Redacción BLesEl presidente Donald Trump y su campaña vienen mostrando evidencias que exponen el fraude electoral e irregularidades que favorecieron a su rival demócrata Joe Biden en estados clave en las elecciones generales. En un comunicado de prensa emitido el 11 de noviembre, la campaña del mandatario republicano citó varios casos concretos de personas muertas que “votaron” en Georgia.

Si bien Deborah Jean Christiansen de Roswell, un suburbio de Atlanta, murió en mayo de 2019, alguien la registró para votar el 5 de octubre, fecha límite para registrarse para votar. Y, de hecho, se contabilizó su voto.

La campaña de Trump expuso como evidencia los registros de votantes y el obituario del Atlanta Journal-Constitution (AJC) que anunció el deceso de Christiansen hace más de un año.

Lo mismo sucedió con James Blalock de Covington, quien murió en 2006, pero “alguien” utilizó su identidad para emitir su voto en las elecciones de 2020. El aviso de la muerte de Blalock también apareció en el AJC.

En los registros aparece que Linda Kesler, de Nicholson, votó en las últimas elecciones sin embargo, según el obituario del AJC, murió en 2003.

Edward Skwiot, de Trenton, también emitió su voto la semana pasada, a pesar de que murió en 2015. El Chattanooga Times Free Press publicó un aviso de su muerte en abril de ese año. 

“Estas víctimas del fraude electoral merecen justicia, y los votantes legales deben poder tener la confianza de que sus votos no pierden sentido debido a votos emitidos ilegalmente”, destacó al respecto la campaña de Trump.

“El pueblo estadounidense merece una elección libre, justa y completamente transparente en la que se cuente cada boleta legal y no se cuente cada boleta ilegal”, afirmó el comunicado.

El equipo de campaña de Trump también apuntó a los medios de comunicación que falsamente reportaron días atrás que Joe Biden era el “presidente electo”, a pesar de que el Colegio Electoral todavía no se ha expedido y aún se están disputando los votos electorales de al menos media docena de estados.

“Los estadounidenses no pueden confiar en los resultados de las elecciones a menos que los funcionarios electos, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y los periodistas imparciales tomen en serio el tema del fraude electoral e investiguen los posibles casos a fondo”, indicó la campaña.

“La campaña de Trump continuará sacando a la luz estas acusaciones, y los medios de comunicación y las autoridades electorales deberían examinarlas enérgicamente”, agregó.

Ante la sucesión de demandas y denuncias de fraude e irregularidades en Georgia, el secretario de Estado local, Brad Raffensperger, informó que el estado llevará a cabo un recuento manual de todos los votos emitidos durante las elecciones del 3 de noviembre.

“Esto ayudará a crear confianza. Será una auditoría, un recuento y una recapitulación todo a la vez”, dijo Raffensperger en una conferencia de prensa el miércoles asegurando que las autoridades estatales trabajarán con funcionarios de los condados para completar el recuento antes de la fecha límite estatal del 20 de noviembre.

Pero las irregularidades en Georgia no se limitan solo a personas muertas que “votaron”. Un caso especial es el del condado de Fulton, donde se encuentra la capital y ciudad más poblada del estado, Atlanta.

De acuerdo a dirigentes republicanos locales, las autoridades electorales les dijeron a los observadores republicanos que cerrarían el centro de conteo a las 22:30h del 3 de noviembre. Sin embargo, siguieron contando votos por al menos dos horas y media más.

“Los funcionarios electorales del condado de Fulton dijeron a los medios de comunicación y a nuestros observadores que iban a cerrar el centro de conteo en State Farm Arena a las 10:30 pm la noche de las elecciones”, explicó David Shafer, director del Partido Republicano del estado.

Shafer denunció que, por el contrario, se siguieron “contando las boletas en secreto hasta la 1:00 am”.

“Los funcionarios electos del condado de Fulton reanudaron ilegalmente el conteo de boletas después de que nuestros observadores dejaron el centro”, afirmó.

Es tal la cantidad de irregularidades y situaciones sospechosas que ocurrieron en Georgia durante las elecciones que senadores que representan al estado pidieron la renuncia de Raffensperger a comienzos de esta semana.

Miguel Díaz – BLes.com