La pieza fundamental del esquema de corrupción del testaferro de Maduro está en Ecuador, donde con el SUCRE, Correa lavó más de US$ 2.000 millones entre 2010 y 2013.

En una de tantas reuniones en Caracas, Rafael Correa observaba con admiración a Hugo Chávez, mientras él se refería al SUCRE en un discurso a las cámaras. “Les pido a los venezolanos del sector privado y público, a los bancos públicos y privados, que juguemos duro con el SUCRE, no seamos mezquinos, es un mecanismo maravilloso, ustedes lo conocen, los invito a todos para que sepamos esta maravilla, nos estamos liberando de la dictadura del dólar a nivel internacional“.

Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE) es el nombre del sistema de transferencias de dinero de los países adheridos a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). Nunca llegó a ser una moneda, pero si una unidad de cuenta virtual, creada por Chávez y Correa en 2008 para “gradualmente reemplazar al dólar en el comercio interregional.

El SUCRE sin embargo, y como era de esperarse, se convirtió en la mayor “lavandería” de América Latina, con transacciones financieras producto de la corrupción venezolana camuflándose fácilmente en exportaciones e importaciones ficticias a Ecuador que sumaron unos US$ 2.000 millones entre 2010 y 2013, a través de varias empresas asociadas a los distintos gobiernos socialistas.

El negocio consistía en comprar materiales de construcción en Ecuador desde empresas estatales venezolanas que pagaban en ese país en bolívares, pero el dinero al ser transferido del Banco Central de Venezuela al de Ecuador se convertía a dólares y con ello lavaban el dinero en el mismo Banco Central ecuatoriano.

Eran compra ficticias, se enviaban contenedores vacíos, se registraban como exportaciones, pero el dinero sí llegaba a las empresas contratistas, como el Fondo Global de Construcciones de Alex Saab y Álvaro Pulido.

Alex Saab, empresario colombiano que echó sus garras tanto en Venezuela como en Ecuador, fue identificado recientemente como el testaferro de Nicolás Maduro.

Luego de su arresto, fue extraditado a Estados Unidos desde Cabo Verde acusado de lavar 350 millones en Norteamérica para el chavismo, pero la clave para que Saab sea condenado por lavado de activos está en Ecuador donde también operó la “lavandería bolivariana”.

En el año 2011, Hugo Chávez junto con Manuel Santos y Alex Saab firmaron un acuerdo de “inversión social” para importar desde Ecuador y Colombia materiales prefabricados para la Gran Misión Vivienda. Estas casas nunca se construyeron, pero FOGLOCONS, la empresa de Saab, sí cobró los dólares.

Esta empresa lavó en Ecuador aproximadamente US$ 160 millones de esta manera, y se valió del SUCRE para no ser detectado en el momento. Sirvió para lavar dinero a través de los bancos centrales de Ecuador y Venezuela para no ser detectados, desde ahí se pagaba a FOGLOCONS y este enviaba el dinero a los denominados paraísos fiscales.

Relación entre Alex Saab y el gobierno correísta

Jaime Sánchez Yánez es el personaje clave para la relación que existió entre Alex Saab y el gobierno del prófugo crimianl Rafael Correa. Apodado como “El Chamo” por Hugo Chávez, fue el principal vínculo entre él y Correa.

Además, la mano derecha de Rafael Correa es Luis Eduardo Sánchez Yáñez, hermano de Jaime y uno de los principales accionistas de la empresa FONGLOCONS.

En enero de 2016 los accionistas de FONGLOCONS Ecuador, Álvaro Pulido y Luis Sánchez Yánez fueron investigados en Ecuador por el delito de lavado de activos.

Galo Chiriboga, funesto fiscal correísta, fue al artífice principal para declararlos inocentes y después por una orden judicial se ordenó devolver a Fondo Global (la empresa de Saab), unos 56,3 millones de dólares que estaban retenidos en el Banco Central de Ecuador.

Sin embargo, la devolución a Fondo Global reveló a 18 personas que se beneficiaron del reparto del dinero blanqueado entre los que aparecen figuras como Jorge Glas, ex vicepresidente de Correa y del actual presidente de la Liga Pro de Fútbol Ecuatoriano.

En su defensa en Estados Unidos, los abogados de Saab aseguran que la justicia de Ecuador lo declaró inocente, pero eso fue un Poder Judicial intervenido por el correísmo, y cualquier revisión de la causa por la justicia estaodunidense dará un resultado muy distinto. El capítulo ecuatoriano es el engranje que le falta a la justicia de EE.UU. para entender cómo operaba en la tierra de Bolívar, la lavanderia de SUCRE. 

Julio Aquiles – La Derecha Diario

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