Tras ver derrotada el mega-proyecto de reforma eléctrica, López Obrador envió la nacionalización del litio al Congreso y fue aprobado por mayoría simple.

La Cámara de Diputados de México aprobó por 298 votos a favor y solo 197 en contra una iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador que reforma la Ley Minera para nacionalizar la extracción y comercialización del litio.

Las bancadas del PRI, PAN y MC, que conforman la coalición opositora de centroderecha Va por México, denunciaron antes de la votación que se estaba “violentando el proceso legislativo“, ya que la ley fue presentada directamente por Presidente, “brincando todos los requisitos legislativos y todos los procesos legislativos, quieren que se vote sin conocerse. Es demasiado delicado“.

Luego de su aprobación, el presidente mexicano confirmó que se van a revisar todos los contratos que fueron otorgados en administraciones pasadas a empresas privadas en torno al litio, y se les va a quitar la concesión. La principal afectada será la empresa china Ganfeng Lithium.

La nueva Ley Minera solo pone en manos del Estado el litio, pero esto no quiere decir que toda su explotación pase a manos del gobierno, y seguramente se irá haciendo el traspaso gradualmente.

Un importante sector del oficialismo pide crear una Agencia Mexicana del Litio, que se encargue de la explotación del valioso mineral, pero México no cuenta actualmente con la tecnología para la minería eficiente del litio.

“Ya se decidió que el litio va a ser explotado en beneficio de los mexicanos, para los mexicanos. Vamos a crear una empresa de México, de la nación, para el litio“, dijo el mandatario en su habitual conferencia de prensa matutina.

“El litio, para que se entienda bien, no es ni siquiera del gobierno o del Estado, el litio es del pueblo y de la nación mexicana“, agregó sin dar más detalles sobre la nueva empresa.

La ley, apodada “Amlitio” por un juego de palabra con el sobrenombre del presidente, fue una respuesta al rechazo en el Congreso de la reforma eléctrica que planteó López Obrador.

El presidente quiso que el Legislativo le apruebe una masiva ley para aumentar el control estatal de la generación de energía. El proyecto buscaba devolver al Estado el control de la generación eléctrica, eliminar órganos reguladores y nacionalizar el litio.

Después de muchas negociaciones, AMLO no logró convencer ni a sus propios legisladores, y perdió la votación tras 12 horas de sesión. Necesitaba 334 votos para aprobar la reforma y solo obtuvo 275.

Sabiendo que no podría conseguir los dos tercios para una reforma tan grande, el Gobierno salvó la propuesta de nacionalizar el litio de la reforma eléctrica y la presentó como una ley aparte, la cuál fue aprobada por mayoría simple.

El gran objetivo de López Obrador es revertir reformas constitucionales anteriores que liberalizaron el mercado eléctrico en los 90s, y el mandatario socialista insiste con que seguirá intentando que se aprueben pedazos de la mega-reforma que fue rechazada.

Por ejemplo, quiere que las plantas de la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) tengan prioridad de venta de electricidad antes que otras compañías eléctricas privadas, con un precio preferencial que destruiría la competencia y llevaría al sector privado a la quiebra.

También quiere desplazar la regulación energética de organismos independientes a reguladores estatales dependientes del Poder Ejecutivo, algo que fue rechazado por sus propios aliados en el Congreso.

López Obrador, quien promovió la legislación como vital para sus planes de “transformar” México, argumentaba que el proyecto de ley habría protegido a los consumidores y habría hecho al país más independiente energéticamente, pero sin dudas hubiera aumentado el precio de la electricidad y, al largo plazo, generado una caída en la calidad del servicio e incluso desabastecimiento (apagones).

Fuente: La Derecha Diario

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