de los representantes republicanos, señalando que sus preguntas fueron enfocadas y dieron fe de que los testigos no tenían información de primera mano o simplemente estaban sosteniendo su punto de vista.

Como declara la columnista, incluso los testigos más fuertes en el juicio, como lo fueron el embajador de Estados Unidos para la Unión Europea Gordon Sondland y el teniente coronel Alex Vindman, brindaron declaraciones fuertes en un comienzo pero finalmente fueron superadas por las de los representantes republicanos.

En su artículo de opinión Hemingway dijo: “Cuando los republicanos montaron un caso efectivo contra el juicio político, los fanáticos de NeverTrump reaccionaron de manera alocada. Algunos de ellos se enfurecieron cuando la representante Elise Stefanik, una joven miembro republicana, mostró efectivamente debilidades en el testimonio de los testigos”.

“George Conway la llamó basura y distribuyó una fotografía falsa de ella supuestamente comportándose de manera no apropiada. Nicolle Wallace, una mujer que minó la campaña McCain-Palin en la que aparentemente sirvió antes de ir a MSNBC, arremetió contra Stefanik como ‘patética’ y la comparó negativamente con Nikki Haley. La ex asistente de Ted Cruz, Amanda Carpenter, calificó la foto falsa como ‘creíble’ y se burló de Stefanik como “desagradable”, dijo la columnista.

“Si bien muchos de los medios corporativos intentarán fingir lo contrario, la primera fase de juicio político no fue buena para los demócratas. Necesitaba ser su fase más fuerte. Tenía que ser un momento en que creciera el apoyo a la investigación y la acusación. En cambio, se encogió. En parte, eso se debe a la estrategia fallida de los demócratas”, agregó Hemingway.

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