Los funcionarios del gobierno argentino evalúan impulsar nuevas tasas de exportación para el campo, esperando con esto bajar la inflación. Mientras tanto, en Brasil eliminaron más de 600 tarifas y rechazan los postulados del kirchnerismo.

No me va a temblar el pulso para tomar las medidas que hagan falta para cuidar los precios“, advirtió la Secretaria de Comercio Interior argentino, Paula Español. Esta postura proteccionista que ha decidido adoptar el gobierno kirchnerista contrasta fuertemente con la del país vecino Brasil, quien está indudablemente obteniendo mejores resultados.

La línea que ha decidido tomar la cartera de comercio en Argentina es que la única manera de bajar los precios es “desacoplar” el sistema local del internacional. “Para desacoplar los precios de exportación del precio doméstico hay que tomar medidas como cupos, más retenciones o declaraciones juradas“, explicó la funcionaria.

Actualmente, las exportaciones del campo en Argentina están fuertemente gravadas: la soja debe pagar una tarifa del 33%, y el trigomaíz girasol del 12%. Estas severas restricciones llevaron a que en Argentina las exportaciones en 2020 cayeran el triple que lo que cayeron a nivel mundial por la pandemia; un 15,7% local contra un 5,6% global.

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Lo mismo ocurre con las importaciones. De los 4.100 productos desde 185 países que recibe Argentina en promedio, cobró una tasa arancelaria promedio del 12%, una de las más altas del mundo.

Por el tamaño de su PBI y el nivel arancelario que Alberto Fernández mantiene, Argentina debería exportar casi tres veces lo que exporta hoy. Hoy Argentina es uno de los países que mayor arancel de ingreso paga en terceros mercados: exporta 3.400 productos a 182 países pero solo 30% del total exportado ingresa en mercados con preferencias porque es uno de los países con menor cantidad de acuerdos de apertura reciproca vigentes en el planeta.

Brasil, en cambio, desde la llegada de Bolsonaro al poder en 2019, tomó el camino diametralmente opuesto. Desde entonces, por decreto, el Presidente brasileño ha reducido a cero las tarifas de importación y exportación de más de 600 productos; entre ellos bienes de suma importancia para el comercio brasileño como la soja, el maíz, el trigocombustiblesmedicamentos, y más.

Esto generó un boom comercial en Brasil: tan solo entre abril 2019 y abril 2020, las exportaciones agrícolas crecieron un 17,5%

Algunos productos agrícolas rompieron récords históricos mensuales en volumen de exportaciones en abril, como la soja, harina de soja, carne bovina fresca, refrigerada o congelada, carne de cerdo, y algodón.

Y esto no es todo. En marzo de este año, Bolsonaro publicó el decreto MP 1040 que complementa la Ley de Libertad Económica que aprobó en 2019, eliminando más tarifas y, lo más importante, terminando con el sistema de información burocrático que trababa el comercio, el Siscoserv.

De esta manera, se eliminaron miles de licencias de importación y exportación, además de procedimientos engorrosos que ralentizaban la entrada y salida de bienes al país. Según el Ministerio de Economía, el 62% de los artículos comprados por el país requerían de una licencia, proporción que ahora se bajó al 25% y el ministro Paulo Guedes prometió que quiere bajar este número a menos del 10%, “como tienen todos los países desarrollados del mundo“.

Estas medidas, y muchas más, han facilitado el comercio en Brasil en vez de complejizarlo y trabarlo, como está ocurriendo en Argentina. Estos dos caminos opuestos se hacen notar, y hoy Brasil está saliendo cómodamente de la crisis del coronavirus mientras Argentina va dirigida a un colapso económico total.