La nueva piedra de la discordia en México tiene un nombre llamativo y un estatus legal poco claro: “Proyecto Guía de Triaje para la Asignación de Recursos de Medicina Crítica”.

“Ahora estamos jugando a ser Dios”, escribió el columnista mexicano Ángel Verdugo en Imagen Radio al describir el contenido del documento sobre cómo lidiar con el virus del PCCh (Partido Comunista Chino), presentado el lunes por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La guía toca la delicada disyuntiva sobre a qué pacientes se le asignarán ventiladores respiratorios en caso de sobrecarga hospitalaria. El documento de 13 páginas fue redactado por el Consejo de Salubridad General de México, que depende del mandatario mexicano.

Se trata principalmente de comparar dos preguntas en un sistema de puntos. Una es la posibilidad de supervivencia del paciente y la otra es la esperanza de vida. Cuanto mayor sea el paciente y más enfermedades previas registre, mayor será la puntuación y menor la posibilidad de usar un ventilador respiratorio.

Las mujeres embarazadas tienen favorabilidad porque hay dos vidas que salvar. El personal médico tiene prioridad absoluta sobre todos lo demás, siempre que esté directamente involucrado en la lucha contra la pandemia. No se tienen en cuenta la religión, la situación económica, la nacionalidad, el sexo, la discapacidad, las opiniones políticas, el momento de llegada o si el paciente está asegurado o no. Según la página 9 del documento, en el caso de igualdad de puntos, el azar es el factor decisivo. En otras palabras: sobrevivir depende de cara o cruz.

“Medicina de guerra”

Las reacciones no tardaron en llegar. El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el propio médico Enrique Graue, que también es miembro del Consejo de Salubridad, se distanció inmediatamente del documento. No había sido invitado a la reunión para revisar y votar la guía. El comité, integrado en su mayoría por funcionarios del Gobierno, está encabezado por el ministro de Salud Jorge Alcocer.

La profesora de microbiología, Laurie Ann Ximénez, describió la guía como “vergonzosa”. “Este es un documento para la medicina de guerra. Esto podría haberse evitado si nuestro Gobierno hubiera actuado como el de Taiwán. Allí no tienen que preocuparse por el número de camas y ventiladores en los hospitales”, criticó Ximénez. Según cifras oficiales, el sistema de salud pública de México cuenta con 6.175 ventiladores y 4.291 camas de cuidados intensivos, y el sector privado quiere liberar 3.000 más. En las próximas semanas, hasta 10.500 pacientes de virus del PCCh podrían requerir cuidados intensivos, según las estimaciones oficiales.

Durante una entrevista en Imagen Radio, Verdugo expresó su sospecha de que la guía tenga como objetivo principal proteger a los médicos de futuras demandas judiciales. Sin embargo, la periodista Surya Palacios señala que tampoco para ese propósito es adecuado.

El documento no tiene membrete oficial y no es legalmente vinculante debido a varias violaciones formales. “Este es un nuevo acto irregular de una institución que responde directamente al presidente”, escribió la periodista mexicana en el portal “Alto Nivel”. Esta guía también supondría decisiones que son responsabilidad exclusiva del poder judicial.

Un trabajador del sindicato nacional de trabajadores de la salud brinda información a los solicitantes externos en Ciudad de México. (Imagen alianza/ AP Images/ E. Verdugo/ via DW)
Un trabajador del sindicato nacional de trabajadores de la salud brinda información a los solicitantes externos en Ciudad de México. (Imagen alianza/ AP Images/ E. Verdugo/ via DW)

Sistema a punto de colapsar

Otra interrogante es qué tan practicables sean las recomendaciones. Para ello se crearán equipos especiales de tres personas, que también decidirán sobre la objeción de los familiares. Aun así, el sistema de salud de México ya está a punto de colapsar y más de 300 médicos y enfermeras han sido contagiados con virus del PCCh.

Para la imagen del mandatario López Obrador, la guía es otro golpe. AMLO lleva semanas anunciando que México está bien preparado para la pandemia y que los ancianos son una prioridad de su Gobierno. Por su parte, el subsecretario del Ministerio de Salud, Hugo López-Gatell, aseguró a periodistas que estas directrices éticas no son nada nuevo; solo se han adaptado a la pandemia de la virus del PCCh. “Solo se utilizará cuando se alcance el límite de capacidad y no sea posible trasladar a los pacientes a otras instalaciones”, dijo López-Gatell.

“La pandemia nos ha llevado hasta aquí. Esperemos que la guía se aplique lo menos posible. Pero si miramos hacia atrás en las últimas semanas, donde la gente se aglomeraba en los mercados, los jóvenes hacían fiestas corona secretas, o muchos simplemente continuaban saliendo a la calle, aunque no tenían que hacerlo, entonces a los médicos no les quedará otra opción”, según el periodista mexicano Enrique Pérez Quintana.

Fuente : DW.

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