Con un sector petrolero totalmente paralizado y destruido, la dictadura de Nicolás Maduro recurre a Irán para adueñarse de grandes refinerías y pozos petrolíferos. 

Venezuela vive una gran crisis petrolera desde hace algunos meses, con refinerías totalmente paralizadas sin producción activa de gasolina, que a su vez deriva en una gran escasez presente en todo el país.

En las últimas semanas, a pesar del gran petróleo bajo suelo venezolano, en la nación devastada por el socialismo se ven largas filas afuera de las gasolineras. El tiempo de espera para por fin depositar gasolina al tanque de sus automóviles puede tardar de 1 a 6 semanas.

Todo este desastre se debe en su mayoría al choque de la crisis del coronavirus y a la pésima gestión gubernamental, ya que el sistema productivo petrolero venezolano está totalmente colapsado. A tal nivel llega la gravedad del asunto que ni siquiera la empresa petrolera venezolana PDVSA tiene reservas de gasolina disponibles a la fecha.

La Derecha Diario ya ha hablado de este tema en una noticia anterior, titulada Venezuela: sin NAFTA ni Libertad.

Con esta desesperante crisis, la dictadura de Nicolás Maduro intento buscar ayuda Internacional, respaldo y asesoría petrolera. Tras la negativa de Rusia a “ayudar”, la dictadura contactó a uno de sus principales “socios”, Irán.

Maduro acudió urgentemente a Irán para que le ayude a reiniciar operaciones de una de las principales refinerías del país y evitar que la poca infraestructura petrolera que queda en pie termine de colapsar.

El régimen de Maduro, también compró cargas de gasolina a Irán a través de intermediarios, ya que el país no está produciendo casi nada. Irán accedió y comenzó a enviar a Venezuela varios lotes de componentes de mezcla utilizados para la producción de gasolina, un catalizador, piezas de repuesto y técnicos petroleros. Todo este apoyo fue enviado a través de la sancionada aerolínea iraní, Mahan Air.

Estas políticas, hacen aumentar la influencia y participación iraní en los sectores energéticos, agrícolas y financieros de Venezuela, sectores que se presentan en estado de emergencia debido a la crisis económica que atraviesa el país sudamericano desde hace varios años.

Ante el visto bueno iraní, Maduro anunció al sancionado Tareck El Aissami como nuevo ministro de petróleo de Venezuela. El Aissami, de origen Sirio-Libanés, está altamente involucrado en el escándalo de narcotráfico que encubre al régimen Venezolano, y se le considera como uno de los principales pilares del Cartel de los Soles.

El Aissami también ha sido acusado de terrorismo debido a sus estrechas relaciones con los regímenes de Cuba e Irán, además de su amplia conexión con los grupos terroristas Hamas y Hezbollah. Es considerado como “el principal contacto de Irán en Venezuela”.

El Aissami es buscado por la justicia Estadounidense, teniendo una recompensa de 10 millones de dólares por su cabeza.

En su primer informe, Tareck cedió el control de la refinería Amuay al régimen iraní, la más grande del país, que se encuentra paralizada y sin recursos debido a la pésima gestión del dictador Maduro.

Según un reporte de la agencia de noticias Bloomberg, Irán no hace esta acción por generosidad o amistad, si no que el régimen de los ayatolás tiene como objetivo sacar grandes reservas de lingotes de oro de Venezuela para transportarlos a Teherán, la capital iraní, a través de la aerolínea Mahan Air.

Bloomberg también señala que funcionarios del régimen “cargaron más de 9 toneladas de oro a un avión de Mahan Air que partía a casa. Esas 9 toneladas equivalen a más de 500 millones de dólares”.

Este flujo constante de vuelos desde Irán hacía Venezuela y viceversa, no ha pasado desapercibido para los usuarios de las redes sociales, que notifican de inmediato cada vuelo proveniente o saliente al país Islámico.

La mayoría de estos vuelos hacen escala en Argelia por un tiempo limitado, para después salir a su destino final. Según usuarios y periodistas venezolanos, desde el pasado 20 de Abril, ya se han detectado más de 13 vuelos entre Venezuela y Irán.

Estos vuelos entrantes a Venezuela, tienen como destino la capital, Caracas o el aeropuerto internacional Las Piedras en la ciudad de Punto Fijo, en el estado Falcón, estado en dónde se encuentra ubicada la refinería Amuay.

Con esto, se abre la posibilidad de que el régimen de Nicolás Maduro está vaciando todo el oro existente que queda en las arcas del Banco Central de Venezuela para empaquetarlo y enviarlo en vuelos directos a Teherán como método de pago por los servicios que esté realiza para reactivar la industria petrolera Venezolana.

El secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, declaró que “Estamos preocupados por el comportamiento desestabilizador de Irán en Venezuela, en los últimos días, múltiples aviones pertenecientes a Mahan Airlines han transferido una cantidad desconocida de ayuda al régimen de Maduro, está es la misma aerolínea que Irán usa para mover armas y soldados en zonas de conflicto en todo el medio oriente.

Irán desestimó estás declaraciones de los Estados Unidos, calificandolas de “infundadas”. Pero no mencionaron ni justificaron la alta actividad de vuelos comerciales entre Teherán y Caracas de la última semana en plena crisis del COVID-19.

Mientras Maduro irresponsablemente saquea y regala las reservas de oro del país, Irán aumenta su influencia en América, teniendo un rol más protagónico y un peso mayor en las políticas de la dictadura venezolana.

Fuente: Derecha Diario.