Redacción BLes – En la medida que el enfrentamiento comercial, por la democracia y los derechos humanos entre Washington y Beijing se fue acrecentando en los últimos años, el candidato presidencial demócrata Michael Bloomberg fue incrementando sus negocios y vínculos con el régimen comunista chino, lo que podría implicar un conflicto de intereses en su carrera por llegar a la Casa Blanca.

Un reporte de Washington Post publicado el 1 de enero expone los negocios del magnate financiero con el gigante asiático que comenzaron hace por lo menos 25 años, cuando abrió sus primeras oficinas en Beijing.

El multimillonario, cuyo negocio principal es proporcionar información financiera a los inversores, ha liderado los esfuerzos desde 2015 para facilitar que las empresas estadounidenses negocien en moneda china, una medida adoptada por los bancos más grandes de China. Esta maniobra de Bloomberg podría haber transferido a Beijing unos 150 mil millones de dólares, al tiempo que le dejó a la compañía una cantidad no revelada de honorarios, indica el periodista Michael Kranish.

En total, China representa el 1 por ciento de los ingresos de Bloomberg LP y Hong Kong un 4 por ciento adicional.

Si bien es cierto que Bloomberg, quien es la novena persona más rica del mundo, se ha apartado de dirigir su compañía desde que se lanzó en la carrera presidencial, posee el 88 por ciento de las acciones.

En efecto, si el exalcalde de Nueva York es elegido presidente, tendrá que tratar con los mismos funcionarios chinos con los que trabajó estrechamente mientras dirigía su negocio pero, en su nuevo cargo, debería enfrentar una guerra comercial y posicionarse sobre la violación a los derechos humanos por parte del régimen comunista chino, entre otros temas sensibles.

Sobre qué piensa Bloomberg sobre ello, se pueden encontrar algunas ideas en sus recientes declaraciones.

En 2018, por ejemplo, sorprendió diciendo que el vicepresidente de China, Wang Qishan, era “la figura política más influyente en China y en el mundo”.

En septiembre de este año, en medio de las protestas a favor de la democracia y las libertades civiles en Hong Kong, y de informes que expusieron la falta de libertad de creencia y el encarcelamiento de los uigures en China continental, Bloomberg otra vez llamó la atención afirmando en televisión que Xi Jinping “no es un dictador” y que él “tiene que satisfacer a sus electores”.

Al ser consultado por Washington Post sobre estos tópicos, Bloomberg rechazó una solicitud de entrevista. En su lugar, el portavoz Jason Schechter dijo que el candidato presidencial hablará en su momento sobre áreas en las que tiene “profundas diferencias con China, incluidos los derechos humanos, las libertades democráticas y el comercio”.

Asimismo aclaró que, a diferencia de lo que Bloomberg dijo públicamente, el magnate sí apoya las sanciones impuestas a Beijing en respuesta de las graves violaciones de los derechos humanos contra los uigures.

“Cuando Mike Bloomberg hace entrevistas y dice que Xi no es un dictador, creo que Mike Bloomberg está cegado por su billetera”, apunta al respecto Kyle Bass, un administrador de fondos de cobertura.

“Su mayor debilidad y mayor vulnerabilidad están en China”, agrega en un diálogo con Washington Post.

Los negocios de Bloomberg con China llegaron a que en 2013, Bloomberg LP no publicó en el país asiático una investigación tal como estaba escrita originalmente porque temía ofender a los líderes chinos, según divulgó The New York Times.

Un año después, al ser consultado sobre si había “silenciado” a sus propios periodistas en China, el director de la compañía no dejó lugar a dudas: “En China, tienen reglas sobre lo que puedes publicar. Seguimos esas reglas”.

Desde entonces, la relación entre Bloomberg y Beijing ha florecido.

Parag Khanna, fundador de la firma de asesoría estratégica FutureMap y autor del libro “El futuro es asiático”, categorizó a Bloomberg LP como “el servicio de inteligencia privada más grande del mundo”.

En efecto, inversores de todo el planeta confían en los informes de la compañía para analizar dónde enfocar su capital. “Es vital para los esfuerzos de China por atraer la inversión en los bonos del gobierno”, explica Kranish en su reporte.

De hecho, en 2018 Bloomberg anunció que agregaría 333 bonos del gobierno chino a su Índice de Bonos Agregados Globales Bloomberg Barclays.

Cabe mencionar que Bloomberg LP gana una tarifa de licencia cuando las empresas de inversión utilizan el mencionado índice como base para sus inversiones financieras.

De esta forma, decenas de miles de millones de dólares de fondos de inversión estadounidenses y del resto del mundo quedaron en manos de cuatro instituciones del régimen chino, incluidos el propio gobierno chino y el Banco de Desarrollo de China.

Es más, se espera que los inversores destinen unos 150 mil millones de dólares en bonos chinos en los próximos dos años.

Es decir que mientras los aranceles del presidente estadounidense Donald Trump entran en vigencia, la compañía de Bloomberg está ayudando a la economía china, resaltan analistas citados por Washington Post.

De hecho el propio Bloomberg ha declarado públicamente que se opone a las tarifas comerciales impuestas por la Administración Trump en la guerra comercial que mantiene con Beijing.

“Es un problema para un presidente, un funcionario público, continuar siendo dueño de intereses comerciales en países que han sido designados por el gobierno de Estados Unidos como un competidor estratégico”, concluye Andrew J. Nathan, especialista en China y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Columbia, citado por Washington Post.

Te puede interesar: Trump se enfrenta a China en comercio y derechos humanos

videoinfo__video2.bles.com||5bdca3a8f__

Ad will display in 09 seconds