Redacción BLesEl New York Times, un medio de comunicación alguna vez  reconocido por su alta calidad de reportaje, ahora se ha convertido en un portavoz del resentimiento, publicando notas que intentan desacreditar maliciosamente a otros medios conservadores que van ganando terreno en el mercado, incluso llegando tan lejos como para desmerecer las enormes violaciones a los derechos humanos del régimen comunista chino.

Este domingo 25 de octubre pasado, el periódico publicó una nota en su portada sobre como el Epoch Times, la versión en inglés de uno de los medios de comunicación independientes de habla china más importantes del mundo, Da Ji Yuan, pasó de ser un medio sin presupuesto a convertirse en una “gran maquinaria de influencia”.

Pero al leer la presunta investigación, a uno no le queda más que el gusto amargo de lo que la mayoría de los medios de izquierda hacen cuando ven que a la competencia le va mejor: atacar vilmente sus logros torciendo los hechos, invirtiendo lo bueno y lo malo.

En su extensa nota, el “periodista” Kevin Roose, ataca al periódico por ser “pro Trump” y lo relaciona con el grupo de Falun Dafa, un movimiento espiritual que es severamente perseguido por el Partido Comunista Chino desde 1999, y usa el testimonio de una exempleada aparentemente resentida para fundamentar su ataque.

Falun Dafa, una disciplina de la Escuela Buda se difundió en China a principios de los ’90 y ganó mucha popularidad debido a que sus enseñanzas basadas en Verdad-Benevolencia-Tolerancia combinadas con una serie de ejercicios suaves, no solo ofrecieron a la gente una forma de alcanzar la paz mental, sino también una nueva manera de mantenerse sano, según sus practicantes.

Justamente debido a su popularidad, llegó a tener casi 100 millones de seguidores en 1997, el régimen chino decidió prohibir la práctica y perseguir a quienes la seguían. Esto se tradujo en una campaña similar o peor a la Revolución Cultural, con arrestos arbitrarios, torturas e incluso sustracción forzada de órganos para trasplantes. 

El sitio web oficial de Falun Dafa, Faluninfo.net, publicó una editorial para aclarar lo dañino del reportaje de New York Times.

“Nos entristece ver al New York Times difamar a Falun Gong en un ataque a un medio de comunicación rival. Los errores cometidos en este artículo sobre esta práctica espiritual basada en el budismo, así como las omisiones significativas que rodean la persecución en China, señalan un extraño y preocupante descenso de lo que una vez fue un pilar del periodismo americano”, dijo el director ejecutivo del Centro de Información de Falun Dafa, Levi Browde.

Después de 20 años desde que el régimen inició la persecución, organizaciones respetables como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, como también las Naciones Unidas, han documentado las extensas e inhumanas violaciones a los derechos humanos a los que los practicantes en China han sido sometidos.

En 2006, David Kilgour y David Matas, dos reconocidos abogados canadienses, publicaron su informe “Cosecha Sangrienta”, en el cual presentan evidencia concreta sobre cómo el régimen chino usa a los practicantes sanos como una fuente para extraerles sus órganos y venderlos para trasplantes.

Sin embargo, Roose eligió decir que “el grupo… acusa” al PCCh de estos crímenes, desestimando peligrosamente uno de los genocidios más grandes de los tiempos modernos.

Incluso en los Estados Unidos, tanto los demócratas como republicanos, se han unido para elaborar resoluciones condenando los abusos en la persecución a Falun Dafa.

Hasta hoy, hubo 5 resoluciones con el apoyo de ambos partidos: La Resolución 343 (año 2015) de la Cámara fue copatrocinada por 83 demócratas y 102 republicanos. La resolución 605 (año 2009) de la Cámara fue copatrocinada por 40 demócratas y 41 republicanos. Y finalmente, la Resolución 188 (año 2001) de la Cámara fue copatrocinada por 62 demócratas y 37 republicanos. Todas ellas condenan la persecución del régimen chino a Falun Dafa. 

Faluninfo.net encontró algunos lazos entre el New York Times y el régimen chino que llegan hasta el 2001, y señala que quizás estas relaciones sean la razón por las que el medio no reporta sobre la persecución a Falun Dafa, pero van más allá de no reportar, sino que sus artículos están colaborando con el PCCh en su intento de influenciar a Occidente en contra de la disciplina que quiere eliminar.

No es la primera vez, y aparentemente no será la última, que el “ex” gran periódico se dedica a volcar sus celos, que no tienen nada que ver con el periodismo, al ver cómo a otros medios les va bien y para lograr tales fines, ha ayudado al PCCh con su campaña genocida. 

Si el New York Times continua en este camino, el de esparcir odio hacia su competencia, solo logrará pavimentar su propio sendero a la extinción.  

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com