Redacción BLesVarios ‘expertos’ en Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenaron con dureza al gobierno de Texas durante esta semana por proteger los derechos humanos de los bebés en el útero a través de su nueva ley de Latidos del Corazón, siendo su argumento que los bebés por nacer no deben ser considerados seres humanos y que la ley atenta contra las políticas de género que promueve la organización. 

La histórica legislación provida recientemente implementada en Texas provocó felicidad y críticas desde ambos lados de la grieta. Distintos miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), organismo que desde hace tiempo viene planteando su defensa a la matanza organizada de bebés, se manifestaron en contra de la nueva normativa. 

Al comentar sobre la situación en Texas, Melissa Upreti, abogada de derechos humanos y presidenta del grupo de trabajo de la ONU sobre discriminación contra mujeres y niñas, dijo a The Guardian

“Esta nueva ley hará que el aborto sea inseguro y mortal, y creará un conjunto completamente nuevo de riesgos para mujeres y niñas. Es profundamente discriminatorio y viola una serie de derechos garantizados por el derecho internacional”.

Upreti advirtió que la legislación, que prohíbe los abortos alrededor de las seis semanas, podría forzar a los proveedores de abortos a la clandestinidad y llevar a las mujeres a buscar procedimientos inseguros que podrían resultar fatales. 

Como generalmente sucede con los defensores del aborto, en sus argumentos olvidan, o mejor dicho deciden, no mencionar la posibilidad de que en lugar de invertir en políticas para promover y facilitar el acceso al aborto, se podría invertir en acciones dirigidas a evitar llegar a la situación del aborto acompañando a las mujeres que más lo necesiten en el proceso de embarazo, parto y postparto. 

Reem Alsalem, relatora especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres, encargada de asesorar e informar al Consejo de Derechos Humanos y sus estados miembros sobre el tema, también fue determinante en sus críticas a la legislación y condenó a los cinco jueces de la Corte Suprema que ignoraron una solicitud de emergencia por parte de grupos de izquierda que intentaron cancelar la iniciativa. 

“A través de esta decisión, la corte suprema de los Estados Unidos ha optado por pisotear la protección de los derechos reproductivos de las mujeres, exponiéndolas a ellas ya los proveedores de servicios de aborto a más violencia”, dijo Alsalem a The Guardian.

Evidentemente los líderes de derechos humanos de la ONU, al igual que los sectores de izquierda que defienden la industria del aborto, consideran que la matanza de bebés es un derecho humano y por lo tanto restringirlo equivale promover la discriminación.

La postura a favor del aborto por parte de autoridades de la ONU ha traído varios conflictos y reclamos durante los últimos años. 

El 22 de octubre de 2021 el entonces secretario de estado Mike Pompeo, representando a los Estados Unidos, lideró una coalición de 32 países que firmaron la Declaración de Consenso de Ginebra para pedirle a la ONU que deje de promover el aborto como un ‘derecho’, reportó Breitbart en ese entonces.

La contundente declaración intentaba rechazar los presuntos ‘derechos’ de la mujer que la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve, los cuales incluyen el aborto como un método de ‘planificación familiar’ y al mismo tiempo reafirma la soberanía de cada país para determinar sus decisiones sin la interferencia de organizaciones internacionales.

La declaración “enfatiza que en ningún caso debe promoverse el aborto como método de planificación familiar y que las medidas o cambios relacionados con el aborto en el sistema de salud solo pueden determinarse a nivel nacional o local de acuerdo con el proceso legislativo nacional”.

El documento, hace hincapié en que los derechos de la mujer yacen en su cuidado integral como ser humano y como pieza clave en la unidad familiar, no como un elemento aislado.

La declaración enfatiza la dignidad y el valor inherentes de la persona humana, promoviendo que todo ser humano tiene el derecho inherente a la vida, incluidos los bebés por nacer, a su vez destaca la importancia del compromiso por parte de los gobiernos de permitir a la mujer atravesar el embarazo y el parto en condiciones de seguridad y ofrecer a las parejas las mejores posibilidades de tener un hijo sano. 

La batalla judicial por la ley de Texas no ha terminado. Sigue siendo incierto si permanecerá en vigor o en última instancia se mantendrá como constitucional en la corte, pero los líderes provida tienen esperanzas ahora que la Corte Suprema tiene una mayoría conservadora.

Andrés Vacca – BLes.com