El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este jueves que su gobierno mantendrá la decisión de otorgar asilo a varias personas en su embajada en Bolivia.

La permanencia de estas personas afines al expresidente boliviano Evo Morales, ha provocado roces diplomáticos con el gobierno interino de Bolivia, encabezado por la presidenta interina Jeanine Áñez.

En su primera conferencia de prensa de 2020, López Obrador declaró que acoger a los asilados en la embajada en Bolivia “es una cuestión de principios”.

“Si entregamos a quienes hemos dado refugio en nuestra embajada en Bolivia, estaríamos abandonando nuestro compromiso con el derecho de asilo”, afirmó el presidente mexicano en su conferencia diaria.

La disputa diplomática comenzó cuando México admitió al expresidente boliviano Evo Morales como exiliado después de que éste renunció por denuncias de fraude en las elecciones presidenciales del 20 de octubre.

El incidente en la embajada mexicana en La Paz

Morales está ahora en Argentina, pero la embajada de México en Bolivia dio refugio a nueve personas aliados de Morales que el gobierno de Añez culpa de agitar las violentas protestas que estallaron en el país después de la renuncia del expresidente.

Entre ellos que se encuentra el brazo derecho de Morales, el extitular de la Presidencia Juan Ramón Quintana, a quien el gobierno acusa de organizar y financiar grupos de choque durante las protestas.

La administración de Áñez ha solicitado a México que entregue a los sospechosos.

El viernes pasado, el gobierno boliviano denunció que esa mañana que varios enmascarados “presumiblemente armados” que conducían vehículos diplomáticos de España trataron de entrar a la fuerza a la sede diplomática mexicana en La Paz.

La explicación de México

México explicó que los diplomáticos españoles, encabezados por la encargada de negocios de España, Cristina Borreguero, y cónsul de España en Bolivia, Álvaro Fernández, habían hecho una visita a la embajadora mexicana, María Teresa Mercado.

Al terminar la visita, para esperar por su transporte, escucharon unos gritos y después “fueron informados de que sus autos habían sido detenidos en el acceso de la urbanización hacia la residencia de México y no les permitían ingresar”.

El confuso incidente fue interpretado por el gobierno de Áñez como un intento para sacar de la embajada a los colaboradores de Morales y proporcionarles algún tipo de salida del país por medios diplomáticos.

El lunes, el gobierno de Bolivia declaró personas non gratas a Borreguero, Fernández y Mercado, y les dio 72 horas para que abandonaran el país.

“Este grupo de representantes de los gobiernos de México y España ha lesionado gravemente la soberanía y la dignidad del pueblo y del gobierno constitucional de Bolivia”, dijo la presidenta Áñez.

El ministerio de Asuntos Exteriores de España respondió a la expulsión con una medida de represalia, diciendo que expulsaría a tres diplomáticos bolivianos.

Posteriormente, el gobierno de Bolivia informó que desea superar la situación diplomática creada con España y la Unión Europea y para ello acreditará a un alto representante de la cancillería en su embajada en Madrid.

La nota de la cancillería boliviana afirma que el estado de Bolivia “ha tenido y tiene excelentes relaciones diplomáticas con la Unión Europea y sus Estados miembros, y desea mantenerlas en ese alto nivel”.

Sin embargo, no se retracta de la decisión de expulsar a los diplomáticos y señala que la situación que llevó a declarar “persona non grata” a dos diplomáticos de España fue “debidamente explicada en el comunicado emitido por el ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia en esa misma fecha y de ser necesario brindará la información adicional que se le requiera”.

Fuente: Voz de América

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