México no solo es conocido por sus delicias culinarias, sino por muchas cosas más.

Por ejemplo en Tlalpujahua se encuentran artesanos que fabrican perfectas esferas navideñas de cristal soplado que trascienden fronteras. Ellas son alargadas en forma de gotas, torcidas en espiral y hasta aplanadas con una máquina para darles esa forma.

Dicho trabajo hace rodar la economía de este pintoresco poblado de Michoacán (oeste), entre los comercios cuyas ventas se realizan son “El taller de Santa” o “La casa de la Navidad”.

Adornos de cristales. panoramio.com

Muchos de los 28.000 habitantes de este pueblo se dedican -hace más de medio siglo- a la fabricación de las esferas de vidrio soplado y sorprenden con las increíbles figuras logradas, como flores de noche buena, muñecos de nieve, ángeles y hasta pokebolas (pelotas para transportar Pokemon), etc que tienen muy buenas ventas en Norteamérica.

Estos “sopladores” llegan a producir diariamente hasta 2.ooo esferas pequeñas. La tradición de las esferas empezó en los años 60 con la gran fábrica “Adornos navideños”. Aunque no prosperó, muchos aprendieron el oficio de “soplar” el vidrio y fundaron sus propios talleres. Actualmente existen más de 200.

Soplador de esferas trabajando los cristales. (Rodolfo Ayala El universal)

Unos de los pobladores -Don Adán- llegó a aquella fábrica a los 15 años y ahora, a sus 70, mantiene el taller que fundó y heredó a sus hijos y nietos, de acuerdo a lo que recoge el periódico La Nación (de Paraguay).

Sin lugar a dudas “Tlalpujahua es un pueblo mágico”, donde todos sus habitantes disfrutan de una Navidad todo el año.

Los pobladores que se dedican a la actividad de “soplar”, lo seguirán haciendo.
¡A seguir soplando, hasta el último aliento!