El Senado de EE. UU. levantó su sesión del sábado en la tarde sin un acuerdo para poner fin al impase por el pedido del presidente Donald Trump de más fondos para la seguridad fronteriza, lo que podría prolongar el cierre parcial del gobierno federal más allá del feriado de Navidad.

El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell envió a los senadores a casa después de que las negociaciones entre senadores demócratas y la Casa Blanca parecieron no llegar a nada.

El vicepresidente Mike Pence y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, estuvieron nuevamente en el Senado conversando con el principal demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

McConnell dejó abierta la posibilidad de una votación en el Senado si se llega a un acuerdo para reabrir el Gobierno en los próximos días. El Senado tiene programado reunirse nuevamente el jueves.

La Casa Blanca reiteró el sábado que Trump aún está presionando para la entrega de 5.000 millones de dólares para construir un muro en la frontera sur del país.

El presidente Trump aseguró el sábado temprano que continuaba negociando con los demócratas para pasar en el Senado una ley de presupuesto con financiamiento para el muro.

“Estoy en la Casa Blanca, trabajando duro”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. “Los reportes de los medios sobre el cierre y Siria son en su mayoría FALSOS. Estamos negociando con los demócratas en la desesperadamente necesaria seguridad fronteriza (pandillas, drogas, tráfico humano y más), pero puede ser una larga estancia”, indicó.

Tras un previsto almuerzo en la residencia de la Casa Blanca con varios legisladores republicanos, Trump volvió a tuitear sobre la necesidad de seguridad fronteriza para contener “la crisis de actividad ilegal”, aunque esta vez llamó a “una gran Barrera o Muro de Acero”.

El cierre del gobierno federal comenzó a primeras horas del sábado después de que demócratas rechazaron la exigencia de 5.000 millones de dólares para comenzar a construir un muro en la frontera con México.

El vicepresidente Mike Pence, el yerno de Trump y asesor sénior Jared Kushner y el jefe de presupuestos de la Casa Blanca Mick Mulvaney salieron del Capitolio el viernes por la noche tras negociar con líderes del Congreso sin éxito.

“Vamos a tener un cierre”, dijo Trump en un video publicado en Twitter poco antes del plazo. “Con suerte no será un largo cierre”.

Unos tres cuartos de los programas del Gobierno federal están financiados hasta el 30 de septiembre de 2019, pero la financiación para el resto expiró el viernes a la medianoche.

Nueve de 15 departamentos a nivel de gabinete y docenas de agencias, incluyendo los departamentos de Seguridad Nacional, Transportación, Interior, Agricultura, Estados y Justicia, se ven afectados.

Unos 420.000 trabajadores son considerados esenciales y trabajarán sin salarios, mientras que 380.000 descansarán, también se quedarán en casa sin pago.

El Senado aprobó una medida para pagar retroactivamente a estos trabajadores, y se prevé que la cámara baja apruebe la iniciativa.

Para que la paralización termine, ambas cámaras del Congreso tendrán que aprobar cualquier acuerdo negociado entre el equipo de Trump, pero podría persistir hasta que comience a funcionar el nuevo Congreso el 3 de enero y los demócratas tomen el control de la Cámara de Representantes.

A través de Voz de América

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