Por José Raúl Rodríguez Rangel (*) para BLes.com.

La promesa de Jair Bolsonaro de “barrer del mapa a los rojos” a nivel de nación, una frase muy usada por la Junta Militar brasilera durante la Guerra Fría, ahora traída a colación como frase electorera, esclarece de algún modo la difícil relación del presidente electo con el comunismo, ya sea la ideología abstracta de ese signo, colgada en cualquier espacio de izquierda, o concretamente los partidos comunistas e individuos afines a tales manuales.

Lo cierto es que Bolsonaro no necesita conejos debajo de la manga para relanzar su política exterior anticomunista: a finales de diciembre Cuba se declaró en default frente a Brasil, la deuda de 711 millones dólares se ha hecho impagable y además, gravita en el entorno de Planalto el uso por parte de la isla caribeña del contingente cubano de 9 mil médicos que servía de catalizador político, que el presidente electo denunció como una gigantesca red de trabajo esclavo donde se hacía labor de inteligencia a través de falsos médicos y donde se gestaron “golpes” contra la democracia brasilera, a manera de lo ocurrido frente a Michel Temer, a quien La Habana amenazó con retirar sus profesionales y dejar 29 millones de ciudadanos sin cobertura médica.

Todo ello redundará en una política exterior que haga frente a la penetración del comunismo cubano, y ojo, el gigante suramericano arrastrará a otros en esa cruzada a causa de intereses económicos vitales, como es el caso de Argentina, que pasado el tiempo tendrá que ajustar su hoja de ruta exterior.

Médicos cubanos en Brasil

Jair Bolsonaro no quiso al “presidente” cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez en su acto de posesión, y amenazó con cerrar la embajada de Brasil en Cuba y romper relaciones diplomáticas, culturales y económicas con La Habana.

La tensión se elevó cuando una cuota de 10 millones de dólares vencida en julio, que Cuba pagó parcialmente (4 millones de dólares), se unió a los pagos atrasados de junio, cuando la isla comunista sólo había pagado 2 millones, de 8 millones de dólares correspondientes a ese mes por deudas con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y el Programa de Exportaciones (Proex), respaldadas por el tesoro brasileño.

Esa deuda sin pagar de junio llegó a superar los 180 días por lo que entró en default, que junto a los compromisos atrasados de 2018, en el orden de los 100 millones de dólares, de un total global de 711 millones de dólares a pagar en 25 años, brinda un panorama desolador para la Mayor de las Antillas con su acreedor.

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También es sorprendente el debate dentro de la sociedad civil de la Isla, que investiga la corrupción alrededor de la terminal de portacontenedores de la Zona Especial de Desarrollo Económico del Mariel, donde lo pactado por los contratistas fueron mil doscientos metros y solo alcanzó una longitud de setecientos. De esta manera la Cuba profunda acusa a los “cuadros” del Partido Comunista de Cuba (PCC) de haber robado a Odebrecht.

También los acuerdos ideológicos y los entramados guerrilleros de la década de los años de 1960 han pasado factura, en este contexto se da el caso de José Dirceu, luego de su canje por el embajador norteamericano secuestrado en Brasilia que llegó exiliado a la Mayor de las Antillas a finales de esos años y allí este personaje se transformó en partisano, y a través de una reconstrucción quirúrgica en Carlos Gouveia de Melo.

En 1974 de Melo entró de incógnito en Brasil. Para luego, durante la amnistía volver a Cuba y recuperar su antigua máscara dirceniana y fundar junto a Luis Ignacio “Lula” Da Silva el Partido de los Trabajadores (PT), de quien fue su presidente de 2003 al 2005.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, viajó a Brasil para asistir el martes 1 de enero de 2019 junto a su esposa a la toma de posesión del presidente electo, Jair Bolsonaro.
El secretario de Estado, Mike Pompeo, viajó a Brasil para asistir el martes 1 de enero de 2019 junto a su esposa a la toma de posesión del presidente electo, Jair Bolsonaro.

Jair Bolsonaro ensaya junto a los Estados Unidos un frente de lucha que puede cambiar la correlación de fuerzas y transformar las relaciones de América Latina con Cuba, aún más, contra las dictaduras detrás del Eje del Mal (Cuba-Venezuela-Nicaragua), téngase presente que son regímenes delatados por antiguos seguidores muy cercanos a sus líderes, quienes han ofrecido a la comunidad internacional un historial infinito de evidencias y aterradores testimonios de sus crímenes y su relación con el terrorismo y el narcotráfico, también han sido denunciados ante la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, pasando por el Parlamento Europeo y el Congreso Norteamericano, hasta la Organización de Estados Americanos y el Grupo de Lima en la región, y por iniciativas como el Grupo IDEA (Iniciativa Democrática de España y Las Américas).

Estados Unidos se retiró del Consejo de Derechos Humanos en junio del 2018, sin embargo, dejó claro que no abandonaría sus compromisos con la salvaguarda de los Pactos de derechos Civiles y Políticos, Culturales, Económicos y Laborales en el mundo. En tal contexto la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley dijo, “Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos”.

En esencia, la deriva totalitaria en la región se ha encontrado con dos gigantes de la lucha anticomunista global frente a la amenaza real de Estados calificados como criminales por la comunidad internacional, y contra el desmedido afán de estos Estados de imponer y expandir a través de la doctrina “del fin justifica los medios” sus proyecciones hegemónicas.

(*) El autor es el representante del Foro Antitotalitario Unido de Cuba (FANTU) en América del Sur.

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