Redacción BLes – Más de 200.000 vacunados contra el virus PCCh (Partido Comunista chino) o covid-19 en Estados Unidos han sufrido efectos secundarios adversos, según informó el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) en una actualización del viernes 21 de mayo.

El VAERS es un sistema de notificación que pertenece a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en el que se basa la agencia federal para recopilar datos de los vacunados dentro de los EE.UU. Dado que el sistema está abierto a la presentación pública, los informes pueden incluir aquellos síntomas que se producen después de la vacunación pero que no están necesariamente relacionados con la propia vacuna.

Los datos publicados en el sitio web de VAERS muestran que los informes de síntomas adversos ocurridos después de la vacunación superan los 227.805 casos, incluyendo 4.201 muertes posteriores en total desde el 14 de diciembre de 2020 hasta el 14 de mayo.

Estas cifras, sin embargo, no pueden representar los efectos reales de las vacunas y únicamente sirven para determinar patrones para una evaluación profesional.

La semana pasada, el sistema recibió 943 avisos del público, aumentando 144 casos respecto a la semana anterior. Etiquetaron 24 de ellos como “graves”. Todos estaban relacionados con los de 12 a 14 años.

Los datos indican que el 20% de los fallecimientos tras la vacunación con COVID-19 estaban relacionados con trastornos cardíacos, con más pacientes varones (50%) que mujeres (44%) que fallecieron por estas circunstancias.

Aunque la edad media de los fallecidos era de 74,7 años, entre las muertes se encuentran los menores de edad. Hubo dos muertes de jóvenes de 15 años y una de 16, junto con varios informes sobre edades más tempranas, pero aún no estaba claro si la causa de la muerte era directamente vinculable a las vacunas.

Los informes del VAERS también comprenden los porcentajes de los cuatro tipos más comunes de efectos secundarios graves que se producen tras la administración de la vacuna, como la parálisis de Bell, el síndrome de Guillain-Barré, la anafilaxia y los trastornos de la coagulación, así como otras afecciones vinculables.

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En este sentido, Pfizer es la empresa que presenta los porcentajes más altos entre los demás proveedores de vacunas en la mayoría de los casos, incluyendo la parálisis de Bell (51%), el síndrome de Guillian-Barré (40%) y los trastornos de la coagulación junto con otros síntomas relevantes (1.468 casos).

Moderna, por su parte, fue el que más informes recibió sobre anafilaxia, con un 51%.

Los informes sobre los efectos secundarios graves en la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson fueron relativamente bajos en comparación con las otras dos vacunas; sin embargo, los informes sobre los problemas de coagulación también fueron significativos, con 1.093 casos, equivalentes a los de Moderna. Los porcentajes mínimos en las vacunas de Johnson & Johnson podrían atribuirse a la orden de pausa federal de finales de abril, después de que se pusiera en marcha el 1 de marzo.

Según un informe de The Defender del 19 de mayo, varias investigaciones habían descubierto que las vacunas podían no ser eficaces para las personas con enfermedades subyacentes, y que no debían vacunarse. Los CDC hicieron caso omiso de la información, afirmando que “no hay datos disponibles” que demuestren que las personas con el sistema inmunitario comprometido no deben recibir las dosis.

NBC News informó a mediados de marzo de que estos grupos con trastornos previos a la salud no fueron empleados en los ensayos clínicos de las vacunas COVID-19. Como resultado, no había información relevante sobre el asunto en el sistema de los CDC, sin embargo, animaron rigurosamente a esas personas a recibir las vacunas.

Laura Enrione – BLes.com