El mandatario de Brasil prometió la privatización más grande de la historia del país y de Sudamérica, en caso de ser reelecto nuevamente en las elecciones de octubre. El ministro Adolfo Sachsida recibió instrucciones para comenzar los preparativos de la privatización.

Después de un largo proceso de reestructuración de Petrobras, sobre el cual se incluye la racionalización de la planta de personal, la eliminación de cargos sin justificación técnica, la adopción de criterios de mercado y la eliminación de la corrupción, el presidente Jair Bolsonaro anunció que la empresa está lista para pasar a manos privadas y explotar al máximo su potencial.

Bolsonaro confirmó que el Gobierno dio el visto bueno para la privatización de Petrobras. El ministro de Minas y Energía, Adolfo Sachsida, fue instruido por el Presidente para que adopte los preparativos de la privatización. Bolsonaro promete concretar exitosamente la operación para mediados del año próximo, en caso de ser reelecto en las próximas elecciones de octubre.

“Sachsida tiene esta idea. Le di luz verde para discutir la privatización de Petrobras el próximo año”, afirmó Jair Bolsonaro.

Hasta ahora, la privatización no era completamente factible debido a la necesidad de reestructurar la empresa para atraer al apetito inversor. Hasta el año 2017, la gigante petrolera estatal registraba resultados contables deficitarios y se vio envuelta en escándalos de corrupción como el caso “Operación Autolavado”.

La reestructuración llegó a su fin en el año 2021 y la empresa logró registrar un superávit récord por 19.875 millones de dólares en ese mismo año. También existen factores internacionales que arrojan fuertes incentivos para la inversión privada en Petrobras, entre otros el alza de los precios de la energía y la búsqueda de nuevos proveedores por parte de la Unión Europea.

Sin embargo, la privatización no puede ser posible sino hasta que se haya terminado el proceso electoral, debido a que el principal candidato opositor, el socialista y exconvicto Lula da Silva, promete boicotear cualquier tipo de esfuerzo en la privatización.

Antes de culminar el proceso electoral, debido a la elevada incertidumbre sobre el rumbo económico no existe la suficiente seguridad jurídica como para poder garantizar una privatización ordenada y sostenible en el tiempo.

El Gobierno federal posee actualmente el 54% del paquete accionario de Petrobras, y la “acción de oro” que otorga ventajas especiales dentro del directorio. Por otra parte, el también estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) controla el 5% de la empresa. De esta manera, el Estado brasileño posee el control directo o indirecto de hasta el 64% de Petrobras, y esta posición deberá desarmarse en la transición a inversores privados.

Fuente: derechadiario.com.ar

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