El Secretario de Seguridad Nacional interino, Chad Wolf, acusó a los dirigentes demócratas de Portland de permitir que la “turba” de “anarquistas violentos” tomen a la fuerza lugares y edificios públicos de la ciudad estadounidense durante más de seis semanas.

“La ciudad de Portland ha estado sitiada durante 47 días consecutivos por una turba violenta, mientras que los líderes políticos locales se niegan a restablecer el orden para proteger su ciudad”, señaló Wolf en un comunicado publicado el jueves.

“Cada noche, anarquistas sin ley destruyen y profanan propiedades, incluyendo el palacio de justicia federal, y atacan a los valientes agentes de la ley que la protegen”, añadió el funcionario.

La ciudad del estado de Oregon se sumió en el caos tras la muerte del miembro de la comunidad afroamericana, George Floyd, en Minneapolis el pasado 25 de mayo, en manos de la policía local.

Sin embargo, un reporte de Fox News describe que mientras que en otras ciudades se produjeron manifestaciones que finalmente se extinguieron, en Portland han continuado durante más de un mes y medio, provocando una ola de violencia en las calles y destrucción de la propiedad privada pocas veces vistas.

Pérdidas millonarias

Según el medio local The Oregonian, los negocios locales han reportado pérdidas por un valor aproximado de 23 millones de dólares.

La mayoría de esa cifra es producto de los saqueos y disturbios que se han producido en el centro de la ciudad.

El sitio de noticias de Portland describe que se ha visto a los manifestantes prender fuego a colchones y encender fuegos artificiales en las calles. 

Asimismo, los manifestantes han instalado tiendas de campaña en el parque cerca del tribunal federal. 

También han levantado barricadas en las calles con el fin de crear su propia “zona autónoma”, tal como ocurrió en Seattle (la cual ya ha sido disuelta).

Declaraciones cruzadas

A comienzos de julio, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) coordinó operativos con otras agencias de aplicación de la ley, tales como el Servicio de Alguaciles, el Servicio de Protección Federal y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, entre otras, para establecer servicios rotativos de protección de la ley y el orden en la ciudad en un intento de sofocar la violencia y proteger la propiedad federal. Sin embargo, los políticos locales, pertenecientes al Partido Demócrata, se oponen a esta medida.

En este marco, el DHS publicó una lista de casi 100 hechos violentos causados por lo que la agencia federal llamó “anarquistas violentos”.

En la extensa sucesión de hechos se describe, por ejemplo, cómo en los últimos días los alborotadores han atacado a las fuerzas del orden con martillos, láseres, hondas y fuegos artificiales, mientras que otros estaban armados con mazos, tasers y “escombros en llamas”.

También se detallan los ataques que han sufrido los edificios federales, como el Palacio de Justicia.

Sin embargo, los funcionarios demócratas se han centrado en la respuesta de las fuerzas del orden a la turba.

El senador Ron Wyden, demócrata de Minnesota, escribió a Wolf y al fiscal general William Barr esta semana quejándose de que un manifestante fue golpeado en la cabeza por una munición de control de multitudes.

“Esta respuesta federal impulsada políticamente es intolerable”, expresó Wyden.

Mientras tanto, el alcalde demócrata Ted Wheeler dijo que Wolf lo llamó el martes para hablarle sobre la violencia en curso y cómo el gobierno podría ayudar.

Wheeler tweeteó lo que le dijo a Wolf: “Mi mayor preocupación inmediata es la violencia que los oficiales federales trajeron a nuestras calles en los últimos días, y las tácticas de amenaza de vida que sus agentes usan”.

“No necesitamos ni queremos su ayuda”, sostuvo.

Pero Wolf señaló que los agentes federales no tienen intención de retirarse en tanto la violencia siga en las calles. En ese sentido, le pidió a los funcionarios locales que hagan cumplir la ley y tomen “las medidas adecuadas”.

“En lugar de dirigirse a los criminales violentos en sus comunidades, los líderes locales y estatales se centran en culpar a las fuerzas del orden y piden menos agentes en su comunidad”, lamentó Wolf al respecto.

En ese sentido, aseguró que “este asedio puede terminar si los funcionarios estatales y locales deciden tomar las medidas adecuadas en lugar de negarse a aplicar la ley”.

“Esta respuesta fallida solo ha envalentonado a la turba violenta, ya que intensifica la violencia día tras día”, añadió.

De cara a lo que viene, Wolf sostuvo que el DHS “no abdicará de su solemne deber de proteger las instalaciones federales y a los que están dentro de ellas”.

“Una vez más, reitero la oferta del Departamento de ayudar a los líderes locales y estatales a poner fin a la violencia perpetuada por los anarquistas”, concluyó.