Datos obtenidos por un estudio encontró que los pumas que habitan en Chile están en constante peligro de ser atropellados en las autopistas

Los pumas son los felinos y depredadores más grandes que habitan los sectores cercanos a la Cordillera de Los Andes, pero son una especie que se encuentra en peligro por la falta de infraestructura ecológica que los proteja de ser atropellados en las carreteras cercanas a la zona, según revela un nuevo estudio.

Una iniciativa del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, a través del Proyecto GEF Corredores Biológicos de Montaña (GEF Montaña), monitoreó a dos pumas y logró confirmar la existencia de los corredores biológicos en la Cordillera de Los Andes y pasos de fauna urbanos en la Zona Central de Chile.

Tras un seguimiento de entre 7 y 13 meses, el monitoreo reveló que los felinos transitaron por corredores biológicos de la Infraestructura Ecológica de las regiones Metropolitana de Santiago y parte de Valparaíso, sumando más de 2.000 y 1.500 kilómetros cada uno.

De acuerdo con la investigación, la confirmación de que los pumas viajan entre varias regiones revela la necesidad de incorporar medidas para facilitar el desplazamiento y protección del hábitat de especies amenazadas como este felino que se encuentra a lo largo de todo el continente americano.

Esta investigación permitió conocer por primera vez los desplazamientos de estos carnívoros en el paisaje de la ecorregión más poblada de Chile. Los resultados muestran la reducción del hábitat natural por el cual transitan los pumas, debido a la expansión de las actividades humanas.

“Los dos pumas anillados nos han permitido conocer hábitos, preferencias de ambientes, sitios y rango de distancias recorridas”, dijo Petra Wallem, encargada de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Proyecto GEF Montaña.

La cuestión más preocupante que revela la investigación es que los pumas, junto con otras especies, cruzan las principales autopistas que atraviesan el área del proyecto y se enfrentan al inminente peligro de ser atropellados por los automóviles que transitan a alta velocidad.

Aunque hay corredores biológicos naturales a través de las montañas, los responsables del monitoreo destacan la urgente necesidad de replantearse el diseño de las carreteras y la construcción de cruces de fauna seguros.

“Para asegurar una convivencia con nuestros vecinos, los carnívoros nativos y otra fauna nativa, es importante replantearse el diseño de las carreteras y la construcción de pasos bajo nivel o cruces de fauna seguros. Estos deben de alguna forma amortiguar el ruido y retumbar que generan los autos al pasar por encima de la vía, e inspirar confianza a los carnívoros para su uso”, explicó a Metro Petra Wallem.

“Hemos registrado que los pumas, así como otros carnívoros nativos están cruzando nuestras carreteras. Esto lo sabemos tanto por el registro con los collares satelitales, como por los registros de carnívoros atropellados en las autopistas”.

—  Petra Wallem Stein, encargada de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Proyecto GEF Montaña.

2 pumas fueron atropellados en 2019 en carreteras y autopistas de Chile

Características de los pumas monitoreados

• Los pumas monitoreados pertenecen a la subespecie Puma concolor puma o puma austral.

• Su hábitat va desde Coquimbo, en Chile, y el sur de la Argentina, hasta el Estrecho de Magallanes.

• Es la subespecie de puma más austral.

Entrevista

Petra Wallem Stein, encargada de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Proyecto GEF Montaña.

¿Por qué decidieron iniciar el monitoreo de esos dos pumas?

–El monitoreo de carnívoros en general está orientado a estudiar la conectividad funcional de los cordones montañosos de la Región Metropolitana, que alberga la capital de Chile, altamente poblada, y una estrategia robusta para evaluar esta conectividad es hacer un seguimiento 24/7 del movimiento de individuos de especies paraguas (como lo es el puma, entendiendo que una especie paragua presenta la necesidad de contar con grandes áreas para su conservación, de manera que al proteger esas áreas se consigue conservar también aquellas otras especies que cohabitan con ellos). Queremos estudiar la “salud” de estos cordones montañosos y su rol como corredores biológicos tanto entre como dentro de la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa.

Es decir, como les vaya a los carnívoros nativos es como en el corto plazo nos irá a nosotros los humanos, ya que, aunque pareciera que lo estamos olvidando, es de esos ecosistemas que nos rodean de lo que depende nuestra calidad de vida y sobrevivencia.

