En 2018, López Obrador llegó a la Presidencia de México con 25,1 millones de votos que recibió a través de su partido Morena. En las elecciones de este domingo esta organización consiguió apenas 16,1 millones de votos

La «Cuarta Transformación» sufrió un retroceso. 35,5 % de las personas que votaron en 2018 por Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, decidieron no hacerlo en las elecciones de medio término.

Pese a que el voto no es obligatorio en México, la convocatoria de este domingo alcanzó un pico histórico. De los 93 millones de electores convocados, la participación fue de entre 51,7 % y 52,5 %.

Los partidos tradicionales (PRI, PRD, PAN) se aliaron en el bloque ‘Va por México’ contra la coalición del gobierno y en muchas localidades lograron igualar o superar el resultado.

De acuerdo con los datos del INE (Instituto Nacional Electoral), 25,1 millones de mexicanos votaron en 2018 por el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, mientras que en las elecciones de medio término de este domingo la cifra de Morena bajó a 16,1 millones.

En un país con más de 127,6 millones de habitantes (de los cuales habría que restar los menores de edad que no pueden votar), Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia en 2018 con poco más de 30,4 millones de votos.

Si bien López Obrador fue electo con una cifra de baja representación, el voto voluntario permitió a los mexicanos expresar su inconformidad con la gestión, reduciendo aún más el porcentaje de apoyo al mandatario en las elecciones de este domingo.

Aunque Morena se mantuvo como el partido más votado, fue superado por la alianza opositora ‘Va por México’, que sumó más de 18 millones de votos.

Entre los golpes más duros que sufrió el partido de gobierno está el hecho de que no regresarán a la Cámara de Diputados los ideólogos de Morena, Pablo Gómez, Dolores Padierna, Alfonso Ramírez Cuellar, entre otros, ya que perdieron la reelección.

Si bien Morena perdió el 20 % de sus legisladores, quedándose sin la mayoría que ostentaba como partido, aún alcanza la mayoría absoluta pero necesitando ahora del voto de sus aliados.

Junto al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) –que juntos logran alrededor de 80 curules–, Morena suma entre 265 y 292 legisladores a su favor.

Sin embargo, la coalición de AMLO ya no gozará de una mayoría calificada (dos terceras partes de la Cámara). De modo que no podrá poner en marcha los cambios constitucionales que prometía la Cuarta Transformación (4T). Hacerlo requeriría 334 diputados a su favor y el conteo rápido proyecta no más de 292.

Paralelamente, la coalición de partidos opositores podría sumar hasta 213 curules, suficiente para evitar la aprobación de las reformas sin previo diálogo.

En la práctica, esto significa que el partido de gobierno podría cambiar leyes y adoptar iniciativas (como aprobar presupuestos) pero, no podría llevar su «transformación» al nivel que han llegado los países bajo el socialismo del siglo XXI (como Venezuela, Bolivia y Ecuador) que han redactado nuevas constituciones.

Un termómetro de la popularidad de AMLO

Las elecciones de medio término sirven para medir la popularidad del presidente justo a mitad de su mandato. En el ámbito parlamentario, AMLO sufrió un retroceso. Con relación a las gobernaciones tuvo altos y bajos.

Morena pasó a gobernar 14 de las 32 gobernaciones estatales, 15 considerando a San Luis Potosí (ahora en manos de sus aliados del Partido Trabajador y el Partido Verde).

El Partido Acción Nacional (PAN) mantuvo el control de Querétaro y Chihuahua (junto al PRD), mientras que perdió en Nuevo León, el estado más rico del país, ahora en manos del Movimiento Ciudadano.

Ciudad de México dejó de ser un bastión de la izquierda

La mayor pérdida de Morena fue la Ciudad de México. En 2018 tenía bajo su control 14 de las 16 alcaldías de la capital, ahora solo tiene siete, pues nueve alcaldías quedaron en manos de la coalición opositora ‘Va por México’, siete más que en los comicios pasados, quedándose la oposición con la mayoría.

El mapa actual de la Ciudad de México, dividido por la mitad, ha recordado a muchos el Muro de Berlín, donde Alemania quedó dividida en el oeste capitalista y el este comunista.

El hartazgo de la violencia fue un factor clave en la contienda electoral. Frente al hecho que 34 candidatos fueron asesinados en plena campaña, AMLO dijo que la difusión de esta noticia era «amarillismo» de los «conservadores».

Un total de 88 políticos han sido asesinados desde septiembre. 44 % pertenecían a la alianza opositora ‘Va por México’ y 28 % al partido oficialista Morena.

Los capitalinos mostraron su hartazgo, tanto frente a la impunidad como a la negación del mandatario. Desde septiembre pasado, 90 políticos han perdido la vida, 36 eran candidatos en estas elecciones. Dos murieron el día del cierre electoral en Querétaro pero, no fueron investigados como asesinatos.

No parece casual que el oficialismo haya triunfado en los estados de mayor presencia del crimen organizado: Sonora, Baja California, Sinaloa.

López Obrador tuvo una oportunidad histórica de combatir el Cartel de Sinaloa mediante la captura del hijo de ‘El Chapo Guzmán’ y decidió liberarlo.

Cuando fue enfrentado por los ciudadanos por estar desarmados ante la inseguridad, este contestó que al pueblo no se lo combate por las armas, refiriéndose a los narcotraficantes como pueblo y dejando indefensa a la población civil.

Bajo el gobierno de López Obrador, México ha vivido los años más sangrientos de su historia, donde ejercer política se ha convertido en un riesgo de vida y quien lo denuncia un amarillista. De modo que el mapa de la nación muestra dónde votaron para combatir el crimen y dónde para facilitarlo.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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