Redacción BLes– Los devastadores disturbios que se desataron en EE. UU. usando la muerte del afroamericano George Floyd como excusa, fueron presentados por los medios como “pacíficos”, pero la realidad muestra lo contrario.

El periodista Michael Tracey describe sus hallazgos luego de recorrer los principales escenarios de las violentas manifestaciones izquierdistas, que ocurrieron en muchas ciudades del país desde finales de mayo, en un artículo de Unherd del 16 de julio. 

Para Tracey una conmoción social similar no se presentaba en el país desde hace 60 años.

“El número de edificios tapiados, dañados o destruidos que he observado personalmente -comerciales, cívicos y residenciales- es asombroso. Llevar la cuenta exacta es imposible”, expresa Tracey de acuerdo con sus observaciones. 

No obstante, algo que impacta profundamente a Tracey es el hecho de que los grandes medios han ignorado estos violentos hechos y omitido el informe fidedigno de ellos que merece su audiencia. 

Otra de las incoherencias que percibe es el esfuerzo de los medios por diferenciar a “los disturbios” de “las protestas”, cuando no es posible discernir esos límites dado el turbulento desarrollo de los acontecimiento.

Más allá de la pretensión de los teóricos de la información Tracey considera la importancia de atender las percepciones de los estadounidenses de clase trabajadora que experimentaron la destrucción más como “una tragedia dolorosa que cualquier tipo de armonía maravillosa”.

Una de las explicaciones que Tracey postula es la pretensión de “las elites de los medios de comunicación” de tergiversar la realidad de que las minorías trabajadoras no blancas tienden a ser conservadoras. 

Por esto, los medios evitan darles voz a estas personas por el temor de revelar el apoyo de ellas a la gestión del presidente estadounidense Donald Trump, y una eventual ventaja que pudiera significar su reelección en las votaciones de noviembre.

Lo más lamentable para Tracey es que la mayor parte de la destrucción fue perpetrada por “activistas blancos de izquierda”., de acuerdo con los testimonio que recogió, demostrándose que en su politización los medios “son antitéticos a cualquier concepción de periodismo correctamente entendida”.

También destaca que “en Chicago, en el punto álgido de los disturbios del último fin de semana de mayo, se produjo un récord de 18 homicidios en un solo período de 24 horas”, cuestionado que estos aspectos históricos no se hayan informado según la ética periodística profesional. 

En este contexto, el escritor y director de medios Kevin McCullough en un artículo de Townhall el 5 de julio, coincide con las impresiones destacadas por Tracey, siendo directo al señalar a los demócratas como los responsables de los lamentables efectos de los disturbios. 

McCullough menciona el asesinato de 600 estadounidenses en seis ciudades en un período de solo seis semanas y hace responsables de ellas a sus gobernantes demócratas. 

“La amenaza más importante para nuestra nación en este momento son los demócratas que votan para eliminar la aplicación de la ley y que son, por extensión, responsables del mayor y más significativo aumento en la pérdida de vidas”, advierte McCullough.

“Están permitiendo a los marxistas y anarquistas crear un completo caos y desorden. También parecen totalmente despreocupados por cualquier vida que importe, sea blanca o negra”, aparentemente impulsados sólo por el deseo de ganar las próximas elecciones presidenciales.