Redacción BLes– El Secretario de Estado Mike Pompeo fue determinante en su discurso el miércoles cuando acusó al régimen comunista Chino de haber comprado las voluntades de muchas universidades de los Estados Unidos, con el propósito de “degradar nuestra libertad y la seguridad nacional de Estados Unidos”. Al mismo tiempo que sacan provecho de las instituciones para obtener conocimientos clave para su desarrollo como potencia, difunden sus ideas globalistas y de izquierda en la sociedad norteamericana. 

Mike Pompeo insistió una vez más en sus advertencias hacia el pueblo estadounidense sobre el peligro de la penetración del régimen comunista chino en Estados Unidos. El peligro planteado por el Secretario de Estado tiene varias aristas, que incluyen desde espías que roban información al ejército estadounidense o centros de investigación en universidades, hasta la penetración ideológica de izquierda dentro de los centros de estudio, incluso los más prestigiosos de Estados Unidos. 

Según lo reportado por Fox News, Pompeo advirtió que el régimen chino está “envenenando el pozo de nuestras instituciones de educación superior para sus propios fines” y que “degradan nuestra libertad y la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Luego agregó una contundente frase: “Si no nos educamos a nosotros mismos, si no somos honestos acerca de lo que está sucediendo, Beijing nos educará”.

Pompeo aseguró también que muchos académicos estadounidenses han sido “atraídos” a los programas de reclutamiento organizados por el PCCh (Partido Comunista Chino), quienes les pagan importantes sumas de dinero para hacer investigaciones para el régimen.

Lamentablemente estamos viviendo un proceso de autocensura en las universidades estadounidenses, que pareciera han aceptado con entusiasmo la intromisión directa de una potencia extranjera que tiene claras intenciones de diseminar sus ideologías globalistas  de izquierda en los centros de estudio, como parte de una agenda más amplia que lleva décadas de organización con el objetivo de imponer el comunismo a escala global.

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A principios de año, una serie de datos revelados por el Departamento de Educación de los Estados Unidos, anunciaron que varias universidades reconocidas como Yale y Cornell, ocultaron más de 3 mil millones de dólares en donaciones y fondos extranjeros, de los cuales la mayoría vinieron de regímenes extranjeros como China y Qatar.

Como indica el Washington Free Beacon, el estudio liderado por el Proyecto Clerion, una organización sin fines de lucro dedicada a reducir las amenazas de grupos extremistas e individuos que amenazan la seguridad de Estados Unidos, las universidades revelaron de manera inexacta la financiación extranjera al Departamento de Educación.

Entre los años 2014 y 2019, se reportaron un total de 11 mil millones en fondos extranjeros. No obstante, datos ofrecidos por Proyect Clerion muestran que la cifra real supera los 14.000 millones de dólares. 

La administración Trump abiertamente ha luchado durante los últimos cuatro años para detener el avance del régimen chino en diversas áreas de la sociedad estadounidense. Entre ellas se encuentra la educación, y una de las medidas recientes que ha tomado es declarar los Institutos Confucio (CIUS por sus siglas en inglés) como una misión extranjera perteneciente al régimen chino.

A través de un comunicado el secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció: “Durante más de cuatro décadas, Beijing ha disfrutado de un acceso libre y abierto a la sociedad estadounidense, al mismo tiempo que niega ese mismo acceso a los estadounidenses y otros extranjeros en China”.

El CIUS es “una entidad que promueve la propaganda global y la campaña de influencia maligna de Beijing en los campus de Estados Unidos y las aulas K-12″, escribió Pompeo en la declaración.

El Departamento de Estado argumenta que con la medida se espera garantizar que los maestros y directivos estadounidenses puedan tomar decisiones sobre si se debe permitir que los programas continúen o no.

De acuerdo con el Wall Street Journal, con la medida los centros de estudio deben declarar sobre el personal y las propiedades, permitiendo a los funcionarios estadounidenses tener mayor claridad sobre sus operaciones.

Andrés Vacca – BLes.com