Redacción BLes– La elección de Kamala Harris como candidata a vicepresidente del Partido Demócrata ha despertado una ola de críticas desde diversos sectores, no solo por sus posturas radicales, sino también por su poca o nula complementariedad con su compañero de fórmula, Joe Biden.

En el medio de la Convención Nacional del Partido Demócrata, que terminará el jueves con la definición oficial de sus candidatos para las elecciones generales del 3 de noviembre, el exrepresentante republicano Newt Gingrich pronostica que la candidatura Biden-Harris se derrumbará de una forma asombrosa en las próximas seis semanas.

“La Convención Nacional Demócrata de esta semana será el punto máximo de la marea alta antes del colapso de la fórmula Joe Biden-Kamala Harris”, apunta Gingrich en una columna publicada el martes en Fox News.

El expresidente de la Cámara de Representantes asegura que hay tres factores cruciales que determinarán la caída de la dupla demócrata.

 

1) El estado mental de Biden

 

Si el exvicepresidente de Barack Obama le gana al republicano Donald Trump, prestará juramento con 78 años de edad (tendrá 80 años antes de llegar a la mitad de su eventual primer mandato).

Pero lo que destaca Gingrich en su columna es la capacidad mental de Biden ya que, en varias oportunidades, el candidato demócrata ha realizado comentarios extraños que hacen dudar a muchos sobre su lucidez.

Por ejemplo, en febrero afirmó que se estaba postulando para el Senado. Durante la contienda por la nominación demócrata, le dijo a la gente que “visitara” el mensaje de texto Joe 30330 (confundiéndolo con un sitio web). También aconsejó a los padres asegurarse de que ellos toquen “el tocadiscos por la noche” para ayudar a sus hijos. En marzo, comenzó a recitar la Declaración de la Independencia y de inmediato se la olvidó, y durante un discurso tomó a su esposa pensando que era su hermana.

“Es claramente incapaz de funcionar como presidente”, apunta Gingrich explicando que “cada vez que sale de su escondite en el sótano, es embarazosamente claro que no podría negociar de manera positiva” con líderes extranjeros como el dictador chino Xi Jinping o el presidente ruso Vladimir Putin.

“Se está comportando cada vez más débil con cada semana que pasa. Incluso cuando su campaña puede controlar cada aspecto de sus eventos o apariciones, hay algo patético en la incapacidad de Biden para proyectar fuerza o articular cualquier idea firme”, resume Gingrich.

En efecto, en lo que parece ser una estrategia de campaña, el candidato demócrata ha aparecido muy poco públicamente y casi no ha dado entrevistas extensas.

Según una encuesta realizada a fines de junio por Rasmussen Reports, casi cuatro de cada 10 votantes creen que Biden tiene demencia.

En el mismo sentido, de acuerdo a un sondeo reciente realizado por la misma consultora, casi seis de cada 10 estadounidenses creen que, en caso de que el Partido Demócrata gane las elecciones, Harris se convertirá en presidente durante los próximos cuatro años. 

Y aquí es donde aparece el siguiente problema para Gingrich: las capacidades de Harris.

 

2) Las escasas capacidades de Harris

 

Según el veterano dirigente republicano, Harris resultará ser el candidato a la vicepresidencia “más desastroso” desde 1972, año en que el senador Thomas Eagleton, tuvo que renunciar a la candidatura demócrata a la vicepresidencia, tras darse a conocer sus problemas depresivos y psiquiátricos.

Gingrich recuerda que, cuando aún estaba en la carrera por la presidencia, Harris había oscilado entre adoptar las posiciones más radicales y luego cambiar oportunamente a posiciones más moderadas “cuando recibía el golpe”.

“Era tan poco fiable en sus posiciones políticas como en sus ataques a Biden”, asegura al mencionar los agresivos ataques al exvicepresidente de Barack Obama durante los debates demócratas. 

“Si Biden está exhausto y se esconde en un sótano, su compañera de carrera está rebotando enérgicamente por todos lados sin consistencia o fiabilidad”, dice Gingrich.

Por otro lado, si bien Harris fue propuesta para atraer el voto afroamericano, Gingrich duda que este sea el caso ya que, según cita en su columna, en noviembre de 2019, una encuesta de la Universidad de Quinnipiac mostró que la ex fiscal general de California, con apenas un 6%, ocupaba el cuarto lugar en la intención de voto entre los votantes demócratas negros. En ese entonces, Biden tenía el 44%, Sanders el 10% y Warren el 8%.

“Cuando Biden estaba atrayendo cerca de ocho votos negros por cada voto que Harris obtenía, entonces ¿por qué los demócratas pensarían que agregarla a la boleta era una idea inteligente?”, se pregunta el dirigente republicano.

 

3) El nuevo radicalismo del Partido Demócrata

 

Finalmente, Gingrich expone que la radicalización del Partido Demócrata quedará expuesta en las próximas semanas, y será rechazada por la mayoría del pueblo estadounidense.

Entre los ejemplos que menciona están el compromiso de Biden-Harris para renovar “el esfuerzo de Obama para destruir los barrios suburbanos”, la utilización del dinero de los contribuyentes para pagar los abortos hasta el noveno mes de embarazo -que es objeto de oposición incluso por parte de muchos estadounidenses que están a favor del derecho a elegir de la mujer- y el compromiso de Biden con Beto O’Rourke para ejercer el control de armas -lo que “alienará prácticamente a todos los partidarios de la Segunda Enmienda”.

Además, destaca cómo muchos alcaldes y fiscales demócratas “representan un futuro pro-criminal que está estallando en violencia. Mientras los demócratas continúan alabando públicamente a los fiscales del crimen y gritando ‘Desfinancien a la policía’, la elección en noviembre se convertirá en pro-policía vs. pro-criminal, y hay una gran mayoría en contra de la violencia”, explica Gingrich.

“A medida que la profundidad del radicalismo de la plataforma de Biden-Harris y la agenda legislativa de Chuck Schumer-Nancy Pelosi se hacen evidentes, el pueblo estadounidense se alejará cada vez más del nuevo Partido Demócrata radical y sus candidatos”, concluye.

Miguel Díaz – BLes.com