Redacción BLes –El 14 de octubre, la Policía Federal de Canadá anunció la detención de un investigador que trabajaba en una empresa de servicios públicos en el área de Montreal, bajo la sospecha de enviar secretos comerciales a China.

Yuesheng Wang, de 35 años y oriundo de Candiac, al sur de Montreal, se desempeñaba como investigador en materiales para baterías con el Centro de Excelencia en Electrificación del Transporte y Almacenamiento de Energía (Cetees), de la compañía Hydro-Québec. Tras detectar varios movimientos sospechosos, los agentes de seguridad corporativa de Hydro-Quebec, iniciaron una investigación conjunta con el equipo de seguridad nacional de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) en agosto.

Dominic Roy, director sénior responsable de seguridad corporativa de la empresa, anunció:

“Nuestros mecanismos de detección e intervención permitieron a nuestros investigadores llamar la atención de la RCMP sobre este asunto, con quien hemos trabajado en estrecha colaboración desde entonces”

“Ninguna organización está a salvo de una situación como esta, por lo que siempre debemos permanecer vigilantes y transparentes, y no debemos tolerar violaciones al código de ética de la empresa”

Luego de meses de investigación, un portavoz de la RCMP declaró en un comunicado:

“El Sr. Wang supuestamente obtuvo secretos comerciales para beneficiar a la República Popular China, en detrimento de los intereses económicos de Canadá”

“La interferencia de actores extranjeros es una prioridad para muchas agencias de inteligencia y de aplicación de la ley en todo el mundo”

 “Hydro-Quebec se considera una infraestructura crítica y un interés estratégico que debe protegerse”.

Aparentemente, Wang buscaba información relacionada con la “misión central” de Hydro-Quebec. Al surgir las sospechas meses atrás, los agentes de seguridad de la empresa revocaron sus accesos. 

Wang deberá comparecer ante el tribunal de Longueuil bajo los cargos de obtención en forma ilegal de secretos comerciales, uso no autorizado de una computadora, fraude para acceder a la información y abuso de confianza como funcionario público.

Antes de su trabajo desde 2016 en la empresa pública, el acusado se desempeñó como investigador en la Universidad de Arkansas, en EEUU y en la Universidad de Londres. Posee un doctorado del instituto de física de la Academia China de Ciencias y una maestría en ingeniería de materiales, según figura en su perfil de LinkedIn.

Hydro-Québec, el cuarto mayor productor de energía hidroeléctrica del mundo, es una empresa pública provincial proveedora de energía que se encarga de su distribución en Quebec, así como de la exportación al noreste de los Estados Unidos y a la provincia de Ontario.

Tensión en aumento

El suceso se produce dentro del marco de unas cada vez más tensas relaciones con el régimen chino.

La semana pasada, el presidente canadiense, Justin Trudeau, advirtió que China estaba “jugando juegos agresivos” con las instituciones democráticas del país. 

Con respecto a los comentarios de Trudeau, la oficina del primer ministro dijo: “Proteger la seguridad de los canadienses es nuestra máxima prioridad. Las amenazas, el acoso o la intimidación de los ciudadanos canadienses son inaceptables, y nuestras agencias de seguridad investigan exhaustivamente todas las denuncias de interferencia”.

“A medida que evolucionan las amenazas, también deben hacerlo los métodos utilizados para abordarlas. Es por eso que el primer ministro le ha dado al ministro de seguridad pública el mandato de mejorar la colaboración entre las agencias de seguridad canadienses”.

Días antes de las declaraciones de Trudeau, la Policía Federal Canadiense informó que se están llevando investigaciones sobre las comisarías de policía chinas clandestinas operando en Toronto. Estas comisarías estarían operando al margen de las autoridades locales, presionando e intimidando a ciudadanos chinos para regresar al país. Este proyecto, que se conoce con el nombre de “Fox Hunt”, apunta a personas que cometieron delitos, pero informes sugieren que se usa también para atacar a la disidencia. Sus métodos de disuasión incluyen tortura, coerción y amenazas a la persona y a sus familiares en China.

Se han reportado una serie de incidentes de acoso contra destacados estudiantes uigures y tibetanos en las universidades de Ontario. Informes hablan de que  habrían sido “coordinados” a través del consulado chino de Toronto.

 Mientras Canadá prepara una estrategia para enfrentar este tipo de agresión encubierta, la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Mélanie Joly, dijo que la nación más poblada del mundo se ha vuelto “cada vez más disruptiva” en los últimos años.

“Busca moldear el entorno global en uno que sea más permisivo para intereses y valores que se alejan cada vez más de los nuestros”

 “Y el ascenso de China como actor global está remodelando la perspectiva estratégica de todos los estados de la región, incluido Canadá”.

A principios de noviembre, el gobierno de Canadá ordenó a China vender inmediatamente sus participaciones en tres mineras canadienses, por considerar que este tipo de inversiones choca con los intereses respecto a la seguridad nacional.

Los minerales y metales obtenidos en estas minas, tales como litio, cadmio, níquel y cobalto, son indispensables en el desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas en el campo civil y militar. Desde partes de aviones hasta paneles solares, baterías, computadoras, etc., dependen de estos productos. 

China creó en los últimos años una red de extracción de minerales críticos en varios países que la convierten en el mayor refinador y procesador del mundo.

Para romper con esta dependencia, varios países, como Gran Bretaña, Canadá, EEUU y Australia, han establecido una serie de acuerdos para asegurar el acceso a estas materias primas y escapar del monopolio chino.

 Las relaciones chino-canadienses quedaron seriamente deterioradas después de los sucesos que tuvieron como protagonista a Meng Wanzhou, directora de Huawei, y a dos ciudadanos canadienses.

En el 2018, la policía canadiense arrestó a Meng en el aeropuerto de Vancouver por pedido de EEUU, acusada de vender productos a Irán. En represalia, el régimen chino detuvo a los canadienses Michael Spavor y Michael Kovrig bajo el cargo de espionaje.

Todos fueron liberados en el 2021 tras el intercambio de los detenidos.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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