El dictador venezolano ya desplazó a Diosdado Cabello del Poder Legislativo y de las Fuerzas Armadas, y ahora busca desplazar a todos sus hombres de la nueva estructura del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Venezuela está preparándose para reiniciar conversaciones con Estados Unidos, luego de un primer acercamiento con el gobierno de Biden, y el dictador Maduro no ha tenido mejor idea que llevar un proceso de reestructuración interna del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que domina la vida política de los venezolanos.

Este jueves 5 de mayo, Maduro anunció nuevas medidas de revisión interna del partido comunista. Pidió simplificar la estructura organizativa: eliminar las vicepresidencias territoriales y sustituirlas por una sola figura de enlace con las regiones, y que debe ser un miembro del Consejo Político o de la Dirección Nacional.

El pasado 23 de abril se comenzó el proceso de selección para determinar los miembros de este Consejo, que asesora al presidente en materias de Estado. La elección de funcionarios reavivó la disputa entre Maduro y Diosdado Cabello, la segunda persona más poderosa de Venezuela.

Independientemente de la burocracia, lo que marca esta elección es la correlación de fuerzas entre Maduro y Diosdado que, ya tuvo sus episodios de disputa en la definición de candidaturas para las regionales y municipales y en la designación de las autoridades de la Asamblea Nacional. En todas esas pujas, Maduro impuso a los suyos.

Maduro fue elegido como presidente del PSUV por aclamación en un trámite que duró “tres segundos”, según las palabras del propio Jefe de Estado. Lo mismo para Cabello, que seguirá siendo el número dos. La pelea es más silenciosa, menos pomposa y subterránea, por las Secretarías y los alcances de ella.

Hay que cambiar la estructura y cambiar todo, tenemos que adaptarnos. Si queremos cabalgar victoriosos, de manera exitosa los años que están por venir 2022-2030 debemos cambiar desde adentro al partido en todas sus estructuras”, justificó Maduro.

Diosdado Cabello siempre concentró la hegemonía en el partido y la logística que implica la relación con los movimientos sociales que se movilizan a favor de Gobierno, dejándole a Maduro las cuestiones ejecutivas del régimen. Al mismo tiempo, Cabello presidió la Asamblea Nacional, la Constituyente y contaba con la lealtad de las Fuerzas Armadas. Según varias fuentes locales, Cabello llegó a tener más poder que Maduro en un momento.

Pero con el correr del tiempo, Maduro lo desplazó de la conducción del Poder Legislativo, renovó los altos mandos militares de la mano del poderoso ministro de Defensa, Vladímir Padrino López, poniendo figuras que responden más a él que a Cabello, y ahora busca quedarse con el control del PSUV

En el conteo previo hay unos 20 lugares a favor del presidente venezolano, entre 12 o 13 a favor de Diosdado y otro grupo de 10 que va a jugar con cierto equilibrio. Maduro buscara que los dirigentes cercanos al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodriguez, la vicepresidente Delcy Rodríguez, la esposa del mandatario, Cilia Flores y las juventudes, alcancen la mayoría de los espacios. 

Por su parte, en la Dirección Nacional, Maduro logró ubicar hasta a su hijo, Nicolás Maduro Guerra, lo que demuestra el enorme control que está teniendo en la nueva conformación de las autoridades del PSUV.

Maduro aprovechó y lo “limpió” a Elías Jaua, uno de los dirigentes históricos del chavismo, que supo ser canciller y luego vicepresidente de Hugo Chávez. Jaua había sido apartado del tren ministerial en 2018 (el último cargo fue ministro de Educación), ya que venía expresando algunas diferencias con el mandato de Maduro, entre ellas la “represión ilegal por el justo reclamo” de los trabajadores y la “subasta de bienes del Estado”.

Fuente: derechadiario.com.ar

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