Brent Rossen y su novia Allison Goz exploraban un bosque del parque First Landing State, en el estado de Virginia, Estados Unidos, y vieron un vívido prisma de colores claros que se esparcía por un humedal en el piso como si fuera un arco iris, a principios de noviembre.

Para ellos resultaba increíble que la bella armonía no estuviese en el cielo sino en el suelo, reflejándose sobre la superficie del agua.

Los colores son causados por sustancias químicas vegetales.
Los colores son causados por sustancias químicas vegetales.

Era una secuencia de colores rosados, púrpuras, azules y amarillos, intensificados por los rayos del sol, que quedaron plasmados en las fotografías tomadas por Brent y compartidas en sus redes sociales. En pocas horas más de 120.000 internautas las habían admirado, según el medio local The Virginian – Pilot.

A la par con los “likes” fueron surgiendo los relatos de otras personas que habían disfrutado de escenas similares en otros lugares, como en el estado de Florida.

Por ejemplo las que vio Michael Hussey, un ingeniero retirado, quien compartió su imagen de un pantano cerca de su casa en Tallahassee, Florida, según publicó la BBC.

Michael Hussey vió este arcoiris en el agua en Florida.
Michael Hussey vió este arcoiris en el agua en Florida.

“Es más brillante, [el arco íris], una vez que la mayoría de las hojas han caído”, dijo Jennifer Huggins, la guardabosques jefe de servicios a los visitantes del parque, al referirse al espectáculo presenciado por la pareja.

El colorido y bello panorama que se extiende por los humedales se debe a las sustancias químicas que se desprenden de las hojas en el agua y que pasan a reflejar diferentes colores.

“Estos efectos en los pantanos se forman por una película delgada que se acumula sobre el agua estancada y son el resultado de los aceites naturales liberados por la vegetación en descomposición o los procesos biológicos de bacterias anaeróbicas en el suelo“, dijo Jeff Ripple, experto de Forida, según la BBC.

Los hermosos colores se aprecian mejor cuando el agua permanece en calma, iluminada por la luz solar al atardecer.

El parque de 1.200 hectáreas ocupa la parte superior de dunas de arena, y en su bosque cuenta con cipreses y árboles marítimos.

Los humedales que se encuentran allí son producto del agua de la lluvia solamente, sirviendo también de fuente para zorros, gatos de monte, y coyotes, y a la vez de hábitat para peces, ranas y tortugas.

José Ignacio Hermosa – BLes

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