NUEVA ORLEANS (AP) — El río Misisipi generalmente drena las inundaciones que suelen ocurrir en Estados Unidos, pero este año fluye con aguas crecidas, lo que amenaza a Nueva Orleans justo en momentos en que arrecia la temporada de huracanes.

Desde hace varios meses, la masiva corriente de agua ejerce presión sobre los diques que protegen a Nueva Orleans, una ciudad construida mayormente bajo el nivel del mar. El río Misisipi estuvo más de 200 días a 3,4 metros (11 pies) por encima del nivel del mar y el lunes fue el primer día en que cedió un poco.

“La gran amenaza es que las aguas superen los diques por encima o le pasen por debajo”, expresó Nicholas Pinter, experto en vectores fluviales que ha estudiado brechas de diversos diques de Estados Unidos. “Mientras más tiempo pasa, mayor es la amenaza”.

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Residentes de la zona inspeccionaron a pie los diques desde Baton Rouge hasta Nueva Orleans cuando la tormenta tropical Barry amenazó brevemente a Luisiana el mes pasado, pero el verdadero daño podría estar bajo la superficie, opinan expertos: la corriente puede mermar la base del dique, dañando partes que no se pueden ver desde la superficie.

“Ello puede socavar la base del dique y causar una grieta o incluso una ruptura”, comentó Cassandra Rutherford, profesora de ingeniería geotécnica de la Universidad Estatal de Iowa.

La agencia federal a cargo del mantenimiento de los diques está al tanto de los riesgos. Pero Ricky Boyett, portavoz del departamento en Nueva Orleans del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, dijo que esa entidad confía en que los diques están en excelentes condiciones ya que se le hicieron reparaciones a partir del 2011.

“Hay algo positivo en el hecho de que estemos entrando a la temporada de huracanes con el río tan crecido por tanto tiempo, y es que hemos hecho unas 200 inspecciones desde febrero”, manifestó Boyett.

Los inspectores buscaron por desechos atascados u otros indicios de problemas, como escombros sobre la superficie. Estuvieron atentos para ver si el agua se estaba filtrando o si estaban subiendo burbujas a la superficie, lo que podría indicar una filtración de agua debajo de los cimientos.

Se han instalado tapas de concreto para acorazar las bases de los diques, dijo Boyett, y se han colocado costales de arena en lugares donde la presión de la corriente es excesiva. Debido a que algunas reparaciones no se pueden hacer cuando la corriente es demasiado fuerte, algunas brechas reciben sólo una solución temporal: unos 63.000 costales de arena han sido colocados desde marzo en una extensión de 92 metros (300 pies) río arriba de Baton Rouge, comentó.

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Aun así, expertos en aguas fluviales estiman que existe el peligro de que el río abrume los diques en la zona de Nueva Orleans si un huracán llega a generar aguas que lo desborden. Los diques protegieron a la ciudad durante las grandes inundaciones de 1927 y desde entonces no han sido superados, apuntó Boyett.

Un huracán categoría 4 es capaz de generar corrientes de 6,1 metros (20 pies) de altura, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica. Sin embargo, el poder de esa corriente podría verse debilitado debido a la gran distancia entre Nueva Orleans y el mar.

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Categorías: América EE. UU.