Redacción BLes– El Departamento de Trabajo y el Departamento de Seguridad Nacional anunciaron el martes una modificación en la legislación que regula las visas H-1B, apuntando a reordenar el uso de trabajadores extranjeros calificados por parte de empresas locales, buscando priorizar los empleos estadounidenses en medio de la crisis económica provocada por la pandemia del virus del PCCh. 

La nueva normativa aumentará significativamente el salario mínimo que las empresas deben pagar a los trabajadores contratados a través del programa de visas H-1B. También limitará la definición de “ocupaciones especializadas” elegibles para este tipo de visas. 

Según informó la Administración de Empleo y Formación de los Estados Unidos, el objetivo final es ayudar a los trabajadores estadounidenses a seguir siendo competitivos en el mercado laboral. Promoviendo que los extranjeros que sean contratados por este tipo de visa sea por sus capacidades y no simplemente para reducir los costos del empleador. 

Después de una revisión significativa de los programas de visas de Certificación de Empleo Permanente, el Departamento consideró que la estructura salarial existente facilita abusos por parte de los contratistas, al mismo tiempo que genera una deflación y estancamiento del salario de los trabajadores estadounidenses. 

Con la revisión, se busca reestructurar los salarios vigentes y eliminar cualquier incentivo o ventaja económica en la contratación de trabajadores extranjeros de manera permanente o temporal en los Estados Unidos. 

Los cambios serán efectivos desde el 8 de octubre, y durante un período de 30 días, el Departamento aceptará comentarios y la posibilidad de generar ciertas modificaciones en la regulación. 

Se espera que el Departamento de Trabajo reciba algunas críticas por parte de sectores empresariales, que al cometer abusos en el uso de este programa, se ven fuertemente beneficiados en sus costos laborales. 

Según reportó Breit Bart, desde que surgió el tipo de visas H-1B, se desarrolló un gran negocio, alrededor del cual los contratistas de mano de obra extranjera obtienen decenas de miles de visas H-1B y luego subcontratan a esos trabajadores a empleadores estadounidenses. 

Bajo las nuevas reglas, los empleadores estadounidenses cuando hagan uso de empleados con este tipo de visa, tendrán que emplear a los trabajadores directamente y demostrar que existe un trabajo real que requiere un trabajador extranjero calificado de manera única. De este modo se buscará eliminar a este gran negocio de contratistas de mano de obra extranjera.

Las empresas en Estados Unidos, emplean aproximadamente a 1,3 millones de graduados extranjeros. Gran parte de estos puestos de trabajo podrían ser ocupados por nuevos graduados estadounidenses y por profesionales estadounidenses con experiencia. El problema no sería grave si el trabajo lo ocupa un extranjero por sus aptitudes, lo preocupante y lo que se pretende modificar, es que esos puestos de trabajo no sean ocupados por extranjeros simplemente por una cuestión de disminuir los costos de los empleadores. 

Más de dos tercios de los titulares de visas H-1B provienen de la India y son empleados principalmente por empresas de tecnología, según estadísticas del gobierno reportadas por Breit Bart.

Muchos de los trabajadores extranjeros cumplen con las normas y son baratos, en parte, porque esperan obtener visas permanentes en Estados Unidos. 

Una de los puntos a modificar a la hora de otorgar los visados, será que los trabajadores H-1B que sean admitidos, deben poseer habilidades y calificaciones únicas que los trabajadores estadounidenses no pueden replicar fácilmente.

El presidente Trump siempre ha manifestado su desacuerdo en el abuso que determinados sectores hacen del sistema de visas laborales para extranjeros buscando sacar provecho propio.

En marzo de 2016, Trump ya se había “comprometido con la eliminación del abuso generalizado y desenfrenado” en el programa. Durante los años subsiguientes donde la economía creció y escaseó el desempleo, los abusos no fueron tan notorios. Pero en la situación actual en que la pandemia del virus del PCCh provocó una recesión económica a escala global, la medida vuelve a cobrar absoluto sentido y utilidad.

Andrés Vacca– BLes.com