Redacción BLes – Los trabajadores chinos de la iniciativa más ambiciosa del régimen chino, “Belt and Road” (La Franja y la Ruta), se encuentran varados en el extranjero en medio de las restricciones por el Covid-19 (Virus PCCh), según un informe detallado de China Labor Watch, publicado el 30 de abril.

Dicho informe detalla las terribles condiciones en las que se encuentran algunos de los trabajadores chinos en el extranjero, quienes están construyendo los proyectos de infraestructura impulsados por Xi Jinping en 2013 en todo el mundo.

A través de servicios de mensajería instantánea, llamadas telefónicas y correos electrónicos, China Labor Watch habló con casi 100 trabajadores chinos en ocho países de Asia, Europa, Oriente Medio y África adheridos a esta gigantesca red geoeconómica del régimen comunista chino.

Sus derechos humanos básicos fueron gravemente violados. La mayoría según manifestaron, fueron reclutados de forma engañosa con promesas de ciertos salarios y visados de trabajo legales. Sin embargo, al llegar a los países de acogida, les confiscaron sus pasaportes y si querían irse tenían que pagar una abultada multa al empleador chino.

Fueron sometidos a tratos inhumanos, con malas condiciones de vida y de trabajo, con jornadas excesivas, de hasta 12 horas diarias, 7 días a la semana, sin permiso de vacaciones.

Debido a que trabajaban con insuficiente protección y equipos de seguridad, muchos tuvieron lesiones graves, que en algunos casos los llevó a la invalidez permanente, por la falta de acceso a tratamiento médico.

Uno de los casos que muestran la magnitud del maltrato, corresponde a lo que sucedió con un trabajador de una empresa minera china en Indonesia, a quién luego de que se le diagnosticara positivo para el Virus PCCh en noviembre de 2020, se lo aisló durante más de 20 días en una habitación vacía sin ningún tipo de tratamiento. Según el informe, otros trabajadores más tarde, encontraron su cadáver. 

“La intimidación y las amenazas son habituales para controlar a los trabajadores chinos que realizan trabajos forzados en algunos proyectos de la Franja y la Ruta. Las amenazas más utilizadas son la deportación, las represalias al volver a casa, las multas elevadas y las sanciones. También es habitual obligar a los trabajadores a firmar una renuncia a sus derechos para demandar al empleador y obligarlos a borrar las pruebas de las violaciones de los derechos laborales en sus teléfonos.”

Pero el régimen chino censura todo lo que los deje ver ante el mundo como lo que son, un régimen autoritario. Los artículos, fotos y comentarios en las redes sociales chinas, como WeChat, que revelan la situación de los trabajadores chinos en el extranjero son censurados rápidamente, lo que lleva a que el resto del mundo tenga poca comprensión de su terrible situación.

Que el Partido Comunista chino (PCCh) lleve a cabo su iniciativa de la Franja y la Ruta utilizando trabajo forzado, no debería sorprendernos. La China comunista ha utilizado los campos de trabajo forzado, citando la “reeducación”, desde la década de 1950.

Acorde al los datos del Índice Global de Esclavitud de 2018, se estima que en 2016 había más de 3.8 millones de personas viviendo en condiciones de ‘esclavitud moderna’ en China, una prevalencia de 2.8 víctimas por cada mil personas en el país. Y según se indicó, esta estimación no incluye cifras sobre tráfico de órganos.

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En su afán por incrementar su poderío económico, gran parte del rápido desarrollo económico de China en el último siglo ha sido el resultado de una economía nacional especializada en la producción de bienes baratos y con uso intensivo de mano de obra para la exportación.

Pero el (supuesto) beneficio que para el resto de los países trae aparejado importar productos baratos provenientes de la China comunista, implica ser cómplice, directa o indirectamente, de los campos de trabajo forzado (mano de obra esclava) donde se producen.

Según Nathan Ruser, investigador del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), el gobierno chino ha construido casi 400 campos de detención en Xinjiang. Ruser indicó que “Según la mayoría de las estimaciones, alrededor del 10% de los uigures y otras nacionalidades musulmanas de Xinjiang se han encontrado detenidos arbitrariamente en estos campos”.

A pesar de que el trabajo forzado de los uigures recibió mucha atención internacional en los últimos años, un hecho menos conocido, pero que reviste gran gravedad es la persecución sistemática que el PCCh viene perpetuando desde 1999, contra los practicantes de la disciplina espiritual milenaria Falun Gong (también conocido como Falun Dafa). 

Desde el comienzo de la persecución, se estima que millones de practicantes de dicha disciplina han sido detenidos ilegalmente en prisiones y campos de trabajo donde fueron torturados, drogados, obligados a renunciar a su fe y en muchos casos asesinados para sustraer sus órganos para comercializarlos, acorde a lo reportado por el Centro de Información de Falun Dafa.

Vanesa Catanzaro – BLes.com