Redacción BLes – El Departamento de Estado de Estados Unidos, reduciría considerablemente la cantidad de diplomáticos chinos en su país, para equiparar la cantidad de diplomáticos estadounidenses en China. El anuncio se haría esta semana, según informó el Washington Times.

La decisión busca reducir la carga que tienen los agentes de contrainteligencia del FBI, que actualmente dispone de unos 2000 agentes especiales dedicados a interceptar y detener espías chinos y sus ayudantes.

Según datos revelados recientemente por el director del FBI, existen al menos 5000 casos activos de contrainteligencia en los Estados Unidos, y la mitad están relacionados con China.

La decisión viene en un momento de tensión diplomática entre ambos países, con el cierre del consulado chino en Houston, y la respuesta del PCCh con el cierre del consulado estadounidense en Chengdu.

Cabe mencionar el contraste de ambas decisiones: el cierre del consulado chino en Houston responde a la actividad de espionaje registrada en el mismo, mientras que el consulado americano en Chengdu fue meramente una represalia del PCCh.

El número total de diplomáticos chinos en los Estados Unidos no es un dato disponible, pero sí se sabe que solo en la embajada china en Washington, hay 245 agregados diplomáticos, mientras que se estima que los diplomáticos estadounidenses en China suman un total de 200, entre los consulados en Beijing, Guangzhou, Shanghai, Shenyang y Wuhan. 

El Secretario de Estado Mike Pompeo, dijo en su discurso en California, que lo que buscan con estas medidas es reciprocidad e igualdad en sus relaciones con Beijing en una variedad de sectores.

Por ejemplo, los diplomáticos chinos en los Estados Unidos tienen acceso, y se han aprovechado de este punto, a todas las facetas de una sociedad libre, pueden prácticamente acceder a todos los sectores con muy pocas restricciones.

“En China, los funcionarios de las misiones consulares estadounidenses no tienen acceso directo a ningún lugar del gobierno local, el mundo académico, las iglesias, las organizaciones sociales o laborales, los órganos de noticias o de propaganda”, dijo John Tkacik, un ex funcionario del Departamento de Estado. Las reuniones con las empresas chinas también están sujetas a veto por parte de la Oficina Provincial de Asuntos Exteriores.

En respuesta al trato injusto, a partir de octubre del año pasado, los diplomáticos chinos deben notificar al Departamento de Estados de sus reuniones con funcionarios del gobierno, aunque esto no implica alguna restricción real.

“Nuestro objetivo es conseguir que las autoridades chinas permitan que nuestros diplomáticos en China se relacionen libremente con los líderes provinciales y locales, las universidades chinas y otros institutos educativos y de investigación, de la misma manera que los diplomáticos chinos pueden hacerlo aquí”, dijo un funcionario del Departamento de Estado.

Según un artículo de Axios que entrevistó a un ex agente de inteligencia estadounidense, los consulados chinos en Nueva York y especialmente en San Francisco, son los principales centros de espionaje del régimen chino para el robo de propiedad intelectual, debido a las grandes corporaciones que Silicon Valley alberga allí, Google, Facebook, Twitter, entre otros. 

Sin embargo, el régimen comunista chino no solo usa sus consulados como centro de espionaje para el robo de propiedad intelectual, sino también para perseguir a disidentes chinos que viven en los Estados Unidos, una práctica que el FBI está tratando de erradicar mediante la operación la “caza del zorro”, según declaraciones del director Christopher Wray en el Instituto Hudson. 

El enfoque de las últimas tres décadas que el mundo occidental ha tomado con el régimen chino ha sido contraproducente. Con la idea de que el partido comunista chino iba a cambiar al dejar a Beijing acceder a los mercados libres, llevar las empresas a China, mostrarles cómo es el mundo en democracia y de hecho dejar que presida el Comité de Seguridad de las Naciones Unidas, solo lo ha convertido en un monstruo que hasta que el presidente Trump despertó, se estaba comiendo el mundo entero.

Álvaro Colombres Garmendia – BLes