El anticipado informe del Comité de Inteligencia de la Cámara lanzado el 2 de febrero, detalla cómo el gobierno de Barack Obama utilizó una investigación que no estaba verificada – el Expediente Trump – para obtener una serie de órdenes de Vigilancia de la inteligencia estadounidense conocidas como órdenes FISA.

Estas órdenes le permitieron espiar al consultor Carter Page, aliado de Donald Trump, realizando operaciones que probablemente se expandieron hasta incluir a otras personas del equipo del electo presidente de Estados Unidos.

Los hallazgos detallados en el documento muestran que ex funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia usaron el Expediente Trump como fuente principal para obtener las órdenes de espionaje del equipo del presidente de Estados Unidos Donald Trump antes y después de las elecciones, y ocultaron al Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de Estados Unidos, que dicho documento había sido pagado por el Comité Nacional el Partido Demócrata y la campaña de Clinton.

También muestra que Christopher Steele, un ex espía británico que compiló el expediente con fuentes vinculadas al Kremlin, estaba trabajando con el FBI, y fue despedido por revelar a los medios que estaba trabajando para la agencia de inteligencia estadounidense,

A pesar de la violación de Steele, su producto, el Expediente Trump, continuó utilizándose en las solicitudes de las órdenes FISA.

Además se detalla que Steele dio esta información a un periodista de Yahoo News, lo que permitió que la historia de Yahoo se usara como evidencia para corroborar que el expediente fuese usado en una renovación de una órden FISA, a pesar del hecho de que las fuentes en ambos casos habían sido Steele.

El informe del Congreso, conocido también como el Memorandum, podría tener implicaciones serias no solo para la investigación de Rusia, dirigidas por el asesor especial Robert Mueller, sino también para las de los funcionarios de la administración Obama, que ayudaron a iniciar la investigación.

Si los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia mintieron o deliberadamente eliminaron información al tribunal para obtener sus órdenes de Vigilancia FISA, es posible que puedan enfrentar cargos por perjurio.

Además si las órdenes de Vigilancia FISA se obtuvieron por medios poco sólidos, los hallazgos posteriores podrían ser fruto de algo ilegal, y las acusaciones de la investigación de Rusia podrían ser descartadas.

Una persona comete perjurio cuando miente bajo juramento, y según Marc Ruskin, ex agente del FBI y autor de “The Pretender: My Life Undercover para el FBI“, es posible cometer perjurio al presentar una declaración jurada para obtener una garantía, como una orden FISA.

“El perjurio tiene que ver con el asunto de la declaración jurada porque juras bajo juramento al juez de que esto es cierto”, dijo Ruskin. “Si tenían razones para creer que había información falsa u omisiones materiales en la declaración jurada, eso sería perjurio”.

Foto: Informe Final (The Epoch Times)

El esperado informe del Congreso, nombra a varios funcionarios que firmaron las solicitudes de las órdenes FISA, utilizando el Expediente Trump sin verificar, como fuente principal. Incluyen al ex director del FBI James Comey, quien firmó tres de las solicitudes, el exdirector adjunto del FBI Andrew McCabe, la ex fiscal general adjunta Sally Yates y el vicefiscal general Rod Rosenstein.

Comey describió el Expediente Trump como “no verificado y salaz” en un testimonio bajo juramento, y aún así firmó su contenido. La nota señala que los funcionarios sabían que la campaña de Clinton y el Comité Nacional del Partido Demócrata pagaron por el expediente, pero retuvieron esta información en sus solicitudes de órdenes de Vigilancia FISA.

Según Ruskin, la retención de información es una señal de alarma, pero necesitaría más investigación para determinar si los funcionarios cometieron un delito.

“Si se niega el hecho material o se hace una omisión material que induce a error al tribunal, eso podría interpretarse como perjurio”, dijo. “Sin embargo, la pregunta sería si ocultan hechos materiales, y si el hecho de que el documento fue pagado por una campaña socava su credibilidad”.

Si los funcionarios retuvieron la información a sabiendas también es importante. Ruskin dijo: “Si no tuvieran una base para saber que los hechos subyacentes eran falsos, entonces sería difícil argumentar que hubo perjurio y un crimen”.

En respuesta a la declaración de Comey de que el dossier era “no verificable y salaz”, Ruskin dijo que era posible acusar a Comey de cometer fraude ante los tribunales.

“Si él creía que no estaba verificado, el análisis que podría resumir es que Comey afirmó que creía que el dossier -y, por lo tanto, los hechos subyacentes- no se verifica”, dijo Ruskin. “Por lo tanto, estaba firmando un documento que no creía que fuera cierto”.

Con estos asuntos en mente, Ruskin señaló que ahora es probable que se lleve a cabo una investigación oficial para determinar si se cometieron crímenes.

“Sería inapropiado no hacer un seguimiento y descubrir si hubo omisiones materiales de hechos que podrían inducir a error, y hacer que el juez malinterprete su conclusión sin estar en posesión de todos los hechos relevantes”, dijo.
Añadió que “al menos la omisión voluntaria de hechos materiales pondría en duda la ética de quien se sometió y firmó en ella, y puede constituir un crimen”.

A través de La Gran Época.

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