La Cancillería de Argentina pidió a la estación espacial militar china, que existe en su territorio, informes secretos dada la preocupación sobre sus actividades, expresada por otros países.

La estación, que está totalmente controlada y atendida por un destacamento militar chino, funciona bajo secreto, tiene acceso restringido y se supervisa muy poco por parte de las autoridades argentinas.

“El reclamo de la Cancillería tuvo que ver con la necesidad de que esa base de China se abra lo máximo posible y ante la preocupación que plantearon algunos países”, dijo un alto funcionario del Palacio San Martín, según Infobae.

Una de las visitas

Atendiendo el reclamo de la Cancillería la Secretaría de Ciencia y Tecnología visitó la base, confirmando que allí trabajan 7 científicos chinos vinculados al Ejército Popular del régimen que gobierna a la China.  

La base militar china en Argentina genera preocupación internacional
Operadores chinos trabajando en el Centro de Control de la Estación CLTC-CONAE-NEUQUEN. Foto CONAE

Luego de la visita Lino Barañao, secretario de Ciencia y Tecnología mencionó que solo se trataba de una antena similar a la que la Unión Europea instaló en la localidad Malargüe, al norte del país.

No obstante, la diferencia radica en que esta última responde ante una agencia espacial civil y no ante el ejército como ocurre con la que administra China, lo que le da la opción de usos militares.

En función de hacer más accesible la información sobre la base militar china la Secretaría de ciencia y Tecnología invitará a legisladores, científicos y periodistas a una inspección ocular que tendrá lugar a fines de abril.

La estación espacial

La estación china está ubicada en la provincia de Neuquén, depende directamente del Departamento General de Armamentos del Ejército Popular de Liberación, brazo armado militar del régimen comunista chino.

Contiene antenas parabólicas orientables de 13,5 y 35 metros de diámetro, instalaciones informáticas y de ingeniería, alojamientos para el personal y una planta de energía eléctrica a medida de 10 millones de dólares. 

Los eventuales riesgos

Varios países han expresado su preocupación por las actividades herméticas desarrolladas en la estación, en especial Estados Unidos, Reino Unido y otros países europeos.

Entre las amenazas posibles estarían el posible atasco, cegamiento, y colisión de los satélites, interceptados desde bases espaciales.

Además del daño de satélites mediante rayos láser, y aún la destrucción o desplazamiento de objetos espaciales.

“La estación terrestre de la Patagonia, acordada en secreto por un gobierno corrupto y económicamente vulnerable hace una década, es otro ejemplo de tratos chinos opacos y depredadores que socavan la soberanía de las naciones anfitrionas”, dijo Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, de acuerdo con Reuters.

“Pekín podría estar violando los términos de su acuerdo con Argentina para llevar a cabo únicamente actividades civiles y podría tener la capacidad de monitorear y potencialmente atacar las actividades espaciales de Estados Unidos, sus aliados y sus socios”, dijo el almirante Craig Faller, recién confirmado comandante del Comando Sur de Estados Unidos, quien hasta hace poco sirvió en el Pentágono como el principal ayudante militar del ex Secretario de Defensa James Mattis, en su testimonio escrito ante la Comisión de Servicios Armados del Senado, de acuerdo con Foreign Policy.

Otros aspectos

Otra base de inteligencia de señales chinas está ubicada en Bejucal, Cuba, a 1.600 kilómetros del cuartel general del Comando Central de Estados Unidos en Tampa, Florida. Esa instalación también tiene antenas parabólicas orientables.

La aprobación parlamentaria argentina llegó en 2015, antes de que la ahora expresidente Cristina de Kirchner fuera sucedida por el actual presidente Mauricio Macri. Pero fotografías satelitales muestran que la base se estaba construyendo en 2013.

José Ignacio Hermosa – BLes

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