Redacción BLes – El 12 de octubre, la Casa Blanca hizo pública la estrategia nacional que sienta las bases de la seguridad de Estados Unidos, y una de las prioridades que se menciona en primer lugar es China y Rusia. “La República Popular China y Rusia están cada vez más alineadas entre sí, sin embargo, los retos que plantean, aunque son igualmente importantes, son diferentes entre sí”, señala el documento.

Además, según indica el informe de la Casa Blanca, Rusia es considerada un “peligro en aumento”, y la China comunista es una amenaza al orden internacional. “China tiene la intención de rediseñar el orden global y también tiene el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para hacerlo”.

Es la primera vez que la Administración Biden publica formalmente una estrategia de seguridad nacional para el país, reconociendo a China como “el desafío geopolítico más relevante de Estados Unidos” y destacando la importancia de reconstruir y mantener alianzas para ser competitivos y enfrentar futuros conflictos.

En una conferencia de prensa, Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional de la Administración Biden, dijo que “no buscamos competencia para caer en una confrontación o una nueva guerra fría”. Además, destacó la importancia de la próxima década para el orden global: “esta década decisiva es crítica tanto para definir los términos de la competencia, en particular con la (República Popular China), y también para adelantarnos a desafíos masivos, si perdemos el tiempo en esta década no podremos seguir el ritmo”.

También agregó que Washington debe manejar la relación con China mientras enfrenta los desafíos transnacionales, incluidos el cambio climático, la inseguridad alimentaria, las enfermedades transmisibles, el terrorismo, la transición energética y la inflación.

“Nuestro mundo se encuentra de nuevo en un punto de inflexión. Estamos en los primeros años de una década decisiva. Se establecerán los términos de nuestra competencia con la República Popular China. La ventana de oportunidad para hacer frente a los retos compartidos, como el cambio climático, se reducirá drásticamente, incluso cuando la intensidad de esos retos aumente”, dijo Sullivan.

La estrategia de seguridad nacional establece como prioridad la inversión “los fundamentos de nuestra fuerza en nuestro país – nuestra competitividad, nuestra innovación, nuestra resistencia, nuestra democracia”, además de “alinear nuestros esfuerzos con nuestra red de aliados y socios, actuando con un propósito y una causa comunes”. Estos dos puntos son los más importantes para hacer frente al rápido desarrollo y modernización que la RPC está logrando con sus fuerzas militares, como también confrontar la expansión de la China comunista en todo el mundo para imponer su “modelo autoritario” a través de su poderío económico.

El asesor de seguridad nacional también remarcó que Estados Unidos quiere colaborar con la RPC, “nos comprometeremos de forma constructiva con la RPC siempre que podamos, no como un favor ni a cambio de nuestros principios, sino porque trabajar juntos para resolver problemas comunes es lo que el mundo espera de las potencias responsables. Y porque es en nuestro interés”.

El informe menciona que la Administración Biden pretende responsabilizar a la República Popular China por los abusos a los derechos humanos en Xinjiang, Tíbet y el “desmantelamiento de la autonomía y de las libertades civiles en Hong Kong”. No se observa ninguna mención especial a otros abusos de derechos humanos, como las persecuciones religiosas ni a los activistas disidentes chinos.

Respecto a Taiwán, el interés principal es mantener la paz en el Estrecho, sin embargo, se afirma que Estados Unidos se opone a cualquier cambio unilateral del statu quo por cualquiera de las dos partes y que no apoya la independencia de la nación insular.

¿Mensaje político para Xi?

Expertos y analistas sobre China coinciden en que el documento publicado por la Administración Biden es “un fuerte mensaje político para Xi” y que no es una simple coincidencia que fuera lanzado a días del XX Congreso del Partido Comunista Chino.

“Es significativo porque el enfoque de Biden sobre China está finalmente tomando forma y es un enfoque intimidatorio, agresivo y que aprieta los dientes, cuyo objetivo es frenar el ascenso, la competitividad y la influencia de China”, dijo Zhu Feng, profesor de asuntos internacionales en la Universidad de Nanjing. “Significa desafíos y presiones sin precedentes para China”.

Gal Luft, codirector del Instituto para el Análisis de la Seguridad Global, con sede en Washington, dijo: “Washington está esquizofrénico respecto a China, proyectando su propia beligerancia sobre ella. Afirma su desinterés por una Guerra Fría, pero cada una de sus acciones indica lo contrario. Sus acciones apuntan a una sola dirección: confrontación, provocación, sabotaje y descarrilamiento”.

Luft también indicó que era la primera vez que Estados Unidos menciona a la RPC (República Popular China) en lugar de simplemente China, y que de este modo estaría estableciendo una distinción entre el pueblo chino y su gobierno.

Otros expertos señalaron que la estrategia de Biden debe considerar a China como una amenaza y que necesitaría más presupuesto para fortalecer las defensas de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos y otros países deberían dejar de reforzar el poderío de China, redirigir el esfuerzo para concretar un desacoplamiento estratégico y abandonar aquellos compromisos que socavan a los aliados, mientras que China se aprovecha de ello.

En un reciente artículo de Robert Manning, publicado por el Stimson Center, se plantean algunas contradicciones que presenta la estrategia de Biden. Por un lado, en el documento se explica correctamente que los desafíos globales como el cambio climático, las pandemias, la inseguridad alimentaria y el terrorismo requieren una cooperación global. Pero estos objetivos contrapuestos no se dividen fácilmente porque China cerró la cooperación sobre el cambio climático para protestar por las políticas estadounidenses hacia Taiwán y las prohibiciones a las exportaciones de tecnología de alta gama.

En conclusión, la estrategia de seguridad nacional de la Administración Biden reconoce el peligro del avance de la China comunista en el mundo, sin embargo, el documento solo se limita a mencionar algunos puntos, como el cambio climático, la competencia en la tecnología y la defensa, entre otros. Rusia también tomó un papel importante como amenaza a Estados Unidos desde el inicio del conflicto bélico.

El próximo domingo se iniciará el evento que decidirá el futuro político de China, con una posible reelección de Xi Jinping como líder absoluto del Partido Comunista Chino, ¿cómo confrontará el nuevo líder del PCCh esta nueva estrategia de Biden hacia el país asiático?

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

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