¿Cómo se realizó el monitoreo?

–Se utilizó un dispositivo con conexión satelital, que entrega la posición del puma cuatro veces al día, la cual es transmitida vía satelital a nuestros computadores, permitiendo conocer su movimiento a lo largo de las cuatro estaciones del año, lo que permite comprender la estrategia conductual que tiene esta especie en los cordones montañosos altamente intervenidos por la especie humana. El primer puma capturado pudo ser monitoreado durante 13 meses, mientras que el segundo, siete meses, sumando más de 2.000 km y 1.500 km de recorrido lineal, respectivamente. Una vez identificado que se está acabando la batería del collar este se puede desprender en forma remota y segura para su recuperación, es decir el animal no permanecerá por siempre con el dispositivo.

¿Qué hallaron con el monitoreo?

–Los resultados de los monitoreos demostraron que ambos individuos a los cuales se les hizo seguimiento satelital prefieren zonas con vegetación nativa, ambientes de matorral, bosque y cauces de río. Transitaron con mayor frecuencia por altitudes promedio entre los 1.200 y 1.400 metros sobre el nivel del mar, que coinciden actualmente con los sectores donde se produce la mayor tasa de cambio de uso de suelo natural a cultural, principalmente, por la expansión de cultivos en ladera como las plantaciones de árboles frutales. Para el primer puma, el 81% de sus registros fueron dentro de la Infraestructura Ecológica o red interconectada de espacios naturales y seminaturales con alta relevancia ecológica identificados durante el proceso de Planificación Ecológica a escala local desarrollado participativamente en el marco de este mismo proyecto. Para el segundo puma, aproximadamente, el 69% de los registros cuenta dentro de la Infraestructura Ecológica, habiendo recorrido gran parte del tiempo áreas que se encontraban fuera del área de influencia del proyecto, por lo que no fue posible evaluar la preferencia del uso de esta red interconectada de espacios naturales clave como soporte estructural y funcional para la biodiversidad y los servicios. Pudimos observar que ambos ejemplares, evitan grandes centros urbanos y sectores de cultivos intensivos, pueden recorrer en promedio 5 kilómetro diarios y suelen desplazarse de noche o madrugada y de forma continua por 3 a 5 días, para luego mantenerse en un sitio (seguramente alimentándose) por 2 a 3 días más.

También pudimos observar que el desplazamiento entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa a lo largo del Cordón Transversal de Chacabuco, registrando tres eventos de cruce de las principales autopistas que atraviesan el área del proyecto… Lo anterior, junto al registro fotográfico de pumas, gatos colocolos y zorros transitando por un paso bajo nivel de un relaveducto minero en el sector del cordón de Chacabuco, refuerzan la necesidad de considerar infraestructura vial con pasos de fauna en el país que, a lo largo de toda su extensión, ya que se encuentra dividido entre la Costa y los Andes por la Ruta 5, llamada así la carretera Panamericana en Chile.

¿Por qué es importante saber que los pumas usan los corredores biológicos?

Esta información es relevante, ya que da cuenta de la salud de nuestras montañas y su efectividad como corredores biológicos, siendo la presencia de estos depredadores tope un indicador clave de ella. Dentro de sus múltiples roles que este carnívoro tope tiene para nuestros ecosistemas, destacamos el de controlador de plagas, siendo el principal consumidor de conejos y liebres. En la medida que se reduzca nuestra vegetación nativa, eslabón fundamental de la cadena trófica, disminuiría la presencia de presas, tanto nativas como exóticas, y así también la población de pumas y otros carnívoros. Por otra parte, si se disminuye la población de nuestros carnívoros nativos por otros factores, como caza o reducción de su hábitat para poder realizar todas sus actividades básicas para su subsistencia, aumentarán las plagas y con ello disminuirá la disponibilidad de vegetación.  Es así que, cuando ya no tengamos registros de pumas, sabremos que habrá empeorado la salud de nuestras montañas, perdiendo su funcionalidad ecosistémica.

2 mil kilómetros alcanzó la ruta de traslado de uno de los pumas monitoreados.

Puma monitoreado en Los Andes (Proyecto GEF Montaña)

Daniel Casillas – publimetro.co

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